La Casa Argentina en París quedó bajo la lupa de las autoridades francesas luego de que funcionarias de la alcaldía de la capital solicitaran al Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de Francia que investigue la gestión de Santiago Muzio, director de la institución designado por Javier Milei en septiembre de 2024. El pedido apunta a posibles irregularidades vinculadas con la expulsión de residentes, el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos y la realización de actividades vinculadas con sectores de extrema derecha.
La situación fue explicada en diálogo con el ciclo radia Caballero de Día, por AM 530, por Carlos Schmerkin, editor y periodista argentino residente en París. Según relató, “usan la Casa para exportar el discurso de ultraderecha de Milei. Sacaron la placa que recordaba a los desaparecidos”.
Schmerkin señaló además que existe una movilización de residentes y ex residentes para reclamar explicaciones por la situación de la institución. “Muchos residentes nos movilizamos para hacer visible esta situación. Pedimos explicaciones pero no responden”, sostuvo. Y remarcó la particularidad institucional de la Casa Argentina: “La Casa Argentina tiene un estatus particular, depende exclusivamente del Estado argentino”.
El conflicto también llegó a las autoridades francesas. “Esto generó una investigación en Francia y un pedido de explicaciones porque están echando residentes de la Casa sin ningún motivo aparente”, afirmó Schmerkin. Y agregó: “Para Francia no es menor el tema de los derechos humanos y los desaparecidos”.
La presentación de las autoridades parisinas reclama que se esclarezcan hechos que consideran “muy preocupantes, de ser confirmados”. Entre ellos figuran la expulsión o no renovación de residentes, la organización de reuniones vinculadas con ideologías de extrema derecha y negacionistas y el retiro de la placa dedicada a los 30.000 desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado, instalada en 2022.
La Casa Argentina, creada en 1928, funciona como residencia de artistas e investigadores y como espacio de intercambio cultural entre ambos países.
(*) Publicado en www.contraeditorial.com.ar
