Por Santiago Baginski (*)
En un nuevo aniversario del nacimiento de Gustavo Cerati, sus ex compañeros de banda comienzan a despedirse de Buenos Aires. Con una impactante puesta revivirán viejos hits los días 11, 12, 14 y 15 de agosto en el Movistar Arena. Rescatamos una crónica de su lanzamiento el 21 de marzo de la gira que recorrió el continente y que finaliza en diciembre.
Más de quince mil personas se congregaron para presenciar la gira “Ecos” de Soda Stereo, un espectáculo audiovisual impulsado por la tecnología y la inteligencia artificial que busca revivir la presencia escénica de Gustavo Cerati. A través de un despliegue sin precedentes en la región, Zeta Bosio y Charly Alberti intentaron materializar la nostalgia de sus seguidores. Sin embargo, el acontecimiento también dejó a la vista los desafíos de esta nueva era del entretenimiento, desnudando la brecha de experiencias entre las distintas ubicaciones del recinto y el contraste entre la ilusión visual y los inevitables límites de la tecnología digital.
A las 21:10, las luces se apagaron y los primeros acordes con delay de “Ecos” invadieron el estadio. En los instantes iniciales, la expectativa colisionó con una barrera física y acústica: una enorme cortina translúcida obstaculizaba la visión limpia hacia el escenario, y el sonido llegaba a las gradas altas empastado, generando un desconcierto momentáneo.
Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, el despliegue técnico terminó justificando cada decisión escenográfica. El diseño de iluminación resultó sublime. La forma en la que la proyección de Gustavo Cerati en el centro del escenario reaccionaba a los destellos y a las sombras generaba un efecto inmersivo, capturando la energía del momento con la textura de una captura analógica perfecta. Los haces de luz impactaron sobre su figura digital de la misma manera que sobre Zeta y Charly, logrando una sincronía que volvía su presencia innegablemente creíble en las tablas. Si bien en las pantallas gigantes laterales quedaba expuesto el sesgo algorítmico de la IA —mostrando a un Cerati maduro con detalles algo artificiales en el rostro—, la ilusión óptica general rozó la perfección.
El espectáculo redobló su apuesta promediando el setlist. Durante la ejecución de “Cuando pase el temblor” y “Zoom”, Alberti y Bosio abandonaron sus instrumentos, cediendo el protagonismo a una experiencia visual sin precedentes. Utilizando los lentes entregados al público durante el ingreso, las pantallas del estadio desplegaron un universo en 3D que envolvió a los presentes. En ese pasaje, la gira “Ecos” dejó de ser un simple concierto para transformarse en una instalación audiovisual de vanguardia.
Frente a estas disonancias visuales y sonoras, la justificación del despliegue encuentra su respuesta en la génesis del proyecto. Adrián Taverna, histórico sonidista y confidente de Cerati, explicó recientemente en una entrevista el exhaustivo trabajo de arqueología sonora que requirió la gira, revisando archivos guardados desde 1983.
El objetivo, según el especialista, nunca fue la perfección aséptica, sino priorizar “las canciones como las conoce la gente para poder saltar y cantar”. Sobre la puesta en escena, avaló el uso de estas herramientas recordando que Cerati «siempre fue un apasionado por la tecnología, por los avances, por estar siempre creando cosas diferentes». Esta declaración oficial se enmarca en la propuesta global que ofrece la productora a través del portal institucional del estadio (https://www.movistararena.com.ar/).
Toda esta monumentalidad tecnológica tiene, sin embargo, su anclaje en el territorio. La experiencia de esta cobertura comenzó mucho antes, con el viaje en combi desde la Avenida Dardo Rocha junto a unas familias de fanáticos. Sobre la Avenida Corrientes, dos horas antes del inicio, la economía popular operaba a máxima capacidad y con soda de fondo. Ese clima familiar se trasladó luego a las butacas.
A las 20:55, el ingreso a la platea alta del sector derecho reveló una verdad estructural: “Estoy emocionada hasta las lágrimas, es nuestra primera vez acá”, confesó una madre acompañada de su hijo, condensando la devoción de quienes aguardaban en los niveles superiores, alejados del núcleo del espectáculo.
Esta división espacial exige una recomendación clave para quienes planeen asistir a las próximas fechas: la experiencia definitiva del show se vive de frente. Si bien las plateas laterales altas ofrecen una vista panorámica, la inmersión total —el universo 3D, los haces de luz y la figura de Gustavo Cerati— está milimétricamente diseñada para ser consumida desde el campo. Elegir esos sectores garantiza absorber la obra audiovisual exactamente como fue concebida.

Afortunadamente, cuando el repertorio giró hacia las canciones más crudas y distorsionadas, la acústica pareció acomodarse y la tecnología pasó a un segundo plano.
A las 22:30, el final del show regaló la postal más humana de la noche: para el cierre con el himno “De música ligera”, Zeta y Charly con camisetas de argentina, abandonaron la inmensidad del escenario para sumergirse de lleno en el campo.
Allí, abrazados por la marea de fanáticos y tocando envueltos en la bandera, acortaron todas las distancias. Al observar la escena, el veredicto era irrefutable: abuelos, padres e hijos compartían el mismo código.
La gira “Ecos” demostró que, cuando la tecnología, la tracción a sangre y el cancionero de Soda Stereo siguen funcionando como un tejido conectivo indestructible para la identidad cultural latinoamericana, según Adrián Taverna, histórico sonidista de Soda Stereo y productor técnico de la gira «Ecos» en las referencia sobre arqueología sonora, pistas de voz y puesta en escena (declaraciones extraídas de su entrevista radial en el programa La FM Plus).
Para la realización de este trabajo, se utilizaron asistentes de Inteligencia Artificial, como herramienta de apoyo en las etapas de revisión gramatical y adaptación de registros para las propuestas de redes sociales. La intervención tecnológica se limitó a la sugerencia de opciones sintácticas y de títulos, mientras que la mirada humana operó durante todo el proceso para corregir repeticiones, eliminar generalizaciones automatizadas y datos erróneos o sesgos algorítmicos. Se garantiza que la investigación en el territorio, el diálogo con las fuentes, la toma de imágenes y la redacción final de las piezas reflejan una autoría humana.
(*) Alumno Tecnicatura en Comunicación Digital. Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP)
