Clara derrota de Milei en la llamada “batalla cultural”

El rechazo a la reforma de la Ley de Tierras reunió a artistas, músicos, actores y deportistas de perfiles muy diversos

Cuando el Gobierno impulsó la reforma de la Ley de Tierras difícilmente imaginó que podría silenciar la discusión con su habitual contraofensiva basada en agravios y  mentiras. Un relato que funciona siempre y cuando pueda parcializar o limitar el perfil opositor. Pero mientras el oficialismo intentaba defender un proyecto que eliminaba los límites para la compra de tierras por parte de extranjeros, las redes sociales comenzaron a poblarse de mensajes bajo la consigna «La patria no se vende». Lo llamativo no fue únicamente la cantidad de adhesiones, sino la diversidad de quienes decidieron pronunciarse. A las críticas de artistas que desde hace tiempo mantienen posiciones públicas contrarias al gobierno de Javier Milei, como Lali Espósito, Dillom, Dolores Fonzi o Mirta Busnelli, se sumaron figuras del pop, el trap y el deporte que rara vez intervienen en debates políticos. El respaldo cultural terminó acompañando una presión social que obligó al oficialismo a retirar el capítulo sobre la extranjerización de tierras para garantizar la aprobación del resto del proyecto en el Senado.

Un claro ejemplo fue el de Tini Stoessel. La cantante, una de las artistas argentinas con mayor proyección internacional y de escasa participación en la discusión política cotidiana, compartió la consigna «La patria no se vende» y abrió la puerta para que millones de seguidores vieran el debate desde otro lugar. A ella se sumaron Emilia Mernes, María Becerra, L-Gante, Ca7riel, Juana Molina, Nicki Nicole y el futbolista Lisandro Martínez, entre otros. La amplitud del arco de figuras mostró que el rechazo a la iniciativa no podía reducirse a los sectores culturales que el oficialismo suele identificar como «progresistas», «kirchneristas» o «nacional y populares».

Esta reacción generalizada no apareció de manera aislada. Apenas unas semanas antes, durante el Mundial, la bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» desplegada por los jugadores de la Selección tras la victoria frente a Inglaterra se convirtió en una de las imágenes más compartidas del torneo. La defensa de la soberanía encontró un respaldo que excedió cualquier pertenencia partidaria y volvió a instalar un consenso profundamente arraigado en la identidad argentina. La discusión sobre la tierra pareció conectarse con ese mismo clima social: la idea de que determinados bienes, recursos y símbolos nacionales no forman parte de una disputa ideológica más, sino de un patrimonio colectivo.

Desde el inicio de su gestión, Javier Milei hizo de la denominada «batalla cultural» uno de los pilares de su construcción política. Sin embargo, el debate por la Ley de Tierras mostró que existen temas donde ese esquema encuentra límites.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

SEGUINOS EN REDES

7,526FansMe gusta
1,707SeguidoresSeguir
4,085SeguidoresSeguir
ESPECIALspot_img

ÚLTIMOS ARTÍCULOS