Deuda familiar: la banca restringe el crédito y el consumo se desploma

Tras 19 meses de alza, la morosidad registra un límite forzado por la expulsión de deudores. Con una mora no bancaria que supera el 40% y un impacto dramático en los jóvenes, la crisis del endeudamiento familiar expone los límites del modelo libertario.

La mora crediticia en la Argentina parece haber tocado su techo, pero este dato esconde una fractura mucho más profunda: millones de familias han quedado definitivamente marginadas del sistema financiero, sin posibilidad de acceder a nuevos préstamos. Este fenómeno no solo acarrea un severo impacto social, al dejar a los sectores más golpeados sin acceso al crédito para gastos corrientes, sino que provoca un deterioro aún mayor en la economía real al ahogar uno de los motores fundamentales para apalancar el consumo.

El punto de inflexión estadístico fue plasmado por la consultora 1816. A partir del procesamiento de datos de la Central de Deudores del Banco Central, el informe refleja que la mora del sector privado bajó del 7,7% en mayo al 7,6% en junio, cortando así una dura racha de 19 meses consecutivos de alzas. En el segmento específico de las familias, el índice de irregularidad descendió marginalmente del 12,8% al 12,7%, mientras que en las empresas se mantuvo estable en un 3,5%.

Sin embargo, esta aparente estabilización está lejos de ser una buena noticia o un síntoma de recuperación del bolsillo. Lo que subyace detrás de estos números es una acelerada y peligrosa precarización del crédito. Ante el aumento del riesgo, los bancos tradicionales pusieron el freno de mano y aplicaron mayores filtros, cerrando el grifo para aquellos con menor capacidad adquisitiva o antecedentes recientes de impago.

Así lo señaló el economista Hernán Letcher. “Los bancos pusieron freno de mano en el crédito pero sube la cantidad de deudores morosos en junio”, advirtió. En ese sentido, precisó que la cantidad de deudores morosos aumentó, con 57.568 nuevos morosos con bancos y 42.759 nuevos morosos con proveedores de crédito no financiero. “De esta forma la cantidad de deudores morosos asciende a 5.904.900”, precisó.

El economista agregó que “la mora con proveedores de crédito no financiero sigue creciendo y alcanzó el 33,0%”. Y afirmó que “los bancos dejaron de prestarles a las familias y la única alternativa que les queda es el crédito con billeteras virtuales, cooperativas y mutuales. El próximo paso será el crédito informal”, aseguró. 

Así, el sistema consolida un escenario de exclusión. La tasa de irregularidad bancaria se frena simplemente porque la banca tradicional dejó de prestarle a la base de la pirámide, pero la cantidad absoluta de personas con deudas impagas sigue creciendo, asfixiando a los hogares y clausurando la vía del consumo privado de cara a los próximos meses.

A pesar de esta situación que refleja la crisis social, el Gobierno se desligó y responsabilizó a cada familia endeudada. «Es una transacción entre privados», dijo el presidente Javier Milei recientemente en una entrevista. 

La deuda insostenible de las familias se ha convertido en una constante durante la actual gestión. Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica, dijo que «a partir de 2025 empezamos a ver que mes a mes aumenta la mora. Muchas familias no pueden pagar los préstamos que tomaron». En una entrevista radial, sobre el impacto en el consumo familiar: «Los indicadores son muy claros: si no tenemos crédito, se quita una parte importante que permite sostener los niveles de consumo».

El nivel de deterioro se profundiza al analizar las cifras del Instituto Patria Grande elaboradas sobre datos del Banco Central. Hacia mayo de 2026, la cantidad de argentinos en situación de mora alcanzó los 5,82 millones —un salto interanual de casi 2,4 millones de personas—, lo que elevó la proporción de deudores con atrasos del 17,7% al 27,8%. 

El cuadro es alarmante en los proveedores no bancarios, donde la mora trepó al 40,7% (4 de cada 10 deudores no pagan), y refleja un daño estructural profundo: 3,6 millones de personas arrastran créditos «irrecuperables» por superar el año de atraso —2,3 millones más que en 2025—, con un impacto dramático en la juventud, donde casi uno de cada cuatro deudores de entre 15 y 29 años se encuentra en esa condición extrema.

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