El FMI recortó sus proyecciones de crecimiento para el país y prevé mayor inflación y desempleo. Mientras los datos del INDEC y del mercado ratifican la recesión, el equipo económico se reunió en Bangkok con Kristalina Georgieva, titular del FMI, a la espera de un desembolso que haga que no estalle el plan de Caputo.
El Gobierno no para de recibir noticias negativas sobre el rumbo de su economía. Caída interanual de la actividad del 1,4% en julio, suba del desempleo (7,9%) y de la pobreza (32,3%). Ahora, los números negativos vinieron del Fondo Monetario Internacional, organismo aliado de la gestión libertaria. En su último Monitor Económico Mundial (World Economic Outlook o WEO por sus siglas en inglés), el organismo de crédito recortó fuertemente el pronóstico de crecimiento para este año, mientras que pasó a estimar una mayor inflación y un mayor desempleo.
De acuerdo con las proyecciones actualizadas del informe, el Fondo redujo casi un punto y medio su estimación de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2026, ya que la redujo en un 2,1% frente al 3,5% proyectado en sus revisiones de abril y julio, lo que contrasta con el 3% que el Palacio de Hacienda contempló en el reciente proyecto de Presupuesto.
A este recorte en la actividad se suma un cuadro menos favorable en materia laboral y de precios. La desocupación escalaría al 7,6% este año (cuatro décimas por encima de lo estimado seis meses atrás) y la inflación treparía al 29,5%, superando el 25% previo y alineándose con la pauta oficial.
El único indicador con corrección positiva fue el saldo de la cuenta corriente, que pasó de un déficit previsto del 0,8% a un superávit de 0,6 puntos del PBI. Para 2027, la entidad multilateral también retocó a la baja sus metas, previendo una expansión económica del 3,5% (contra el 4% anterior) y un desempleo del 7,1%.
Tampoco le dan bien a Milei los números del propio INDEC y del mercado
El diagnóstico del FMI no hace más que blanquear una realidad que los datos oficiales del INDEC y las previsiones privadas venían anticipando. El propio organismo oficial de estadística registró el derrumbe con una tasa de desocupación récord del 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y una contracción interanual del 1,4% en la actividad de julio, una sangría que coloca a la economía argentina al borde de una recesión técnica.
En la misma dirección, el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que confecciona el Banco Central proyecta una caída del 1% del PBI para el tercer trimestre, un alza del desempleo al 7,7% y una inflación anual del 30%.
Este deterioro acelerado es el resultado directo de un esquema sustentado en el atraso cambiario, la apertura indiscriminada de importaciones y los techos salariales como única ancla para frenar los precios.
A su vez, el estrangulamiento de la industria, el comercio y la construcción destruyó puestos de trabajo y sepultó cualquier repunte marginal de sectores como la energía o el agro, mientras la inercia inflacionaria sigue firme.
En este escenario, la estrategia económica del Palacio de Hacienda muestra signos inequívocos de agotamiento y no para de hundirse, dejando a la administración libertaria sin margen favorable a las puertas del año electoral.
El apoyo político del Fondo, un respirador artificial para el Gobierno
En este marco crítico para el Gobierno, uno de sus únicos salvavidas es el FM. Hoy el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mantuvieron un encuentro en Bangkok, Tailandia, con la directora ejecutiva del organismo, Kristalina Georgieva, con el objetivo de encauzar las revisiones pendientes del programa vigente.
Tras la reunión, los protagonistas buscaron enviar un mensaje de sintonía fina a través de sus redes sociales. Georgieva destacó un «excelente intercambio» sobre el rumbo del plan económico y aseguró que dialogaron sobre «los importantes avances en la estabilización de la economía y las prioridades para afianzar el crecimiento sostenible». Por su parte, Caputo reafirmó la alineación del Palacio de Hacienda al señalar que continúan «trabajando juntos para consolidar la estabilidad macroeconómica y construir las bases de un crecimiento duradero para la Argentina».
Sin embargo, detrás del protocolo diplomático y las sonrisas para la foto, el trasfondo de las negociaciones revela una marcada dependencia financiera por parte de la gestión libertaria. Caputo y Milei esperan que el Fondo destrabe un giro por 869 millones de dólares condicionado a la tercera revisión, un monto que funciona como un parche imprescindible para amortiguar los compromisos asumidos, como el reciente pago de 795 millones de dólares efectuado a la propia entidad.
A esto se le suman nuevos vencimientos programados por 865 millones en noviembre y 340 millones de dólares en diciembre, evidenciando que el auxilio externo opera bajo la lógica de tomar más deuda para mantenerse a flote.
Mientras el Gobierno celebra el visto bueno del Fondo, la economía real acumula desequilibrios y tensiones que erosionan el poder adquisitivo y la actividad, dejando al descubierto que la bendición del organismo multilateral corre por un carril muy diferente al de los bolsillos y la producción.
