Un informe de la UNLP expone la marcada asimetría en la capital provincial en el acceso a la tierra, en el marco del debate que suscitó el intento del Gobierno por modificar la Ley de Tierras. Mientras el mercado promueve el suelo como activo especulativo, las familias del Cinturón Hortícola enfrentan condiciones precarias para cultivar los alimentos que abastecen a la región.
En el partido de La Plata, casi el 10% de la superficie rural —unas 6.375 hectáreas— se encuentra en manos de propietarios extranjeros, un dato revelador en el marco del tratamiento de hoy en el Senado del proyecto llamado Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El día previo de la sesión, el oficialismo se vio obligado a retirar el capítulo que modificaba la Ley de Tierras ante la pérdida de apoyos.
El dato se desprende de un informe de la Universidad de La Plata, en base a datos de un qie corresponde al Registro Nacional de Tierras Rurales, organismo dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación.
De los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires, el porcentaje de territorio rural en la capital de la provincia en manos de extranjeros solo es superado en Campana (%50,2), Zárate (% 24,8), Benito Juárez (%13,4), Presidente Perón (%12,4), Exaltación de la Cruz (%12,1), Almirante Brown (%11,8), Ezeiza (%11) y Leandro Alem (%10,3).
Pese a la quita de ese articulado, organizaciones políticas, sociales, ambientales y de la agricultura familiar mantienen hoy una marcha de protesta al Congreso para denunciar el resto de los capítulos de la normativa.

El informe de la UNLP, elaborado por el Centro de Investigaciones Geográficas y el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales —ambos dependientes de Humanidades—, advierte sobre las marcadas asimetrías en el acceso a la tierra. Mientras el modelo de mercado defendido por el Gobierno nacional prioriza la tierra como un activo transable, en el Cinturón Hortícola Platense —el más importante del país— casi el 70% de las familias campesinas que producen los alimentos de la región no son dueñas del suelo que trabajan.
Esta tensión histórica reabre la discusión sobre la soberanía, el acceso a la tierra y la protección de los recursos estratégicos frente a la especulación inmobiliaria y corporativa. “Es allí, en la tensión entre estas dos concepciones de la tierra -como mercancía o como condición para la reproducción de la vida– donde situamos el actual debate sobre la reforma de la Ley de Tierras, vigente desde 2011”, planteó el estudio.
La Ley de Tierras y el Cinturón Hortícola Platense
El debate sobre la Ley de Tierras también interpela a los cinturones verdes productivos del país. Estas áreas de producción primaria desarrolladas en zonas periurbanas cumplen un papel estratégico para las economías regionales, el abastecimiento de alimentos frescos y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria.
Sin embargo, en las últimas décadas han atravesado procesos de retracción y transformación como consecuencia del avance de la especulación inmobiliaria sobre el suelo productivo y de la expansión de los cultivos extensivos.
“En el partido de La Plata, donde la superficie destinada a la producción intensiva y la superficie urbana presentan dimensiones similares, el CHP enfrenta un proceso sostenido de avance urbano que desplaza a los productores hacia tierras de menor calidad agronómica y con déficits de infraestructura básica”, remarcó el estudio de la casa de estudios.
Una “problemática estructural” que subrayó el estudio es que solo el 31% de la superficie del cordón hortícola es explotada por sus dueños, mientras que el 69% restante depende de formas de tenencia no propietarias. “La dificultad para acceder a la tierra es una problemática que condiciona no sólo la forma en que se lleva adelante la producción, sino también los modos de vida, dado que en el CHP el predio se utiliza tanto para fines productivos como habitacionales”, afirmó.
El régimen de tenencia de la tierra en este sentido es un indicador crucial para la calidad de vida de los productores familiares ya que es central para comprender las posibilidades de reproducción social de la agricultura familiar en el sector, tipología predominante. En este contexto, mientras se discute la ampliación de los derechos de propiedad para el capital extranjero, quienes producen buena parte de los alimentos frescos que llegan a las mesas continúan sin acceder al suelo en el que viven y trabajan. La situación pone de relieve una tensión estructural del modelo agrario argentino.
El estudio también distinguió entre “la extranjerización de la tierra impulsada por capitales corporativos transnacionales y la presencia de población migrante que, desde una posición históricamente subalternizada y con un acceso precario a la tierra, constituye la principal fuerza de trabajo de la horticultura platense y garantiza buena parte del abastecimiento de hortalizas frescas a escala local, regional y nacional”.
Por último, concluyó: “Esta distinción pone en evidencia una de las principales contradicciones del debate: mientras las políticas estatales favorecen las dinámicas de acumulación del capital extranjero, continúan invisibilizando el arraigo territorial, el trabajo y la contribución a la soberanía alimentaria de quienes producen buena parte de los alimentos frescos que abastecen al país”.
