En un nuevo aniversario de la elección que llevó a Néstor Kirchner a la presidencia en 2003, el diputado nacional Máximo Kirchner recordó los logros sociales de ese gobierno, cuestionó a los sectores que subestiman la persecución judicial a Cristina Kirchner y cuestionó en duros términos a la gestión de Javier Milei, a la que calificó como un modelo de “deshumanización y poca inteligencia”. 

Para afrontar la crisis social que provocan las medidas de la gestión libertaria, Kirchner explicó que se está trabajando en proyectos, como el ya presentado por emergencia en combustibles y alimentos, y la idea de un nuevo Fondo Federal de la Soja para darle recursos a las provincias y que los gobernadores puedan dar respuestas a las demandas de los argentinos y argentinas que están sufriendo las consecuencias del modelo económico que excluye a más de la mitad de las personas.

“Tenemos que priorizar encontrar herramientas que ayuden a que los argentinos y argentinas recuperen la esperanza y visualicen que se puede cambiar esta realidad. Por eso estos proyectos buscan conseguir fondos para dar respuestas a las demandas más urgentes”, afirmó.

En esa línea, ejemplificó: “Estamos hablando de recursos para que administren las provincias, gobernadores como Llaryora (Córdoba)  y Pullaro (Santa Fe) que son  de otros signos políticos, pero en este contexto es necesario que cuenten con recursos para estar a la altura de las demandas en  sus provincias”.

El líder de La Cámpora subrayó que “las decisiones que viene tomando el gobierno nacional son de un nivel de deshumanización y de poca inteligencia en materia por ejemplo de recortes en discapacidad, porque las mentiras con que justifican los recortes finalmente se caen y aflora la verdad”.

Ante ese escenario, de cara a las elecciones del año que viene, sostuvo: que “competiremos el año que viene, ahora estamos pensando en fondear a las provincias”. Y agregó que “ya que hablan tanto de federalismo, me llama la atención que no podamos juntar una masa crítica de diputados que permitan abordar los problemas de millones de argentinos y argentinas”.

También comparó el nivel de descontento social de 2003, cuando Néstor Kirchner fue electo presidente, con la actual antipolítica en la sociedad. “Si pensamos en aquella Argentina donde Néstor fue presidente, era una Argentina donde reinaba la anti política, y hoy gobierna la anti política. Esto tenemos que tenerlo muy claro, fue elegido por eso además. No gobierna un partido, gobierna la antipolítica. Y tenemos que ser capaces de comprender que muchos de quienes eligieron al Presidente porque estaban  enojados y envenenados también por una gran cantidad de mentiras,  hoy son los que están empezando a transitar no solo una desilusión, sino que son quienes están empezando a pasarla mal en cada instancia de su vida”.

Asimismo, dejó en claro que en 2003 “era necesario no comprometerse externamente en materia de deuda a pagar cosas que no se podía pagar,, sino que el criterio debía ser cómo vivía la gente  para saber cuánto Argentina debía abonar y cómo, de una deuda que él no había contraído”.

En ese marco, llamó a “construir, organizar y entender que una sola fuerza política no puede reconstruir un país”. Y amplió: “Tenemos que estar todos juntos para que la sociedad sufra lo menos posible las consecuencias de un modelo que no contempla a los 48 millones de argentinos”.

En este punto Kirchner insistió en la importancia de resolver cómo se va a abordar el endeudamiento externo de la Argentina: “Tenemos que comprometernos con seriedad sobre cómo abordar las cuestiones que realmente tienen que ver con un país que merece desarrollarse porque aparte tiene insumos naturales en su tierra para desarrollarse y darle valor agregado.

Kirchner cuestionó el crecimiento para unos pocos y llamó a trabajar para los 48 millones de argentinos. “Cada  vez más gente la está pasando mal. No es un país dual simétricamente como a veces se plantea livianamente en los medios, es asimétricamente dual. No hay 50 que la están pasando bien y 50 que la están pasando mal, son muchos más los que la están pasando mal”, resaltó. 

Sobre la injusta prisión de Cristina Kirchner, planteó: “Cuando hablamos de un país en serio, eso implica entender que no hay que suprimir al adversario, que no hay que perseguirlo”. Y aseguró que la situación de la presidenta del Partido Justicialista, “sometida a una persecución inaudita desde hace muchas décadas, algo que no sucedía desde Perón, no puede naturalizarse”. 

“Estos tipos sabían qué economía iban a tener y cuál iba a ser la realidad de la gente, entonces la detienen porque querían evitar lo que no pudieron en el 2019, que un día aparezca, hace un libro, hace esto y lo otro y se gana la elección”, reforzó.

“Porque aparte Cristina tiene algo que excede a cualquier dirigente del peronismo actual que es que la escuchan los peronistas y la escuchan los que la quieren, y también la escuchan y prestan atención los que no la quieren porque saben que es una mujer muy capaz e inteligente. Podrán coincidir o no por etapas argentinos y argentinas con ella, pero de su capacidad ya nadie duda”, señaló.

En esa línea, apuntó: “Entonces creo que estas cuestiones que muchas veces algunos subestiman lamentablemente desde lo que podríamos llamar el pejotismo. A uno no deja de darle pena, pero a pesar de este tipo de situaciones hay que poner voluntad y ganas, hay que ir a hablar, organizar y construir”.

Kirchner subrayó la necesidad de articular con intendentes y gobernadores que gestionan con eficacia. “Hay que entender también que es imposible que una sola fuerza política gestione el país si otros argentinos y argentinas que están hoy en la gestión pública, en una intendencia o provincia, lo hacen bien y son de otro partido. Tenemos que estar todos juntos entre los que están haciendo las cosas lo mejor posible para que sus sociedades sufran menos este tipo de políticas económicas realmente diseñadas a medida de cualquier cosa que podamos imaginar menos de los intereses de la mayoría del pueblo argentino”. 

Por último, Kirchner recordó declaraciones de Néstor Kirchner en el año 2002. “Fue en una entrevista donde él dice que su tarea no era engañar voluntades para juntar votos. Y yo creo que tenemos que ir por ese lado”, aseguró. “Nadie busca destruir al actual Presidente, ni su imagen; uno busca que corrija el rumbo, porque los argentinos y las argentinas la están pasando decididamente mal.