Miles de personas marcharon este viernes desde el Santuario de Liniers hacia la Plaza de Mayo en una nueva demostración de fe y reclamo colectivo. En un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la informalidad, la jornada contó con un duro mensaje de la Iglesia contra las políticas económicas del Gobierno nacional.
Este viernes miles de personas se movilizaron desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, hasta la Plaza de Mayo, bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. La nutrida columna, integrada por un amplio abanico de organizaciones sociales, políticas y sindicales junto a trabajadores de la economía popular y miles de devotos, concentró sobre la Avenida Rivadavia desde las primeras horas de la mañana, donde recibieron la bendición de sus herramientas de trabajo antes de iniciar la marcha hacia el centro porteño para la lectura de un documento conjunto.
La devoción por el santo patrono del pan y del trabajo cobra en esta oportunidad una significación especial. En medio de un escenario socioeconómico asfixiante, el acto de pedir por un empleo digno o agradecer el sustento diario trasciende lo religioso para convertirse en una expresión de reclamo popular ante un modelo de ajuste que recae sobre las familias trabajadoras.
En el primer trimestre de 2026, la desocupación fue del 7,8% y alcanzó a 1,7 millones de personas en todo el país. Es uno de los registros más altos desde la pandemia, según un informe de Chequeado. Además, el empleo creció, pero impulsado principalmente por la informalidad y la subocupación: el 44,2% de los asalariados trabaja sin aportes jubilatorios. Con respecto al empleo asalariado, desde noviembre de 2023 se perdieron 308 mil empleos de este tipo y los salarios formales acumulan una caída real del 8,7%.
En este marco, la movilización dejó al descubierto la acuciante realidad que golpea al entramado social: salarios que no llegan a cubrir la canasta básica, la multiplicación de la precariedad laboral y la pérdida generalizada de la estabilidad en el empleo. Para una porción cada vez mayor de la población, llegar a fin de mes se ha vuelto una misión imposible que obliga a sumar dobles o triples jornadas laborales o a recurrir al endeudamiento cotidiano simplemente para comprar alimentos.
El mensaje de la Iglesia
Antes de la marcha, durante la homilía en la misa principal realizada en el Santuario de San Cayetano, la Iglesia lanzó un duro mensaje contra la política económica del Gobierno. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, advirtió que “el sueldo no alcanza” y remarcó la situación de quienes caen “en la trampa de los créditos que endeudan a miles de familias”. En ese sentido, subrayó con firmeza que “la libertad económica no puede ser absoluta, sino que debe medirse siempre por el bien común”.
Durante la ceremonia, la máxima autoridad eclesiástica porteña cuestionó la falta de respuestas oficiales frente al deterioro de la calidad de vida. Asimismo, cuestionó a los funcionarios que tienen “la mirada nublada de ideologismos que luego se estrellan con la realidad cotidiana”, al tiempo que reclamó que “se multiplique la justicia social”, el diálogo y la generación de oportunidades laborales.
La advertencia de la Iglesia se enmarca en un alarmante panorama social. Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza volvió a registrar un incremento durante el primer trimestre de este año, ubicándose nuevamente en el 30% de la población. Por su parte, la indigencia registró una suba aún más pronunciada, alcanzando al 6,5% de los argentinos.
El estudio advierte que este deterioro —que implicó que alrededor de 1,8 millones de personas cayeran por debajo de la línea de pobreza en los últimos meses— se explica por el aumento vertiginoso en el precio de los alimentos por encima de las paritarias y salarios, combinado con una creciente informalidad en el mercado de trabajo que empuja a más hogares a la vulnerabilidad extrema.
La marcha en La Plata
En la capital bonaerense, la jornada comunitaria y religiosa se vive desde las primeras horas del día. El Santuario y Parroquia de San Cayetano, ubicado en la esquina de Av. 44 entre 29 y 30, abrió sus puertas a la medianoche para recibir a una multitud de fieles que se acercó a rezar y pedir por trabajo. Bajo el lema “Con San Cayetano, firmes en la Fe, buscamos el Reino de Dios”, las actividades forman parte del Jubileo de los Trabajadores promovido por la Iglesia.
A lo largo de la mañana y durante las primeras horas de la tarde, el templo albergó misas a cada hora, junto a la oración comunitaria y gestos solidarios en el marco de campañas de asistencia contra el frío para personas en situación de vulnerabilidad. En paralelo, durante la tarde sacerdotes de la parroquia continúan ofreciendo bendiciones y escuchando confesiones de manera ininterrumpida para los vecinos que se acercan de manera constante.
El momento cúspide de la celebración en la ciudad tendrá lugar a partir de las 18 horas, cuando se ponga en marcha la tradicional procesión por las calles del barrio, una de las manifestaciones de fe popular más convocantes de La Plata. Posteriormente, a las 19 horas, el arzobispo platense, monseñor Gustavo Carrara, presidirá la misa central, mientras que el cierre de la jornada está previsto para las 22 horas con una adoración eucarística juvenil.
Aunque las palabras de Carrara durante la ceremonia central se conocerán al caer la tarde, el arzobispo platense sostiene una posición muy clara sobre la crisis laboral. Durante el Tedeum del pasado 25 de mayo, el religioso hizo del trabajo el eje de su mensaje, basándose en un diagnóstico realizado por Cáritas en más de 7.000 comunidades del país, donde la escasez de empleo y el temor a perder el puesto de trabajo figuraron entre las principales preocupaciones de la población.
