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Confirmado ante la justicia: Pomares y Castillo pertenecían a la CNU

Secretario general de la Gobernación y mano derecha de Victorio Calabró tras la renuncia forzada de Oscar Bidegain, Juan Destéfano, que al igual que su jefe venía de las filas de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), una de las expresiones más duras de la derecha peronista, negó el lunes ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata haber tenido “trato” alguno con la organización paraestatal peronista de derecha y católica Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) mientras ejerció su cargo bonaerense.

En cambio, Destéfano, que se presentó como comerciante de 83 años, aseguró que los dos imputados en el juicio, Carlos Ernesto “El indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares, acusados de cuatro asesinatos y dos secuestros antes y después del golpe de Estado de 1976, a quienes conoció en la cárcel, pertenecían a la CNU.

“En la Unidad 9 conocí a ‘Pipi’ Pomares y ahí forjé una amistad”, respondió Destéfano. “En el patio me encontraba con Pipi Pomares y con Castillo. Ahí en la cárcel me enteré de que eran integrantes de la CNU”, sostuvo el testigo durante la audiencia que presenció Contexto al ser interrogado sobre que supo de la CNU durante su detención tras el golpe.

Casi sin querer, Destéfano confirmó claramente la pertenencia de los dos imputados a la CNU, organización que contaba con el apoyo estatal para actuar en La Plata, y también en Mar el Plata, donde asesinó a un centenar de personas entre 1974 y 1976, en su mayoría militantes del peronismo revolucionario y de la izquierda, entre delegados, profesionales y estudiantes universitarios.

Según pudo saber este medio, Destéfano “colaboraba con la CNU” estando detenido en la U9 cuando esa organización empezó a dirigir las tareas de inteligencia dentro del penal.

Años antes del golpe, el 24 de enero de 1974, Destéfano se convertía en secretario general de la Gobernación cuando Calabró asumió como gobernador en reemplazo de Bidegain.

Llamativamente y pese a su altísimo cargo jerárquico en el Ejecutivo provincial, el testigo, convocado por la defensa de Pomares y Castillo, negó en reiteradas ocasiones haber tenido vínculo en ese entonces con la CNU. “En mi carácter de mano derecha de Calabró no tuve nunca trato con la CNU”, sostuvo y relativizó el accionar de esa patota armada que se caracterizaba, como lo repitieron numerosos testigos de las querellas, por la brutalidad de sus asesinatos.

“En nuestro gobierno, el jefe de la policía tenía instrucciones precisas para actuar dentro de la ley”, dijo el hombre que se definió como “peronista profundamente católico, de Perón y Evita. A mí no me cabe ninguna desviación”, afirmó.

Secretario general de la UOM Avellaneda y presidente de Rácing durante un tiempo, Destéfano reivindicó la figura de José Ignacio Rucci “uno de los más lúcidos dirigentes del movimiento obrero”, dijo el lunes ante el Tribunal.

Aunque reconoció que en La Plata “todos los días había bombas y asesinatos” dijo que no sabía si la CNU estaba detrás de los asesinatos de Carlos Domínguez, Graciela Martini, Néstor Di Notto y Leonardo Miceli, de los cuales están acusados Pomares y Castillo en este juicio. Dijo desconocer la situación en el Hipódromo y en Propulsora Siderúrgica, donde trabajaban las víctimas mencionadas, pese a sus vínculos con el gremio metalúrgico.

Respecto del grado de conocimiento que tenía Calabró y su equipo de lo que ocurría en la ciudad y en el país, Destéfano terminó por admitir que “nos informaban el secretario de inteligencia y el jefe de la policía” y que era el abogado “De la Cruz quien le entregaba información directa” al gobernador.

Luego brindó un brevísimo y confuso testimonio Julio César Garachico, condenado en 2014 a cadena perpetua por el TOF Nº 1 de La Plata como coautor de los homicidios de los militantes de la izquierda peronista Marcelo Bettini y Luis Sixto Beraiz perpetrados en noviembre de 1976 en Tolosa.

Detenido recién en 2012, Garachico salió a la luz cuando Jorge Julio López, que sigue desaparecido, lo mencionó ante la justicia como integrante de la banda de Miguel Etchecolatz.

De pocas palabras y visiblemente molesto por haber sido presentado ante el Tribunal, Garachico aseguró que a Pomares y Castillo “los conocí en Marcos Paz” en referencia a la cárcel en la que está detenido.

Oficial principal en la Unidad Regional de la policía bonaerense en La Plata en 1976, Garachico dijo desconocer el papel que cumplía esa repartición pero se sobresaltó y se dio vuelta del asiento para mirar a las querellas cuando una de ellas le preguntó “si puede dar información sobre la paradero de Jorge Julio López”. “Nooo. ¿Qué es esto?”, respondió rápidamente Garachico cuyo testimonio duró diez minutos y antes de que parte del público repitiera en voz alta “¡Clara Anahí, presente!”

Más tarde fue el turno de Juan Luis Besoky, profesor de Historia y doctor en Ciencias Sociales de la UNLP que hizo una tesis doctoral sobre “La derecha peronista” entre 1943 y 1976 y en varios de cuyos capítulos desarrolla el origen, entramado, contexto, proyecto y objetivos de la CNU, como una de las organizaciones de la derecha del movimiento peronista.

Tras relatar el origen de la CNU y su aparición en La Plata en 1968, Besoky precisó que en el lanzamiento en 1972 en Mar del Plata uno de los oradores fue justamente Rucci y subrayó que tras el triunfo de Héctor Cámpora en las elecciones de 1973 “empezó a haber más presencia de la derecha peronista” a través de la CNU, la Juventud Sindical Peronista y el Comando de Organizaciones para contrarrestar el apoyo de la izquierda peronista.

Aseguró que un punto de inflexión fue un documento reservado conocido en octubre de 1973 del Consejo Superior Peronista en el cual se planteaba el objetivo de “combatir la infiltración marxista dentro del movimiento peronista”.

“A partir de ese momento se empieza a profundizar la represión desde el Estado con el respaldo de organizaciones de la derecha peronista hacia sectores de izquierda dentro y fuera del peronismo”, precisó Besoky ante el Tribunal integrado por los jueces Germán Castelli, Pablo Vega y Alejandro Esmoris.

En varias ocasiones, interrogado por la defensa y por el juez Castelli Besoky insistió en que la represión contra la militancia de izquierda en ese entonces “no fue una cuestión de interna peronista” sino que intervenían las policías de las provincias controladas por el Ejército” y confirmó que en La Plata, la CNU “aparece vinculada a Calabró con la UOM local”.

La defensa de Pomares y Castillo viene insistiendo en el juicio en que el accionar de la CNU tuvo que ver con una “interna peronista” e inclusive intentó mostrar que la dictadura también persiguió a los peronistas de derecha.

“La represión de la dictadura no incluyó a peronistas de derecha, pues éstos terminaron vinculados con la dictadura, como pasó con el director de la revista ‘El caudillo’ (ndr: revista donde publicaba la CNU), que estuvo vinculado con (Ramón) Camps”, le respondió Besoky al abogado de Pomares.

Según Besoky, la CNU de La Plata, formada por unos 20 integrantes, asesinó a partir de mediados de 1974 a más de 50 militantes “con el mismo modus operandi de los escuadrones de la muerte: las víctimas aparecen acribilladas para sembrar el terror”.

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