A pesar del reciente viraje «malvinero» de Javier Milei, denunciaron que la compañía Harbour Energy, antes conocida como Premier Oil PLC, accedió al régimen de inversiones de cabecera del Gobierno.
A pesar de anunciar por cadena nacional el inicio de un recrudecimiento de sanciones a empresas petroleras que operan sobre las Islas Malvinas, el Gobierno de Javier Milei supo abrirle las puertas a una de esas mismas entidades a través del mentado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Se trata en este caso de una petrolera británica que fue sancionada en 2013 por operar sin autorización en el territorio isleño.
La empresa en cuestión es Harbour Energy, firma que en la actualidad cuenta con la participación en el RIGI para desarrollar y exportar gas en la provincia de Río Negro. Harbour Energy es el nombre adoptado de lo que antes era Premier Oil PLC, y está integrada en un 15% a la compañía Southern Energy.
Según señaló el legislador Maximiliano Ferraro, Premier Oil había sido inhabilitada en 2013 por una resolución basada en la Ley 26.659, a raíz de actividades de exploración en la plataforma continental argentina sin autorización, en cercanías de las Islas Malvinas.
La denuncia se conoció luego de que el Gobierno anunciara una nueva ofensiva contra empresas y personas vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
En paralelo, el proyecto autorizado para Southern Energy prevé un importante operativo logístico en el sur argentino.
El esquema contempla la llegada mensual de buques encargados de trasladar alrededor de 3.500 tubos que serán utilizados para la instalación de cañerías, mientras continúa pendiente una resolución judicial sobre la denuncia presentada.
Los anuncios de Milei sobre Milei coincidieron con rumores en la plana internacional sobre presuntos cambios en la postura de Donald Trump con respecto a Inglaterra. En medio de una coyuntura de disputas geopolíticas entre potencias coloniales, Milei aspira a una renovada legitimación alrededor de la causa Malvinas de cara a un 2027 de elecciones, incluso aunque cargue con tres años de gestión de plena lapidación de la soberanía.
En tanto, acorralado por una economía apremiante, Javier Milei se ubica en la paradoja de querer mostrar una renovada imagen patriótica sin afectar el carácter colonial de su modelo de gobierno.
