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Con Garro, La Plata se pierde una discusión profunda sobre la basura

“Moderno y ágil” fueron las definiciones que utilizó la gestión del intendente platense Julio Garro para referirse al nuevo sistema de recolección de residuos que presentó para la Municipalidad, a través de un pliego que constituiría una licitación millonaria por ocho años con la firma Esur. En la actualidad, el distrito gasta unos 800 millones de pesos anuales en la prestataria privada.

En tanto, el titular de la Secretaría de Espacios Públicos y Gestión Ambiental, Marcelo Leguizamón, adelantó que el proyecto prevé la división de la ciudad en dos zonas para la prestación del servicio, junto con la instalación de dos contenedores por cuadra, donde los vecinos tendrán que depositar la basura. El sistema es similar al modelo adoptado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

No obstante, los marcados contrastes generados entre los servicios de recolección privados con respecto de los estatales generaron críticas entre sectores de la política y el gremialismo, en términos tanto financieros como operativos y laborales.

“El sistema de recolección de residuos debería ser municipalizado en su totalidad. Tanto en mano de obra, como en todo tipo de transporte. En general nunca se sabe cómo se firman los convenios de los privados, ni quién le va a abonar al trabajador. Termina no siendo municipal pero con mano de obra de cooperativas. El trabajador debería estar regularizado por el municipio”, dijo a Contexto Gustavo Hernández, titular de la Federación Sindicatos de Municipales Bonaerenses (FESIMUBO) de La Plata.

“Lo que nos dice la experiencia es que en aquellos lugares donde está estatizado el servicio, las cuentas están claras y se rinden ante el Concejo Deliberante en cuestiones de presupuesto. Cuando es de manera privada nunca se sabe a ciencia cierta qué es lo que se ejecuta. Los gremios no participamos, lamentablemente, del contenido de la discusión sobre los pliegos, pero lo que se decide ahí es el destino de los trabajadores”, agregó el referente gremial.

Junto con Ensenada, bajo gestión del intendente Mario Secco, otras ciudades como Berazategui, José C. Paz, Ezeiza, Berisso, San Vicente y Quilmes se destacan entre las gestiones que decidieron estatizar la recolección de basura, tanto en mano de obra como en la adquisición de flotas de transporte, medida que redujo de manera sustancial el gasto que se destina a firmas privadas y permitió que las comunas se capitalizaran.

En esta línea, el exintendente de Berazategui y pionero en la estatización del tratamiento de la higiene urbana, Juan José Mussi, habló con Contexto y sostuvo: “Esto es de una importancia económica fundamental. La mayoría de los municipios que tienen la recolección de residuos privada destinan entre el 20% y el 25% de su presupuesto en la recolección. Nosotros estamos en el 8,5%. Es decir: con lo que recuperamos en presupuesto por estatizar el servicio, pudimos hacer casi 5 mil calles pavimentadas”.

Mussi agregó: “El servicio municipal tiene la virtud de ahorrarle al municipio cuestiones referidas a suspensiones de convenios que conllevan indemnizaciones importantísimas a firmas privadas que no cumplen con los servicios».

Por su parte, el referente de FESIMUBO en La Plata expresó que las condiciones de trabajo en este sector en la ciudad conducida por Garro “siempre son insuficientes”. Hernández aseveró: “Hay un convenio colectivo de trabajo que no está en funcionamiento. No hay reglas claras sobre las legislaciones de este tipo de decisiones”.

Una disputa histórica

Según publicó el periodista Eduardo De la Calle en un artículo de la Agencia Paco Urondo, “en 1978, durante la dictadura, se creó la CEAMSE, el ente estatal que se ocupa de la gestión de la basura en Capital y Gran Buenos Aires. Prohibida la incineración de los residuos, se dispuso como única lógica de tratamiento su disposición final en rellenos sanitarios”. Según relata De la Calle, por esos años los municipios comenzaron a desmantelar las capacidades de sus Estados y cedieron “progresivamente a privados su participación en servicios que eran brindados por trabajadores municipales, como la recolección de los desperdicios o el barrido de calles”.


 

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