Adorni prepara su declaración jurada y Milei cree que el escándalo ya pasó

En la Casa Rosada esperan que la presentación patrimonial del jefe de Gabinete ayude a cerrar una crisis que generó ruido interno y tensión política durante semanas. Aunque persiste la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, en el oficialismo aseguran que el tema “ya no domina la agenda pública”.

¿Fin? En la era de la posverdad, nadie sabe. Lo cierro es que la inminente presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni se convirtió en uno de los temas que más tensión generó puertas adentro del Gobierno durante las últimas semanas. Sin embargo, en la Casa Rosada creen que el desgaste político del caso empezó a perder fuerza y apuestan a que la entrega de la documentación termine de clausurar un frente incómodo que amenazó con colarse en la agenda oficialista.

El jefe de Gabinete viene siendo objeto de denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y de cuestionamientos vinculados a movimientos patrimoniales, gastos en dólares, operaciones inmobiliarias y viajes. La causa judicial, impulsada por el fiscal Gerardo Pollicita y bajo la órbita del juez Ariel Lijo, busca reconstruir la evolución patrimonial del funcionario y determinar si existieron inconsistencias o un incremento no justificado de bienes.

Entre los episodios que más repercusión tuvieron aparece la polémica por la inclusión de Bettina Angeletti —esposa de Adorni— en una comitiva oficial que viajó a Nueva York, además de distintas versiones sobre propiedades en el country Indio Cuá, pagos en efectivo y supuestas omisiones en declaraciones patrimoniales previas. También se investigan movimientos vinculados a alquileres y compras inmobiliarias realizadas en los últimos años.

En ese contexto, desde el propio Gobierno salieron repetidamente a confirmar que la presentación ante la Oficina Anticorrupción se concretará “en los próximos días”. La definición fue sostenida públicamente por distintos funcionarios del entorno presidencial, que buscaron transmitir calma mientras la oposición intentaba capitalizar el tema en el Congreso.

En paralelo, el oficialismo intentó evitar que el caso se transformara en una crisis política de mayor escala. Durante mayo, distintas reuniones de Gabinete y de la mesa política libertaria tuvieron a Adorni como uno de los protagonistas centrales, en medio de versiones cruzadas, operaciones internas y presiones para acelerar la publicación de la declaración jurada. Cerca del Presidente reconocen que el tema llegó a generar malestar interno por el impacto mediático y por la dificultad para sostener el discurso anticasta mientras se acumulaban denuncias sobre uno de los funcionarios más cercanos a Javier Milei.

La incomodidad llegó incluso a exponerse públicamente. Patricia Bullrich había reclamado que la presentación se hiciera “cuanto antes”, algo que obligó al Presidente a salir otra vez en defensa de su jefe de Gabinete y a descartar cualquier posibilidad de apartarlo del cargo. “Ni en pedo se va”, llegó a afirmar Milei desde Estados Unidos, en un intento por frenar las versiones sobre una eventual salida del funcionario.

En el Gobierno consideran que el caso generó desgaste, pero no un daño irreversible sobre la figura de Adorni ni sobre la imagen presidencial.

Aun así, cerca del Presidente aseguran que el clima cambió en los últimos días. En Balcarce 50 sostienen que el caso ya no ocupa el centro de la discusión pública y que la atención política volvió a desplazarse hacia las reformas económicas y las negociaciones parlamentarias. Bajo esa lógica, la estrategia oficial pasa por concretar finalmente la presentación patrimonial de Adorni y cerrar el episodio antes de que vuelva a tomar volumen mediático.

“Ya pasó el peor momento”, sintetizan cerca de la Casa Rosada. La idea circula entre funcionarios y asesores que creen que la controversia empezó a perder fuerza por falta de novedades judiciales de alto impacto y por la velocidad con la que la agenda política argentina reemplaza temas de discusión. En el Gobierno consideran que el caso generó desgaste, pero no un daño irreversible sobre la figura de Adorni ni sobre la imagen presidencial.

Mientras tanto, el jefe de Gabinete mantiene una agenda pública activa y continúa encabezando reuniones políticas y de gestión, una señal que el oficialismo interpreta como una ratificación de respaldo por parte de Javier y Karina Milei. En el entorno presidencial insisten en que la declaración jurada “va a traer tranquilidad” y esperan que, una vez presentada, el tema deje definitivamente de condicionar el clima interno libertario.

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