Entre el 1/1 y el 29/6 relevamos, a partir del análisis de medios de comunicación, al menos 119 víctimas letales de violencia machista: 99 femicidios directos, 11 vinculados, 5 instigaciones al suicidio y 4 travesticidios/transfemicidios.
Entre enero y junio de este año, se registraron al menos 119 víctimas de violencia de género, según las cifras relevadas por el Observatorio Ahora que Sí nos ven, organismo que advirtió sobre los peligros de la “desprotección estatal” y los peligros del “misógnino de Milei”.
Los datos relevados dan cuenta de al menos 119 víctimas de violencia machista: 99 femicidios directos, 11 vínculados, 5 instigaciones al suicidio y 4 travesticidios en lo que va del año.
Los números no son concluyentes. El informe que hace mes a mes el Observatorio es a partir de un revelamiento en medios, que según advierten también, se trata de una problemática cada vez menos tratada.
«En un contexto de desmantelamiento de las políticas de prevención y erradicación de las violencias por motivos de género, alertamos sobre el recrudecimiento de las violencias machistas y la menor cobertura mediática de estos casos. Los femicidios y transfemicidios son la expresión más extrema de una violencia estructural, agravada por la desprotección estatal, los discursos de odio y el retroceso en derechos impulsado por el gobierno fascista y misógino de Milei”, manifestó Raquel Vivanco, directora del Observatorio.
El informe además da cuenta que el 15% de las víctimas había realizado la denuncia y que el 66% de los agresores eran parejas o parejas, siendo la vivienda el principal lugar de peligro: el 44, 5% de los casos se dieron en sus hogares y el 23,5% en los compartidos con el agresor. En este marco, al menos 120 infancias quedaron sin madre. Asimismo, se registraron 195 intentos de femicidio.
Para el Observatorio, casos como el de Agostina Vega en Córdoba y el de Dulce Candia en Misiones, “volvieron a evidenciar las graves fallas estatales en la prevención y respuesta frente a las violencias machistas”, dos adolescentes que fueron denunciadas como desaparecidas y que los mecanismos de búsqueda fallaron. Otro caso resonante fue el de Noelia, una mujer de Temperley, que había denunciado a su pareja, Tomás Núñez. Incluso el día de su femicidio se comunicó como el 911 y la policía, lejos de actuar, esperó una orden judicial. Cuando llegaron ya había sido asesinada.
“Estos casos evidencian como las demoras en la búsqueda, las respuestas estatales insuficientes y sin perspectiva de género, pueden derivar en muertes evitables. Seguimos exigiendo políticas públicas, presupuesto y acceso efectivo a la justicia. Nuestras vidas valen.”, manifestaron.
