Por Héctor Bernardo
El exmandatario dialogò con Contexto y analizó la crisis que vive su país. Aseguró que se trata de un levantamiento en defensa de los recursos naturales. Afirmó que Trump, Netanyahu y Milei se confabulan para atacar a los proyectos populares de la región y remarcó que Washington quiere quedarse con el control total del triángulo del litio. “Argentina ya está en manos de las transnacionales. Chile también. Solo queda Bolivia”, sostuvo.
En una extensa charla con Contexto y con PIA-GLOBAL, el expresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, analizó la actual crisis que vive su país. Aseguró que hay una ilegitimidad de origen en el gobierno de Rodrigo Paz Pereira porque llegó al poder tras un proceso electoral marcado por la proscripción dado que a su espacio político, “Evo Pueblo”, se le impidió participar y el exmandatario llamó a votar en blanco o anularlo.
Morales aseguró que, debido a ello, el voto en blanco y el voto nulo fueron mayoritarios (y que el ausentismo también aumentó). Lo que, afirmó, implica que su espacio continúa como la principal fuerza política del país.
Tras asumir, Paz Pereira puso en práctica una serie de medidas de ajuste y quita de subsidios reclamadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo que generó un levantamiento popular.
“Este movimiento es una rebelión del pueblo, de gente que se moviliza incluso sin dirigentes, contra el modelo neoliberal y contra el Estado neocolonial”, aseguró Evo Morales.

Una lucha con historia
Morales sostuvo que está insurrección es similar las de la Guerra del Gas y la Guerra del Agua. “Lo mismo. En la Guerra del Gas, Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada) y toda la mega coalición MNR y ADN (Movimiento Nacionalista Revolucionario y Acción Democrática Nacionalista) querían vender gas a California mediante una planta de GNL (Gas Natural Licuado) en Chile, todo privado, y el precio era bajísimo. Pero el pueblo se levantó”, afirmó.
Luego agregó: “en la Guerra del Agua, durante el gobierno de Hugo Banzer y Tuto (Quiroga), fuimos participes de las protestas con Óscar Olivera y Omar Fernández —que fue senador y ya falleció, lamentablemente—. Con ellos condujimos esa movilización y le ganamos la batalla al Estado en Cochabamba: evitamos la privatización del agua. Hasta el agua de la lluvia la querían privatizar”.
“Ahora es por el litio, por las tierras raras. Por decreto, Tesla, de Elon Musk, ya está en Bolivia, por el litio. Elon Musk ha financiado el golpe de Estado (de 2019). Lo dice públicamente. Ya firmaron memorándum con Estados Unidos y Canadá para tierras raras y litio”, remarcó.
El exmandatario afirmó que este “es un levantamiento para defender los recursos naturales. Ya no es una movilización por aumento salarial, por una escuela, por un camino. Eso pasó. Acá confluyen dos cosas: una movilización por reivindicaciones sociales y otra por un cambio estructural al modelo neoliberal. A eso yo le llamo una rebelión popular, una rebelión contra el modelo neoliberal y contra este gobierno neocolonial”.
Morales se preguntó: “¿Quién convoca a esta movilización? El hambre, el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, la inflación, la falta de dólares, el retorno a la pobreza y a la extrema pobreza. Todos se autoconvocan. Si un dirigente va al diálogo, lo rechazan como traidor”.
Trump, Netanyahu y Milei
El expresidente sostuvo que “hay un triunvirato que intenta desestabilizar a los partidos populares y de izquierda: Donald Trump (Estados Unidos), el primer ministro de Israel (Benjamín Netanyahu) y Javier Milei (presidente de Argentina), con aliados como Rodrigo Paz, y presidentes de Chile y Ecuador”.
“El avión argentino (enviado por el gobierno de Javier Milei para llevar “ayuda humanitaria”) trasladó policías de Santa Cruz a Oruro; también transportó efectivos de cuatro departamentos: Santa Cruz, Potosí, Chuquisaca y Tarija, para la represión en La Paz”, afirmó.
El Imperio y su sed de litio
Morales explicó: “no nos perdonaron que nosotros, con Álvaro (García Linera) y con el gabinete, desde 2013-2014 hubiéramos elaborado un plan para que en 2030 tuviéramos 41 plantas de litio. Empezamos en 2018 a inaugurar la primera planta de cloruro de potasio, para procesar 350.000 toneladas al año —todavía pequeña, planta piloto— y 1.000 toneladas de carbonato de litio. Estaba en construcción una planta para producir 15.000 toneladas de carbonato de litio. Ahí vino el golpe”.
Morales recordó que en 2023 la jefatura del Comando Sur había expresado su preocupación por el interés de potencias extrarregionales sobre el triángulo del litio. “Argentina ya está en manos de las transnacionales. Chile también. Solo queda Bolivia. Quieren completar el control del litio”, concluyó.
