La Cámara Argentina del Libro volvió a manifestar su rechazo a la posible derogación de la Ley del Libro y advirtió que la medida podría acelerar la concentración del mercado editorial, poner en riesgo a las librerías independientes y reducir la diversidad de títulos disponibles. En diálogo con AM530, su presidente, Juan Pampín, sostuvo que la experiencia internacional demuestra que este tipo de desregulaciones derivan en una menor producción editorial y alertó: «Si se publican menos libros, se difunden menos ideas».
¿Qué es lo que establece la norma vigente y qué es lo que pretende sacar el Gobierno?
Básicamente lo que es la Ley de Protección de la Actividad Librera, lo que dice es que ni más ni menos que todos los libros tienen que tener el mismo precio, ya sea en Buenos Aires, sea en Córdoba, sea en Malvinas, si en la Antártida hubiese una librería, el mismo libro tiene que tener el mismo precio. Esta ley no dice que el precio puede ser cambiado, lo único que dice es que tiene que ser el mismo. Nosotros lo entendemos en principio como un ordenador del mercado y también como algo virtuoso.
Esta ley nació en 2001 y nació por acuerdo del propio sector. Libreros, distribuidores, editores, editoras, nos pusimos de acuerdo y entendimos que esto iba a funcionar mejor. También así lo marca la experiencia internacional.
¿Y cuál sería el problema si hay una cadena de librerías que lo quiere vender más barato y una librería de barrio no puede seguir? ¿Cuál sería la consecuencia de la derogación de esta ley?
Lo que nosotros entendemos es que se va a producir una disparidad de condiciones de venta que por supuesto va a desproteger al librero más pequeño. Hay una experiencia internacional que marca este tipo de cosas porque esto ya pasó en Inglaterra hace muchos años, pasó en Estados Unidos, donde cada vez quedan menos librerías independientes, de barrio, de cercanía, pequeñas, como le queramos llamar. Entendemos por eso mismo que nosotros, siendo el país con mayor cantidad de librerías por habitante- Argentina tiene aproximadamente 1200 librerías a la calle- es un valor que nos distingue y queremos defenderlo.
Hay algo muy interesante que para uno como lector cuando va a ciertas cadenas ve una oferta más o menos homogénea, pero en las librerías de barrio, en las librerías más chicas o en las cadenas más chicas se pueden ver otro tipo de ofertas, autores, obras que quizá a veces no son las más vendidas porque no cuentan ni con el apoyo publicitario, ni con el marketing, o la crítica especializada.Me parece que eso también podría o está en riesgo de perderse si esto avanza.
Sí, totalmente. Por eso nosotros apuntamos mucho al tema de la bibliodiversidad.
En las librerías más grandes por lo general tienden a ser más grises en cuanto a la oferta, una oferta más homogénea. Justamente la librería de barrio es aquella que se permite mostrar cosas diferentes. Es algo parecido a lo que ocurre con las editoriales pequeñas.
Nosotros siempre decimos que las editoriales grandes son grandes descubridoras de segundos libros. El hallazgo siempre se produce a partir del riesgo que asumimos los pequeños y medianos editores.
Por una cuestión de lógica de mercado a la editorial grande le resulta más conveniente pagar un anticipo jugoso que cualquier editorial pequeña argentina seguramente no pueda dar, pero no arriesgarse a ver si este autor va a funcionar.
¿Cuál sería el problema si todas las librerías chicas no existen y solamente hay cadenas? ¿Cuál sería la consecuencia para, por ejemplo, el lector que quiera adquirir un libro? ¿Con qué se va a encontrar? ¿Se va a seguir encontrando con precios más o menos lógicos? ¿Se va a seguir encontrando con todas las obras?
Lo que nosotros vemos de acuerdo a la experiencia internacional es que se publican menos libros. Y si se publican menos libros se difunden menos ideas.
Se difunden menos pensamientos. Yo te escuchaba recién cuando hablabas de cuando entras a una casa y ves una biblioteca y yo me imagino una biblioteca con todos los libros iguales. Sería una biblioteca más aburrida.
Entonces creo que lo que nosotros también queremos defender es eso. Como nosotros decimos siempre, el libro tiene un carácter dual. Tiene un carácter económico, por supuesto, porque detrás de la venta de un libro hay 10, 20 o 30 mil pesos.
Pero también hay un hecho cultural que se está produciendo. La industria editorial argentina desde los 70 fue una industria editorial distinta. Nosotros hoy, si no nos guiamos por los algoritmos terminaríamos diciendo todos Ouchuru como Mickey Mouse o iríamos a coger las cosas o iríamos al lavabo en lugar de ir al baño.
Entonces la industria editorial argentina viene trabajando ya hace un tiempo grande contra todo eso y creo que lo está haciendo bien. Entonces el temor, por llamarle de alguna forma a eso, tiene que ver con este tipo de cuestiones.
¿Y por qué te parece que hay un ataque del gobierno a la industria del libro?
Mira, es el mismo ataque que está habiendo en todos los ámbitos de la cultura. De diferentes formas lo vemos que el gobierno viene desarrollando. Yo creo que básicamente acá hay una cuestión lamentablemente ideológica. El gobierno vio que decía la palabra regulado, regulación, y lo entendió como algo malo.
Faltó la parte que nos consulte a nosotros, que insisto, todo el gremio está de acuerdo. Vos agarrás a los autores y también están de acuerdo. Porque también es una manera correcta de poder liquidarle sus derechos de autor a cualquier autor.
El libro vale tanto, y bueno, el libro vale siempre tanto, entonces vos vendés un libro y te tengo que pagar tanto por ciento. Entonces realmente es algo virtuoso para nosotros.
Juan, ¿y qué supone que va a ocurrir? ¿Está usted visitando a los senadores? ¿Cómo se está dando esta conversación? ¿Tienen esperanza de poder frenar esto? ¿O creen que ya está perdido el asunto?
A ver, al igual que con el TTU 70 de 2023, que estaba dentro de las desregulaciones originales pensadas por el ministro Sturzenegger, en que nosotros recorrimos incansablemente los pasillos de cuanta secretaría, ministerio, diputados o senadores nos recibieran y le pudimos explicar, vamos a hacer lo mismo, y estamos haciendo lo mismo.
Estamos parte de un poco de lo que hoy estamos aquí hablando, tiene que ver con eso. Por lo menos queremos contar a la gente lo que nosotros entendemos, vamos de nuevo, en base a lo que es la experiencia internacional, que va a pasar algo parecido a lo que pasa con las aplicaciones de movilidad, con la Uber, la Didi y todas esas, que originalmente decíamos qué buena oferta, qué lindo, vamos a viajar más barato, y resulta que nada, en menos de un año nos dimos cuenta que eso no era tan barato, finalmente.
Lo que nosotros un poco estamos alertando, más allá de la experiencia internacional en la propia materia de libros, lo que está sucediendo con la economía de plataformas, hoy va a venir Mercado Libre, va a decir, este libro, estos 20, 50, 100 libros me sirven, en vez de 10 pesos te los pago dos, va a imponer un nuevo precio y luego las librerías y las mismas editoriales van a verse comprometidas porque van a tener que producir en base a eso, y eso va a ir en detrimento de la calidad y de nuestra cultura nacional.
