Frente al aumento de los créditos irregulares en los hogares, la legisladora explica por qué el financiamiento actual se destina a cubrir gastos corrientes y argumenta la necesidad de que los acreedores asuman parte de la responsabilidad.
En abril la morosidad de las familias trepó al 12,1% y encadenó 18 meses consecutivos de aumento, según datos del último Informe sobre Bancos elaborado por el Banco Central. Se trata de una problemática para la economía familiar en ascenso con el Gobierno de Milei, ya que antes de su asunción, en noviembre de 2023, los créditos irregulares representaban el 2,7% (es decir, 9,4 puntos porcentuales menos).
Este incremento expone de forma directa el nivel de asfixia financiera de los hogares y muestra la imposibilidad estructural para hacer frente a las deudas cotidianas, en un contexto de paritarias y consumo a la baja, sumado al aumento del pluriempleo y la precariedad laboral.
Vale remarcar que las mayores dificultades de pago se registran en tarjetas de crédito y préstamos personales, con aumentos de más de 10 p.p. desde el inicio de la gestión libertaria. Se trata, fundamentalmente, de créditos para la supervivencia destinados a la compra de alimentos y medicamentos.
Frente a este escenario, la diputada de Unión por la Patria, Lucía Cámpora, junto a sus colegas de bloque Julieta Campo y Gabriela Estévez, presentaron el proyecto de “Ley de segunda oportunidad para hogares argentinos”. El objetivo es crear un programa de desendeudamiento familiar destinado a personas con mora en deudas de consumo que superen el 30% de sus ingresos. En diálogo con este medio, la legisladora analiza las causas de este ahogo financiero y la necesidad de generar regulaciones desde el Estado.
-¿Qué lectura hacés de esta problemática, de sus causas e impactos?
-Este problema del endeudamiento de los argentinos y argentinas tiene que ver con el modelo económico de Milei, esto es lo primero que hay que decir. Porque, de lo contrario, se aborda a nivel individual con mucho silencio y culpa, casi como un tabú, con jubilados y pibes que se preguntan qué hicieron mal para endeudarse. Tampoco es un problema de falta de educación financiera, un enfoque liberal del problema, porque antes existía la misma educación financiera y no teníamos el problema de endeudamiento actual. No es culpa de la señora que está viendo cómo mantener el hogar monoparental que tiene a cargo por no haber estudiado un posgrado en finanzas, sino que es responsabilidad del banco o la billetera virtual que se está abusando de situaciones de desesperación para endeudar a los argentinos.
Como es un problema que deviene del modelo económico, creemos que la solución implica que haya una responsabilidad por parte de los acreedores que han prestado irresponsablemente. No puede caer la responsabilidad en los argentinos, que son el eslabón más vulnerable de este problema.
-La particularidad de estas deudas es que las familias se endeudan para comprar bienes esenciales.
-Sí, hay que mirar para qué se está endeudando la gente, porque hubo otros momentos en los que también hubo números altos de endeudamiento, pero era para comprar un electrodoméstico o un auto, es decir, para capitalizarse. Hoy los argentinos se endeudan para subsistir. El principal componente que explica el uso de tarjetas de crédito o billeteras virtuales es pagar los servicios públicos, saldar deudas con otras entidades o, directamente, comprar medicamentos y alimentos.

–¿Cómo se relaciona el endeudamiento doméstico con la realidad salarial, el empleo y el aumento de los gastos fijos?
-Hay una transferencia de ingresos en la medida en que los argentinos quedan endeudados con tasas más altas que la suba de sus propios ingresos. También tiene que ver con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En comparación con noviembre de 2023, un laburo hoy alcanza para cada vez menos. Ante eso, los argentinos están buscando distintas salidas para subsistir: endeudándose para cubrir gastos que antes podían cubrir o sumándose más carga horaria con otros laburos, por eso hay que hablar del fenómeno del pluriempleo.
–¿Cómo avanza el trámite parlamentario del proyecto?
-El bloque tiene más de 14 proyectos de ley, lo cual muestra que es una problemática urgente. Hay distintos enfoques de soluciones y venimos trabajando en poder construir una posición común. Lo que es cierto es que el oficialismo no está queriendo tratar este tema. Hemos realizado comisiones informativas pero no logramos que se reúnan las comisiones para poder dictaminar. Al comenzar la sesión de ayer, la diputada Andrea Freites de Tierra del Fuego pidió precisamente trabajar sobre los proyectos de desendeudamiento familiar.
–Esa cantidad de proyectos habla de la importancia que le está dando el bloque al tema.
-Sin duda es uno de los temas prioritarios para nuestro bloque y para el peronismo, por eso existen tantas propuestas con distintas alternativas de solución. No puede no ser un tema prioritario para el peronismo porque es un tema prioritario del pueblo argentino, eso se nota cuando se habla con un vecino.
La relevancia que el peronismo le está dando a este tema tiene que ver con que hace un año la primera en identificar este problema fue Cristina, cuando empezó a hablar del endeudamiento familiar. En ese entonces todavía no se percibía como un problema generalizado y ella empezó a llamar la atención en función de un estudio que se había hecho en Córdoba. La claridad con la que Cristina identifica cuáles son los problemas que está generando este modelo económico en los hogares y, por supuesto, la mirada estratégica sobre dónde hay que poner la lupa y construir respuestas ante el sufrimiento del pueblo.
–¿Qué puntos en común tienen estos proyectos del bloque?
-En la mayor parte del bloque estamos de acuerdo en que tiene que haber una quita por parte de los acreedores. Hay una discusión respecto a cómo se puede definir por ley la renegociación de la deuda con entidades financieras de créditos (bancos). A su vez, en un plano que es un poco más complejo en términos de regulación, cómo hacerlo con las entidades no financieras de crédito —las billeteras virtuales—, porque están sujetas a una regulación distinta. Esta es la explicación de por qué imponen tasas más altas que las que están permitidas. Entonces ahí es donde el bloque está discutiendo cuál es la manera ideal para establecer la renegociación o quita del porcentaje de la deuda. Esto tiene que ser en relación proporcional a los ingresos de cada hogar. Por supuesto tiene que haber una responsabilidad de las entidades que han otorgado los créditos y no se puede esperar un salvataje estatal ante una decisión que ha sido de las entidades financieras, que han hecho bastante guita con una situación que está asfixiando a los argentinos.
–Cuando se habla de deuda se suele asociar a la deuda externa. ¿Cómo se vincula con la de los hogares?
-La deuda de las familias es el espejo del endeudamiento del país. El otro día en Parque Lezama, Máximo [Kirchner] hablaba sobre la necesidad de discutir con convicción y coraje frente al FMI la deuda externa. El espejo de una argentina endeudada con organismos externos son las familias endeudadas para subsistir. Son problemáticas que van de la mano.
–¿Qué experiencias externas han observado que puedan servir como ejemplos?
-Estudiamos distintas experiencias, lo cual da cuenta de que es un fenómeno que se está generalizando y golpeando sobre todo a los países con modelos neoliberales como el que tenemos acá. Aunque hay gobiernos que se hacen cargo de ello, como el caso de Brasil, donde Lula está intentando afrontar el endeudamiento familiar que se construyó durante los gobiernos neoliberales. Fue un tema que se discutió recientemente también en la campaña electoral en Chile, y hay experiencias de programas en España, Francia y Reino Unido.
La situación cambia bastante en los países donde tienen permitido los préstamos por billeteras virtuales. En Brasil eso no está tan habilitado como acá, pero es una situación que se está generalizando y amerita una regulación estatal significativa. Porque si bien hasta acá el endeudamiento tiene que ver con el modelo económico y con las deudas que ya se generaron — y que muchas de ellas están en mora—, también hay que pensar cómo se regula en adelante. Ahí es donde nosotros tenemos que poner el foco especialmente en las entidades no financieras de crédito que están sujetas a muy poca regulación.
