Víctima y testigo clave el caso, N.A.P declaró en la causa que investiga a la red criminal tras la desaparición de Johana Ramallo, y complicó a varios de los imputados, a quienes decidió denunciar además por delitos para su persona. «Lo que le pasó a ella a Johana me podría haber pasado a mi», declaró.
N.A.P comenzó su declaración pasada las 10 de la mañana aclarando que recordaba muy época en la que desapareció Johana. La joven de hoy 26 años, la conoció desde niña y mantenían un vínculo frecuente. Ambas estaban en situación de prostitución y con problemas de consumo, lo que alegó, le dificultaba recordar.
Según la testigo, Johana «paraba» en 115 y 72, una «zona muy oscura» y «se llevaba bien con todos», aunque destacó que, al igual que ella misma, la joven desaparecida «estaba en malas condiciones». «La veia muy consumida, como yo», dijo.
«Nos saludábamos, pero cada una seguía con la suya. No hablábamos mucho», relató sobre el vínculo que mantenían.
Más allá de esos recuerdos, N.A.P. —que al momento de la desaparición de Johana tenía 17 años— dio cuenta del funcionamiento de la zona y señaló a varios de los imputados por distintos hechos.
El primer nombre en aparecer fue el de Celia Giménez. «Ella me empezó a subir a los autos cuando yo tenía 14 años», declaró. Según explicó, la imputada se aprovechaba de sus problemas de consumo para explotarla sexualmente. «Los hombres le pagaban a ella», destacó.
«Si no fuera por Celia a mi no me hubiera pasado todo lo que pasó», indicó.
También apareció el nombre del imputado Hernán García, a quien denunció por un hecho de abuso sexual. «Me dijo que iba a llegar a mi casa y me tiró un arroyo por la zona de La Balandra», sostuvo. La joven describió detalles del hecho ante el Tribunal y explicó que al otro día fue encontrada por policía de la zona, aunque no recuerda si le tomaron la denuncia.
«Después de lo que pasó con Johana desapareció de la zona por un tiempo», indicó sobre Garcia.
Según su relato, García proporcionaba droga a las chicas y era «inseparable» de Carlos «El Cabezón» Rodriguez, el principal acusado. «Andaban siempre juntos», afirmó.
Sobre este último, indicó que además de obligar a prostituirse a sus hijas, «andaba todo el tiempo dando vuelta en el taxi. Miraba a todas las chicas. Las llevaba a comprar droga, las llevaba de un lado a otro». «Me ha ofrecido droga a cambio de sexo», indicó.
También mencionó a «El Ruso», indicado como un «840». «Andaba atrás de las pibas. Las cuidaba», dijo.
Otro de los nombres mencionados fue el de Mirko Alejandro Galarza Senio. «Me quería sacar plata y nunca le di un peso», relató. «Me dio un machetazo. Me arruinó al pierna», dijo. Según describió, el hombre la interceptó en 1 y 61. «Me dijo que fuera de ahí, que no me quería en ese lugar», agregó.
Ante estos relatos, intervino la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM). «Quisiera aclararle a la testigo que, si desea denunciar estos hechos, aunque este no sea el momento para ampliar sobre ellos, la UFEM puede mantener una entrevista», manifestaron las representantes. «Me gustaría denunciar», respondió la joven.
Consultada sobre si cooperó en la búsqueda de Johana, la joven lamentó no haber podido hacerlo. «Estaba mal yo», dijo. «Lo que le hicieron a ella y lo que me hicieron a mi no se le hace a ningún ser humano. Quiero que se haga justicia por Johana y por mi»
«Lo que le pasó a ella a Johana me podría haber pasado a mi. Después que desapareció empezaron a pasar un montón de cosas. Si yo no hubiera caído presa en 2019, hoy capaz tampoco estaría acá», sostuvo. «Hoy no se si estaría viva», agregó.
El juicio comenzó en mayo del 2025 y tiene como imputados Carlos «El Cabezón» Rodríguez, Federico Hernán «El Ruso» D’Uva Razzari, Hernán Rubén García, Carlos Alberto Espinoza Linares, Mirko Alejandro Galarza Senio, Celia Benítez, Celia Giménez y Paola Erika Barraza. Todos están acusados de integrar una banda criminal, con cargos que van desde comercio de estupefacientes y explotación sexual hasta encubrimiento agravado y falso testimonio.
