1 Un amigo musulmán me contó que, durante un retiro en aislamiento total, se puso como meta repetir el nombre de Dios unas 1000 veces por día. Así estuvo 34 días, hasta que sintió una mano en el hombro y una voz al oído. Entonces hizo el bolso y volvió a su casa, con la certeza de que en su pecho algo había muerto y otra cosa había nacido. Ganar o morir, dice un grafiti: mi amigo hizo las dos cosas.
2 An American Prayer (una plegaria americana) es la última grabación de The Doors. Tiempo después de separarse, los ex integrantes se juntaron a ponerle música a una vieja grabación perdida de Jim Morrison recitando un largo y alucinante poema. “Reinventemos los dioses, todos los mitos de los tiempos, celebremos los símbolos de los bosques profundos de los ancianos ¿Has olvidado las lecciones de la guerra antigua?”, lanza en sus versos. Todo esto fue en 1978, aunque el cantante llevaba siete años fallecido. Mensajes del más allá.
3 “Empezar sobre una frase común, dada vuelta tanto y tantas veces que al proliferar produce un delirio”, explicaba el poeta Néstor Perlongher en 1988. Un mantra: una serie de gimnasio, regar las plantas una por una, pelar papas, mirar edificios desde el asiento del bondi, combinar palabras sagradas en loop (algunos lo llaman rezar). Proliferar hasta el delirio. El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés. Una plegaria argentina.
4 “¡Si odiás al ejército inglés aplaudí!”, cantaban los niños irlandeses a principios de los 70s, marchando en fila y haciendo palmas al unísono como si fuera La Farolera o el Feliz Cumpleaños. Hoy ya deben ser abuelos, algunos lo deben seguir cantando. “¡El que no salta es un inglés!”, cantan los argentinos desde siempre. Abuelos, padres, nietos, todos cantan en todos los tiempos. Hasta que un día ya no sea necesario.
5 Según el relato mitológico, el sabio centauro Quirón, maestro de Hércules, renunció a su inmortalidad a cambio de liberar a Prometeo. Para salvar a su amigo, eligió morir como uno más. Antes de enfrentarse a la temible bestia Hidra, Hércules recibió un último consejo de Quirón: “Nos elevamos arrodillándonos, conquistamos entregándonos y ganamos renunciando”.
6 “Me gustaban las bandas con un sonido duro ¿por qué duro? Te voy a explicar: porque con la música de la princesita Karina no podemos ir a la guerra”, respondió Ricardo Iorio en una de tantas entrevistas donde siempre le preguntaban lo mismo. “Llegará un momento en que no haya que explicar mucho”.
7 El Himno Nacional termina así: “Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir”. Moraleja: se vive, se muere, lo importante es que sea con gloria. Es sólo un rocanrol del país.
8 Cuando alguien querido falta en la mesa, el corazón está rengo. Mientras las Malvinas estén secuestradas, el país está incompleto. Hay que proliferarlo. Hay que saltar para no ser inglés. Hay que saltar al vacío. Renunciar a la inmortalidad para liberar a un amigo. No explicar más. Ganar algo, morir algo. Todas las opciones son un peligro. Si hay gloria, todas valen la pena.
