Pasen y vean: llega el Ciclo de Cultura Cirquera

Nada de “había una vez…”: el circo es y seguirá siendo. Así lo sienten y –fiel a su actividad- le ponen el cuerpo un grupo de artistas locales que ofrece una propuesta convocante y movilizador.  Del 8 al 17 de mayo, la ciudad de La Plata será escenario de una experiencia poco habitual en su cartografía cultural reciente: una con programación propia y una apuesta que cruza formación, espectáculo y comunidad. Se trata del Ciclo de Cultura Cirquera (CC3), impulsado por la Compañía Traslación bajo la dirección de Dan Enzo Rovetto, que se instalará en un domo geodésico en el predio de calle 17 entre 91 y 93.

La propuesta no es, sin embargo, un gesto nostálgico. “Es un enfoque totalmente vivo-nos cuenta Rovetto-. Hubo un punto de inflexión fundamental con la apertura de universidades nacionales; en mi caso, me formé en la UNSAM y en la UNTREF, y esa posibilidad académica hizo que el circo dejara de ser un saber exclusivamente familiar o de herencia para transformarse en un conocimiento al alcance de todos”, explica. Y agrega: “Esa democratización revolucionó el lenguaje del circo en los últimos tiempos”.

En ese cruce entre tradición y contemporaneidad se inscribe el CC3. Si bien hay una recuperación de ciertos elementos clásicos —la carpa, el desfile inicial, la lógica de gala—, la propuesta busca interpelar al espectador desde otro lugar. “Montamos un circo y hacemos una apuesta que reivindica elementos tradicionales, pero lo hacemos desde una mirada contemporánea, incluyendo al espectador de manera activa y rompiendo con lo estático para proponer una experiencia presente”, señala Rovetto.

La carpa, en ese sentido, funciona como símbolo pero también como herramienta. “Para nosotros es importantísima, pero no fundamental. Somos activistas del circo que sostenemos que este arte se puede habitar en cualquier lado: la calle, los centros culturales y los espacios públicos son lugares dignos. Sin embargo, hay un peso histórico y amoroso cuando ese ‘templo’ se monta”, sostiene quien le ha tocado ser “el dueño del circo”. Y subraya un dato que no es menor para la escena local: “Es la primera vez en mucho tiempo que la ciudad cuenta con una carpa gestionada por acróbatas”.

El proyecto es resultado de un proceso de crecimiento colectivo. “Surge por la necesidad de viajar con nuestro espectáculo y como una etapa madurativa. Yo no vengo de familia de circo; me formé en la universidad y mi primera ‘carpa’ fue un domo. La compañía Traslación lleva más de 10 años funcionando con proyectos más accesibles en cuanto a estructura, y la carpa es la concreción de ese deseo de tener una plataforma de expansión para el circuito local y otros artistas”.

Esa lógica de plataforma se traduce en una programación diversa. Durante el primer fin de semana habrá una Avant Première el viernes 8 de mayo, seguida el sábado por talleres de suspensión capilar y verticales, además de la gala de apertura con disciplinas que van desde la acrobacia en dúo hasta la payasería. El segundo fin de semana incluirá una nueva función de “Tránsito”, el ciclo de Microcirco —cuatro piezas breves de circo contemporáneo— y una gala de cierre que reunirá a todos los colectivos participantes.

La grilla, sin embargo, es también una radiografía del circo actual. “Buscamos mostrar la riqueza del lenguaje actual. Destaco a Silvana Valiente en suspensión capilar y al payaso Alambrando, un referente que instaló el espectáculo de calle en Plaza Malvinas de forma religiosa y hoy es un artista consagrado”, detalla Rovetto. Y amplía: “El ciclo es una vidriera enorme: veremos torres humanas en familia, troupe de verticales, aparatos aéreos como cintas, aro o punto, palo chino, malabares y propuestas contemporáneas de estudiantes de la UNSAM. Viene gente de Saladillo y de muchos otros puntos”.

En ese entramado conviven trayectorias diversas y modos de producción que escapan a los circuitos más institucionalizados. El propio Rovetto se define desde ese lugar: “Soy artista de circo hace más de 15 años, profesor de Educación Física y uno de los organizadores de este ciclo. Formo parte de la Asociación Argentina de Mano a Mano, trabajando de forma autogestiva para fomentar la disciplina en todo el país. Y en esta oportunidad, me toca el rol de ser el ‘dueño del circo’, sosteniendo el espacio donde sucede la magia”.

La apuesta, en última instancia, también tiene una dimensión política en el sentido más amplio del término: quiénes pueden hacer circo y desde dónde. “Es fundamental porque es el único arte donde hay lugar para cualquier persona. A diferencia del deporte, que mide a todos bajo una misma vara, en el circo el valor reside en tu particularidad potenciada como discurso poético. Si no sos bueno en una disciplina, podés ser un excéntrico musical o un payaso. Es un lugar donde cualquier persona puede ser protagonista simplemente por ser quien es”, afirma.

Con actividades de formación, funciones y propuestas pensadas para distintos públicos —incluyendo jornadas orientadas a chicos y familias—, el CC3 se presenta como algo más que una serie de espectáculos: un intento de consolidar una escena, de ocupar el espacio público y de ensayar otras formas de circulación para el arte circense.

La cita será en el predio de calle 17 entre 91 y 93 (con ingreso por 13 y 91), donde durante diez días el circo montará más que una carpa: plantará bandera.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

SEGUINOS EN REDES

7,526FansMe gusta
1,707SeguidoresSeguir
4,085SeguidoresSeguir
ESPECIALspot_img

ÚLTIMOS ARTÍCULOS