Marcelo Tinelli, posiblemente la figura más dominante de los medios durante décadas, insiste en recuperar lugar y regresa al periodismo deportivo en Infobae. Una mezcla del primer videomatch, un streaming modesto y asombrosos números desde las buenas noches de (norte) América
“A matar/ todas las diosas saldrán/y todas bailan para vos/y te harán sentir un Dios”. Nadie registra el nombre de Los Náufragos pero sí aquella cortina musical de “Ritmo de la Noche”. Y es que desde los albores de los ´90 y las curiosas veleidades del Menemato, hubo un hombre que marcó el ritmo de la televisión, “le robó una hora de sueño a los argentinos” y fue más que un zar de los medios, al punto de impulsar presidentes o hacerlos caer. De muchacho humilde de Bolivar a empresario megamillonario, de prototipo del amiguero bonachón y futbolero a pretendido sex symbol hiper tatuado modo Beckham, nadie ocupó durante tantos años el epicentro de los medios. Con precaria producción y bloopers enlatados, con el 1 a 1 en sus esplendor y enormes equipos viajando por el mundo, con innumerables sketchs humorísticos o con ese show de peleas y polémicas en las que también se bailaba, su impacto era imponente. Más allá del ratng, sus latiguillos y contenidos estaban en la calle, en los programas de la tarde y dónde fuera. Mutando no tanto como vanguardia sino más bien del pulso del momento. El éxito como estética, sin importar el resto. “No somos gente fina tampoco lo peor”, entonaban los Ratones Paraoicos en la que fue su cortina mucho tiempo. El éxito como vicio. Pum para arriba y todas eran gol.
Por eso da hasta cierta ternura o algo así ver a Marcelo Tinelli –de él hablamos, claro- volviendo al lugar donde comenzó su carrera. O algo así. Y es que el Cabezón regresó al periodismo deportivo- o algo así, otra vez- al frente de Infobae Mundial, ciclo especial con el que el medio digital cubre la Copa del Mundo 2026 desde Estados Unidos. Una suerte híbrido de streaming con el formato inicial de Videomatch, con el pelo negro otra vez y un nuevo intento de reflotar una visibilidad en inevitable retroceso.
La propuesta combina información, análisis de los partidos, entrevistas y contenidos vinculados al fenómeno cultural que rodea al torneo, El programa se emite cuatro veces por semana y cuenta con un equipo integrado por Yiyo Garcilazo, Cholo Sotile, Santi Grizas y Toto Bordieri, además de la participación de periodistas, ex futbolistas e invitados especiales que se suman según cada emisión. Más que una mesa de análisis tradicional, el ciclo apuesta a una conversación distendida, con móviles desde las sedes mundialistas y un tono cercano al de las plataformas digitales. Digno, si se quiere, pero muy lejos del brillo de antaño.
Uno de los momentos más comentados de las primeras emisiones fue la entrevista con el streamer Martín «Coscu» Pérez Di Salvo, algo en algún momento podría haber representado un pase de antorchas. La charla trascendió el fútbol y se convirtió en una reflexión sobre la transformación del sistema de medios.
Como pequeño dato, que no pretende ser una denuncia, llaman la atención los números. Es sabido que la visualizaciones en YouTube suelen estar teñidas de sospecha. Por ejemplo, ayer, en medio de una imitación de Mbappé más dudosa que las estadísticas se registraban casi…¡170 mil personas mirando! En solo tres minutos había descendido a la aún asombras cifra de 140. En tiempos de rating, hubieran sido dos míseros puntos. Pero para internet esa cifra es equivalente a un suceso absoluto. ¿Una jodita para Videomatch?


En los últimos años, Tinelli ensayó distintos caminos para recuperar protagonismo. En 2025 protagonizó Los Tinelli, un reality de Prime Video que mostró la intimidad de su familia durante unas vacaciones en Uruguay y buscó acercarlo al formato de los docu-realities de celebridades. Poco después anunció un nuevo regreso al entretenimiento con Estamos de Paso, un programa de humor y actualidad para la plataforma Carnaval Stream, concebido como una recuperación del espíritu de los primeros años de VideoMatch, aunque adaptado al lenguaje del streaming.
En paralelo, el histórico regreso del Bailando volvió a quedar en suspenso por las dificultades económicas que supone producir un formato de esas dimensiones en la televisión abierta.
Dicen que lo más difícil no es llegar a la cima, sino mantenerse. Igual que muchos deportistas de elite, Tinelli logró ser un “número 1” durante un tiempo envidiable. Pero son pocos los que estiran su “prime” hasta el último aliento de su recorrido. En términos deportivos, quizá sueñe un final como Messi. Pero posiblemente esté más cerca de Cavani, alguien cuya carrera estuvo llena de logros pero que en los últimos años chocó obstinadamente con la barrera del tiempo y la pateó una y otra vez afuera.
Pero soñar no cuesta nada, Marcelo. Buenas noches, América…
