El testigo expuso sus hipótesis sobre qué ocurrió con Johana Ramallo y fue confrontado con declaraciones previas. Los abogados de Marta Ramallo marcaron contradicciones en su relato y pidieron su detención por falso testimonio. La posición del Tribunal.
La segunda jornada de declaración de Javier Novarini, el hombre que aportó fotos y videos que considera relevantes para reconstruir qué ocurrió con Johana Ramallo, estuvo marcada por las hipótesis que ensayó sobre el destino de la joven y por las contradicciones que la querella le atribuyó durante el interrogatorio. El testigo sostuvo que las imágenes le hacen pensar que Johana estuvo viva en un lugar donde, según dijo, había drogas y personas vinculadas a su entorno. Horas después, los abogados de Marta Ramallo pidieron su detención por falso testimonio. El Tribunal Oral Federal N°2 rechazó el planteo.
La audiencia estuvo encabezada por el juez Germán Castelli, quien nuevamente participó de manera remota, al igual que sus pares Andrés Basso y Néstor Jarazo. También estuvieron conectados los imputados Hernán Rubén García; Carlos Alberto Espinoza Linares; Mirko Alejandro Galarza Senio; Celia Benítez; Celia Giménez y Paola Erika Barraza. Todos están acusados de integrar una banda criminal, con cargos que van desde comercio de estupefacientes y explotación sexual hasta encubrimiento agravado y falso testimonio.
En la sala estuvieron presentes algunas defensas, así como también los abogados que representan a Marta Ramallo, Ignacio Fernández Camillo y Andrés Emanuel Noetzly.
Novarini fue nuevamente interrogado sobre distintos aspectos de su vínculo con la joven, pero sobre todo acerca del material que decidió incorporar a la causa. Al igual que en la audiencia pasada, sostuvo que el celular donde encontró el material pertenecía a N., una joven mencionada en reiteradas oportunidades en la causa como amiga de Johana. Según explicó, el aparato fue hallado en uno de sus autos, donde solía subir N., quien además de amiga de Johana es hija de su empleada doméstica.
Sobre el dispositivo, dijo que en un primer momento lo apagó por temor a que fuera un teléfono robado y pudiera ser rastreado. Mucho tiempo después decidió encenderlo para ver qué contenía. Novarini explicó que durante años consultó con distintos abogados sobre la conveniencia de presentar ese material ante la Justicia. «Me decían que no me involucrara o que esperara, que ya me iban a citar», sostuvo.
Aseguró que, pese a ello, intentó presentarse en reiteradas oportunidades ante distintas dependencias judiciales sin ser recibido. También recordó declaraciones públicas de Marta Ramallo en las que, según afirmó, se lo vinculaba con la investigación, algo que —dijo— también influyó en su decisión de no avanzar con la presentación del material. «No hay nada, es todo calumnias e injurias», manifestó.

Vale recordar que Novarini entregó voluntariamente un celular y un iPad para extraer este material, pero también serán analizados en otra investigación: la causa que tramita en el Juzgado Federal N°1 de La Plata y que busca determinar qué ocurrió con Johana Ramallo. En ese expediente se ordenó una extracción forense completa de ambos dispositivos, por lo que el análisis no se limita únicamente al material exhibido durante este juicio oral.
Según indicó en su declaración, los archivos datan de 2019. Las imágenes, exhibidas durante la audiencia, muestran a una joven a la que Novarini reconoció como N. conduciendo un vehículo por un camino que podría ser costero. También se observan personas fumando dentro de una vivienda, aunque sus identidades no pueden distinguirse. El audio de las grabaciones es música.
Consultado sobre qué relevancia encontraba en ese material, comenzó a ensayar teorías al respecto. Primero sostuvo que las imágenes le hacen pensar que «en ese lugar estuvo Johana viva». «La mantuvieron viva en ese lugar. En el lugar que aparecen las fotos. Hay una casa, hay una camioneta y hay droga. Yo hice mi hipótesis», afirmó. Las imágenes, vistas por esta cronista, no dan cuenta de la presencia de la joven en el lugar.
«La mantuvieron viva en ese lugar. En el lugar que aparecen las fotos. Hay una casa, hay una camioneta y hay droga. Yo hice mi hipótesis», afirmó.
Ante las preguntas sobre los fundamentos de esa hipótesis, mencionó un caso similar vinculado al asesinato de tres jóvenes en un contexto de drogas. Aunque no aportó elementos para respaldar esta teoría.
Los abogados de la querella le recordaron una declaración anterior en dependencia policial en la que había señalado que la madre de N. —empleada de su casa— le había comentado que su hija tampoco estaba regresando al hogar y que sólo aparecía para buscar ropa.
Frente a ese señalamiento, Novarini profundizó sus teorías, aunque aclaró que se trataba de una apreciación personal. «Para mí N. y Johana se apoderaron de algo que no debían tener y temieron algún tipo de revancha o venganza. Estuvieron ocultas un tiempo para que no las mataran. Esa es mi hipótesis», aseguró.
Los abogados también le recordaron otra declaración en la que había mencionado a «El Cabezón» como una persona que «regenteaba chicas» y que, según le habría dicho Johana, la «cuidaba de que no le pase nada». Novarini aseguró no recordar esos dichos. También dijo no recordar haber declarado que Johana mantenía distintos vínculos, entre ellos uno con Rodríguez.
La querella insistió además en otra contradicción. Recordó que la semana pasada Novarini había declarado que Johana no le hablaba de las actividades que realizaba, mientras que en testimoniales anteriores había manifestado que la joven le había comentado en varias oportunidades sobre distintos «clientes». Tampoco dijo recordar esto.
«Esto es una contradicción», remarcaron los abogados de Marta Ramallo.
El pedido de detención
Tras varias horas de audiencia, la querella pidió apartar momentáneamente al testigo de la sala para plantear una incidencia. El abogado Fernández Camillo sostuvo que Novarini incurrió en reiteradas contradicciones y mostró una actitud reticente durante su declaración. Según planteó, las diferencias entre lo declarado en distintas oportunidades no podían explicarse por meros olvidos. «Hay un dolo. Corresponde su detención por el delito de falso testimonio», sostuvo.
De manera subsidiaria, solicitó que se le prohibiera salir del país hasta tanto concluyeran los análisis sobre los dispositivos electrónicos entregados en la causa que tramita en el Juzgado Federal N°1 de La Plata.
El planteo fue rechazado tanto por la fiscal Patricia Cisneros como por las defensas de los imputados. «En esta instancia no podemos entender, al menos en esta instancia, en los términos de dolo que está refiriendo la querella. Por eso consideramos que la medida solicitada respecto de la detención del testigo por la configuración del delito de falso testimonio es excesiva y no corresponde«, sostuvo la representante del Ministerio Público Fiscal.
Respecto del pedido de prohibición de salida del país, la fiscal consideró además que cualquier medida vinculada al análisis de los dispositivos electrónicos debía discutirse en el expediente que tramita ante el juzgado de instrucción y no en el marco del juicio oral.
Las defensas coincidieron en rechazar el planteo de la querella. Sostuvieron que las supuestas contradicciones surgían de la comparación entre declaraciones prestadas en sede policial y lo manifestado por Novarini durante el debate oral, y remarcaron que el testigo respondió en función de lo que recordaba. «No hay falsa declaración. Es lo que él recuerda», resumieron.
Tras un cuarto intermedio, el tribunal dio a conocer su decisión. «El tribunal ha deliberado sobre la petición de la querella y las respuestas de la Fiscalía y de las defensas, y no va a hacer lugar a la petición de la querella», sostuvo el presidente del cuerpo. Al fundamentar la decisión, recordó que la valoración del testimonio deberá realizarse en el momento procesal oportuno y señaló que las contradicciones planteadas por la querella provenían principalmente de la comparación entre declaraciones prestadas en sede policial y lo manifestado por Novarini durante el juicio.
Castelli remarcó que existe una investigación en trámite sobre los dispositivos electrónicos aportados por el testigo y que cualquier planteo vinculado a esa causa deberá realizarse allí.
«Estábamos amenazadas»
Previo a la declaración de Novarini, declaró V., una mujer trans que estuvo imputada en la causa hasta que se comprobó que también había sido víctima de los acusados.
En su declaración, relató que al llegar a Argentina comenzó a ejercer la prostitución y convivía con otras mujeres trans que se dedicaban a la misma actividad. Según declaró, una de ellas «fue amenazada por un tal Carlos para que trabajáramos para él vendiendo drogas». De lo contrario, serían expulsadas de la casa en la que vivían.
Según declaró, una de ellas «fue amenazada por un tal Carlos para que trabajáramos para él vendiendo drogas»
La testigo aseguró haber tenido un único contacto directo con ese hombre, a través de un chat que incluso fue exhibido durante la audiencia. Allí le reclamaba el pago de estupefacientes y también le pedía que consiguiera «clientes» para comprarle droga.
En esa misma vivienda también residió Mirko Galarza Senio, con quien mantuvo una relación sentimental. «Por lo que entiendo se fue a vivir con Carlos», dijo al referirse a lo ocurrido tras la separación.
Una semana después de esa ruptura, la casa fue allanada. «Cuando hicieron el allanamiento aparecieron más de 100 bolsitas. Pero eso no era nuestro. No sé de dónde apareció», sostuvo.
Consultada sobre si Galarza Senio portaba armas, respondió afirmativamente y relató un episodio al respecto. «Me hizo una mala broma. Me puso el arma en la cabeza. Yo estaba con un cliente charlando y él apareció y me dijo: ‘Yo así te quería agarrar'», recordó.
«Nos decían ustedes la consumen o la que trabajan, pero hay que pagarla. A veces nos tocaba escondernos», aseguró. «Estábamos amenazadas», agregó.
Dijo no haber conocido a Johana Ramallo. Ni haber conocido de nada de la investigación.
