Economía para pocos: el agro y la minería crecen sin generar empleo mientras caen la industria y el comercio

Las actividades extractivas muestran números en alza pero no absorben mano de obra, mientras la crisis del mercado interno destruye el trabajo asalariado de calidad.

Los datos del INDEC sobre el desempeño de la actividad económica en marzo volvieron a mostrar una economía en forma de “K”, es decir, algunos sectores muy concentrados registran un despegue mientras la gran mayoría de las ramas ligadas al mercado interno y la generación de empleo genuino quedan rezagadas.

Aunque el indicador general del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una mejora del 2,3% interanual, la lectura de las variables desmitifica la narrativa oficial de una recuperación homogénea y revela la consolidación de un modelo dispar y fragmentado donde esos sectores primarizan la estructura económica en beneficio de actividades extractivas de enclave.

Esta reactivación desigual está traccionada casi con exclusividad por actividades de corte extractivista y alta rentabilidad financiera, pero con una bajísima densidad en la absorción de mano de obra. Los rubros que lideraron el repunte fueron la Pesca (27,5%), la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (18,1%), la Explotación de minas y canteras (12,3%) y la Intermediación financiera (7,5%).

En la otra mitad de la «K», el panorama para los sectores intensivos en empleo y consumo popular sigue mostrando las secuelas de la recesión y la exclusión. La Industria manufacturera (-1,7%) y la Administración pública (-1,4%) fueron los dos sectores que más traccionaron hacia abajo, restándole en conjunto 0,3 puntos porcentuales al PIB. 

En sintonía con el retroceso del poder adquisitivo local, el Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-0,3%) también reflejó el impacto directo de la crisis.

La economista Julia Strada detalló que, entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de este año, quedó en claro la  “escasa capacidad” de los sectores ligados a la economía primaria para traccionar el empleo. El agro registró un crecimiento de apenas 0,8% en los puestos de trabajo, mientras que en explotación de minas y canteras, el empleo cayó 4,5%. En tanto, intermediación financiera acumuló una caída del 4,2% en el empleo registrado 

Esta profunda asimetría productiva tiene su correlato directo en la degradación de la estructura laboral argentina. Según datos del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires sobre la composición de la tasa de empleo nacional, el retroceso de la industria destruye el trabajo registrado de calidad, forzando una mutación hacia el cuentapropismo y la informalidad. Mientras que en el primer trimestre de 2024 el empleo asalariado representaba el 74,7% del total, bajo el actual modelo económico esa proporción sufrió una caída sostenida, desplomándose al 72,7% en 2025 y tocando un piso del 71,7% en el primer trimestre de 2026.

Como contracara de esta pérdida de derechos y estabilidad, la porción de trabajadores no asalariados pasó del 25,3% al 28,1% en el mismo período. El modelo de primarización altera la fisonomía del trabajo: los sectores que empujan el indicador macroeconómico operan sin derrame, mientras la base social se ve afectada por el declive de las ramas más intensivas de fuentes de trabajo asalariado.

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