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Tenis: Simona Halep, la pequeña que gracias a sus convicciones llegó al número uno

Por Clara Turriago

“Mis pechos me incomodan al sacar, me provocaban fuertes dolores de espalda, impiden mi reacción rápida. En mi vida cotidiana tampoco me gustan, sino hubiese sido deportista profesional también habría tomado esta decisión de someterme a cirugía”, fueron las palabras textuales de la hoy N° 1 del ranking WTA, la rumana Simona Halep, luego de lograr llegar a la segunda ronda clasificatoria del Roland Garros Senior en 2009, torneo  bien conocido por ella. En tanto, en el año inmediato anterior, con tan solo 17 años de edad, se había hecho con el título en la categoría junior.

Simona Halep nació un 27 de septiembre de 1991 en el puerto más grande de Rumanía, Constanza, allí desde los cuatro años se dedica al juego de la raqueta, deporte dentro del cual se destaca por sus grandes impactos, potentes saques y adaptabilidad a cualquier superficie, cualidades que lastimosamente, algunos amantes al deporte blanco y los mismos medios de comunicación no observaron hace ocho años cuando aquella pequeña de 1,68mts de estatura, con voz de desconcierto, expresó al mundo su deseo reducir su busto, el cual a parte que le incomodaba para jugar, también conllevaba a que hablarán más de ella por su enorme talla, que por su calidad y agresividad en el juego.

Halep cuenta con 15 títulos individuales en la WTA (Asociación Femenina de Tenis), además de 6 individuales y 4 dobles en la ITF (Federación Internacional de Tenis). Así entonces, se destacan grandes participaciones en Grand Slam, empezando por las dos finales alcanzadas en el Roland Garros (2014-2017), adicionando las semifinales de Wimbledon en 2014 y Us Open en 2015. En tal sentido, es importante mencionar que 6 de los 15 campeonatos individuales fueron conseguidos en el 2013, los cuales la llevaron a ocupar la posición número 11 del ranking y ganar el título otorgado por la WTA a “jugadora mejorada del año”. Continuando una carrera prometedora, luego de conseguir fundamentales semifinales y finales, logró llegar a Singapur, el prestigioso campeonato de fin de año de la Asociación Femenina de Tenis, allí perdió la final ante Serena Williams por 6-3 y 6-4, alcanzando la tercera posición del ranking; misma con la que inició 2015, año en el cual ganaría el título más importante de su carrera, el Masters 1000 de Indian Wells. Finalmente, dentro de sus participaciones más relevantes, se encuentra la final disputada el 08 de octubre de 2017 en Pekín ante Caroline García, siendo el juego más relevante  en su vida deportiva, puesto que, aunque no lo ganó, le permitió probar las mieles de ocupar el trono Nº1 del ranking mundial femenino, y la misma Simona, en rueda de prensa lo expresó: “fue el año más difícil, pero también el mejor. Al principio fue muy difícil, me lesioné y no creía que llegara en Singapur, así que llegar allí ahora y ser la nº1 hoy es genial, puedo olvidarme de todo lo demás, sólo disfruto el momento”.

Más de 22 años en el mundo del tenis, 10 años después de su cirugía, torneo tras torneo y rueda de prensa tras rueda de prensa la tenista rumana sigue siendo perseguida por preguntas acerca de su cirugía, una operación que para muchos fue una verdadera lección de vida, porque Simona, una adolescente decidida sabía que su prioridad era el deporte y no el modelaje, calló aquellas bocas que le auguraron mejores triunfos en las pasarelas y el modelaje, que en las canchas, misma situación que alguna vez le sucedió a la Rusa Anna Kournikova. En concordancia, casos infinitos hay para narrar, pero más allá de seguir exponiéndolos, lo importante es preguntarnos y reflexionar para cambiar tan ambigua situación, porque el deporte se ha convertido en un espectáculo de presentar mercancías humanas, basadas en un prototipo mercantil, en donde, no solo la mujer, sino el hombre hacen parte de un capitalismo moderno en donde lo físico (estético) predomina sobre el talento y los sueños.

Halep, le enseñó al mundo que por encima de cualquier cosa, está lo que se sueña, se ama y se desea, que vale la peña soñar con los ojos abiertos.

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