La reactivación del flujo de pasajeros en las calles de La Plata presenta una paradoja preocupante para los trabajadores del volante. Si bien se registró una recuperación en el volumen de viajes realizados, la rentabilidad del sector continúa en picada, asfixiada por una pérdida drástica del poder adquisitivo.
Tras dos años de caída libre, la cantidad de viajes diarios —en promedio— durante lo que va de abril se ubicó en 13 servicios, lo que representa un crecimiento del 18,2% respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, este alivio es apenas parcial debido a que el sector todavía arrastra el lastre de una crisis profunda, habiendo perdido casi un 39% de su clientela entre 2023 y 2025.
Los datos se desprenden de la última Encuesta de Taxis de abril de 2026, que elabora el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.
El análisis por segmento muestra que el impulso proviene principalmente del ocio y el movimiento nocturno, ya que los fines de semana los viajes treparon un 45% interanual, mientras que los días hábiles (martes a jueves) el incremento fue mucho más modesto, situándose en un 14%.
Más tiempo al volante pero menos ingresos
Para sostener esta mejora en el volumen de actividad, los taxistas han tenido que extender sus jornadas. La encuesta reflejó que la cantidad de horas trabajadas subió un 7% en comparación con el año pasado.
No obstante, trabajar más no se traduce en mayores ingresos. Un dato clave revela la degradación del servicio: mientras que en abril de 2023 un chofer promediaba casi 2 viajes por hora (1,96), hoy esa cifra cayó a 1,28. En otras palabras, el taxista pasa mucho más tiempo circulando vacío o esperando en parada para concretar un viaje.
El dato más alarmante del informe es el impacto en los ingresos de los trabajadores. A pesar de realizar más viajes y pasar más horas en la calle, la recaudación diaria promedio (medida en pesos constantes) se hundió un 16,3% en el último año.
La perspectiva a largo plazo es aún más compleja para el sector: si se compara la recaudación actual con la de 2023, la caída real es del 44%. Esto significa que, en tres años, el poder de compra de lo que un taxista platense recauda en su jornada se redujo casi a la mitad, confirmando que el aumento de la actividad no logra compensar el desfase inflacionario y el aumento de los costos operativos.
A este difícil panorama se le suma que el litro de nafta súper en YPF subió más del 20% en marzo, desde los $1.609 hasta los $2.000, como consecuencia del fuerte aumento del precio del petróleo desde el comienzo de la Guerra en Medio Oriente, en febrero último.
