El juicio por Johana Ramallo volvió sobre la situación de una joven vinculada a la causa

Trabajadores que participaron de su asistencia reconstruyeron ante el tribunal el contexto de vulnerabilidad que atravesaba, la intervención realizada y su paso por el Hospital San Martín. La jornada también sumó testimonios sobre la búsqueda de Johana y las tareas investigativas.

Tras el receso de la feria judicial de invierno, este viernes se retomó el juicio que pone el foco en una red criminal que operaba en la zona roja de La Plata al momento de la desaparición y muerte de Johana Ramallo y que involucra alrededor de 10 víctimas más, entre ellas N.A.P., quien declaró en la audiencia pasada. «Podría haber terminado como ella», dijo en esa oportunidad.

Justamente, esta jornada estuvo atravesada por la situación de vulnerabilidad que atravesaba la joven y por las intervenciones que distintos profesionales realizaron para intentar resguardar su integridad.

La primera testigo fue una trabajadora social que formaba parte del Programa Regional Interdisciplinario de Enlace Comunitario (PRIEC), radicado en Berisso, y que participó de la intervención destinada a asistir a N.A.P. Según relató, la madre de la joven llegó al programa con un oficio judicial para solicitar su intervención. “Tenía temor por su integridad psicofísica y por su salud”, sostuvo.

La profesional explicó que la madre también había manifestado preocupación por situaciones de violencia que atravesaba su hija y por los problemas de consumo. “Estamos hablando de una joven en una situación socioeconómica y habitacional precaria, dentro de un grupo familiar atravesado por distintas situaciones. Era una joven que estaba expuesta a situaciones de vulnerabilidad y existía temor por lo que podía llegar a sucederle. La madre sentía que no podía controlar nada de lo que estaba haciendo su hija y había una preocupación constante por su integridad”, describió.

En ese marco, un equipo interdisciplinario intervino en el domicilio y la joven fue trasladada esa misma tarde al Hospital San Martín de La Plata.

La segunda testigo fue una abogada que también participó de la intervención. Relató que, cuando el equipo se presentó en la guardia para acompañar la situación, les informaron que «contra la indicación del equipo del PRIEC» la joven había sido dada de alta. Según explicó, desde el hospital les dijeron que “salió con un hombre que dijo que era su pareja”.

Ante esa situación, la profesional señaló que informaron “el alta al Juzgado de Familia que estaba interviniendo”.

También declaró el psicólogo que participó de la evaluación previa a la internación. “Estaba en un estado de crisis aguda de tipo toxicológico, con alucinaciones. No podía decir ni su nombre. No pude hablar con ella. Determinamos que tenía criterio clínico de internación y que tenía que quedar bajo cuidado”, explicó.

Los otros dos testigos fueron un instructor de perros que participó en la búsqueda de Johana Ramallo y explicó que uno de los animales siguió el rastro hasta un hotel de La Plata, y un policía que realizó tareas investigativas tanto en la ciudad de La Plata como en Berisso.

El efectivo relató que realizó “búsquedas y constataciones de domicilios, búsqueda de vehículos o elementos que vinculen a esas personas con las víctimas”. Su declaración, sin embargo, no aportó grandes datos a la investigación.

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