La precarización avanza: el trabajo informal alcanza un récord histórico del 44,2%

Detrás de una tasa de desempleo estable, los datos del INDEC revelan una profunda mutación del mercado laboral. Ante la contracción del sector formal, el crecimiento de la ocupación se sostiene sobre un modelo de precarización estructural y el avance del emprendedurismo de supervivencia.

La población con empleo informal alcanzó al 44,2% de la población económicamente activa, lo que implica un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025 y de 3,4 p.p en comparación con el primer trimestre de 2023. En los hechos, esto quiere decir que más de cuatro de cada diez trabajadores ocupados se desempeñan en condiciones de informalidad, sin acceso a derechos laborales básicos, aportes jubilatorios, cobertura de salud, licencias pagas o mecanismos de protección frente al desempleo.

Los datos se desprenden del informe Mercado de trabajo: Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH), elaborado por el INDEC para el primer trimestre de 2026. El organismo indicó que en ese epridoo, la tasa de desocupación se ubicó en el 7,8%, mostrando una leve reducción de 0,1 p.p con relación al nivel registrado en idéntico trimestre del año anterior.

Tras conocerse estos datos oficiales, distintos analistas señalaron que el mercado de trabajo actual está sufriendo una profunda mutación donde el principal problema ya no es la falta de ocupación, sino el acelerado deterioro en la calidad del empleo.

Los especialistas coincidieron en que la aparente estabilidad en la tasa de desempleo es un indicador engañoso, ya que esconde un fenómeno de supervivencia: ante la caída de la actividad económica y la destrucción de puestos laborales registrados, los trabajadores se ven obligados a refugiarse en la informalidad o a inventarse sus propios ingresos a través del cuentapropismo y el monotributo.

Así, el mercado no está ajustando por cantidad de puestos, sino por las condiciones de desprotección social y bajos ingresos de los mismos, transformando lo que el Gobierno de Milei vende como un aumento del empleo en un proceso estructural de precarización y flexibilización laboral de hecho.

De esta forma lo explica el Centro de Economía Política Argentina (CEPA): “El surgimiento del trabajo mediante aplicaciones actúa como un mecanismo de descomposición de los vínculos laborales tradicionales”, apuntó. 

Y prosiguió: “Al permitir que una parte de la Población Económicamente Activa (PEA) se mantenga en la ocupación a través de tareas marginales o de muy baja carga horaria, se erosiona la representatividad de la tasa de desocupación como indicador único de la salud del mercado de trabajo, ocultando un proceso profundo de precarización y flexibilización laboral”. 

Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 216.321 empleos privados registrados (-3,4%), y se dieron 165.542 altas en el régimen de monotributo (+8%), confirmando que los empleos perdidos son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas.

A su vez, lala diputada nacional (UxP) Julia Strada afirmó que en la era Milei, “los únicos puestos de trabajo que se generan son informales”. En esa línea, puntualizó que entre el primer trimestre de 2024 y mismo periodo de 2026, se crearon 603.600 empleos no registrados, mientras que, en paralelo, se destruyeron 246.000 puestos de trabajo registrados. “El mercado laboral no muestra una recuperación del empleo de calidad, sino un avance de la precarización y la informalidad”, cuestionó.

Una muestra concreta de cómo el modelo libertario está afectando el empleo asalariado registrado en el sector privado, es el caso de la industria. «La destrucción del empleo industrial ya se refleja con fuerza en la desocupación. Entre el 1° trimestre de 2025 y el 1° trimestre de 2026, la proporción de desocupados cuya última ocupación fue en la industria manufacturera saltó del 7,3% al 13,3%», resaltó la economista.

En tanto, Luis Ocampos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, dijo que “el mercado laboral ajusta por calidad y no por cantidad”. En ese sentido agregó que si bien la desocupación se mantiene estable, “la composición de la estructura ocupacional es cada vez más precaria”. Como consecuencia de este proceso, sostuvo que “crece la informalidad laboral, tanto en asalariados como en cuentapropistas”, y añadió que se trata de “puestos de trabajo con menores niveles de ingresos, sin acceso a la seguridad social ni ninguna protección ante contingencias que los dejen sin ingresos”.

Por último, Daniel Schteingart, curador de Argendata, hizo un análisis de la última década en materia de empleo y subrayó que “el mercado laboral no paró de precarizarse”.  “En 2012-2015, el 52% del empleo era asalariado formal. Hoy esa cifra es 45%, la menor en veinte años”, detalló. “En cambio, ganó peso el empleo asalariado informal y, sobre todo, el empleo no asalariado (cuentapropismo). En 2026, el 28% del empleo es no asalariado, el máximo en al menos 25 años”, concluyó.

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