Movilización por abajo, pero arriba es otra cosa

Por Miguel Croceri (*)

La semana de las multitudinarias marchas “Ni Una Menos” contra la violencia machista, terminó con el conmovedor e histórico tributo popular para despedir el Indio Solari. En el Congreso, muchos/as legisladores/as actúan contra los intereses de sus votantes. Complicidad parlamentaria con la corporación judicial.

Las personas que llegan a constituirse como ídolos populares por sus desempeños como deportistas o como artistas, son por naturaleza muy pocas si se las compara con la totalidad de una población, por ejemplo la de Argentina.

Y dentro esos poquísimos personajes públicos a los cuales sus propias trayectorias y el reconocimiento social generalizado han convertido en ídolos, son menos aún los que, cuando mueren, logran conmover emocionalmente a las personas comunes del pueblo hasta el punto de que se forman multitudes en las plazas y calles para despedirlos.

El generador actual de ese tipo de situaciones es el artista de la música Indio Solari, una de las figuras más importantes de la cultura nacional contemporánea, fallecido el pasado viernes (05/05).

Pero no solo él y otros pocos -como sucedió al morir Diego Maradona en 2020, por recordar apenas el antecedente más notorio de hace pocos años- constituyen excepcionalidades históricas. También existe, en una parte considerable de la población argentina, una característica de manifestarse en el espacio público callejero que no ocurre en muchos otros lugares del mundo.

Eso no significa en absoluto que la sociedad de nuestro país sea necesariamente mejor y/o que esté llena de virtudes. Pero la tendencia a que cientos o miles (según cada caso), o a veces centenares de miles o quizás millones de personas, se movilicen en forma conjunta para expresarse por el motivo que fuere, constituyen un rasgo de la identidad nacional.

Quizás el ejemplo más distintivo sean las marchas multitudinarias en la capital federal y en ciudades de todo el país cada 24 de marzo, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Ocurrió con formidable contundencia en este 2026, al cumplirse 50 años del golpe de Estado militar-cívico de 1976, pero sucede con similar magnitud desde hace décadas.

Es un caso excepcionalísimo, o quizás único en el mundo -aunque esta presunción debería someterse a una verificación estricta-, en el cual grandes contingentes sociales se expresan para repudiar a una dictadura genocida y a sus perpetradores, y a la vez reafirmar una voluntad colectiva democrática, de defensa de los Derechos Humanos y de reivindicación de los intereses populares.

Algo similar sucede, desde hace algo más de una década, con la fuerza de los movimientos feministas y las movilizaciones contra la violencia machista. Así volvió a quedar en evidencia el pasado miércoles, 3 de junio, transcurridos 11 años desde que en igual fecha pero en 2015 emergió el movimiento “Ni Una Menos”, como fenómeno de potenciación, arraigo social y fortalecimiento político de las luchas sostenidas durante décadas por mujeres y por personas de diversidades sexo-genéricas.

En esta ocasión volvieron a realizarse manifestaciones en todo el territorio nacional, muchas de ellas imponentes, tanto en Buenos Aires como en otras ciudades grandes, medianas e incluso chicas de las distintas provincias.

Con el trasfondo de recientes asesinatos de niñas, adolescentes, jóvenes y otras víctimas por su condición de género, son luchas determinadas por las tragedias. Por la urgencia de concientizar a la sociedad y de influir sobre los poderes públicos para oponerse y frenar -y si fuera posible, algún día, impedir definitivamente- los crímenes contra mujeres y contra disidencias sexuales.

(La Oficina de la Mujer, creada a mediados de la década pasada en la órbita de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, tiene a su cargo un relevamiento estadístico “de las causas judiciales en las que se investigan muertes violentas de mujeres cis y de mujeres trans/travestis por razones de género”. Son datos de acceso público. Ver Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina).

Por otra parte, como una muestra más de los hábitos de participación cívica en el espacio público que practican sectores amplios de la sociedad nacional, cabe destacar las marchas en defensa de las universidades y del conjunto de la educación pública. Se han realizado cuatro desde que la ultraderecha encabezada por Javier Milei está en el gobierno, y la última de ellas fue hace menos de un mes, el 12 de mayo.

“Con amigos así…”

Las situaciones mencionadas en los párrafos anteriores son muy diferentes entre sí. Es particularmente distinta la que tiene lugar desde el viernes por la partida del Indio Solari.

Pero desde el tributo popular para despedir a un artista (o a una gloria deportiva como Maradona), hasta las marchas por el Día de la Memoria, por “Ni Una Menos” o por las universidades, son hechos indicativos de una tendencia argentina, de un rasgo singular generalizado en nuestro país -aunque no único en el mundo, excepto quizás el referido al repudio contra la dictadura 1976/1983-, en cuanto a manifestarse públicamente por razones que involucran a grandes contingentes poblacionales.

Sin embargo, esa energía movilizada “por abajo”, desde las bases sociales, no encuentra actualmente un reflejo, una correspondencia, en las dirigencias políticas, sindicales o de diverso tipo que aspiran a -o dicen- representar los intereses del pueblo, como tampoco en las principales instituciones del Estado.

Allí “arriba”, en los espacios de conducción ciudadana y/o de poderes estatales que debieran defender a las mayorías sociales, ocurre cualquier cosa. Frivolidad, negligencia, complicidad con las minorías privilegiadas y los intereses extranjeros, ineptitud para actuar correctamente, negocios y conveniencias, corrupción/sobornos, alejamiento de la realidad que vive la gente común, hábitos burocráticos y de comodidad en el ejercicio de cargos públicos o cargos directivos en distintas organizaciones, etcétera, etcétera.

Un caso alevoso de representantes surgidos/as de procesos electorales pero que actúan en contra del bien común de sus representados/as, fue el voto de diputados/as de las provincias de Neuquén y Río Negro al tratarse la derogación de la ley llamada “Zonas Frías”.

La norma, destinada a reducir el costo para las familias, comercios y empresas por el consumo de gas en regiones que sufren temperaturas invernales muy bajas, fue sancionada en 2021. El gobierno mileísta quiere eliminarla y días atrás consiguió que, para ello, la Cámara de Diputados aprobara un proyecto de ley. La mayoría de los/las legisladores/as neuquinos/as y rionegrinos/as apoyaron la derogación del mencionado beneficio social. Podría apelarse al refrán popular “Con amigos así, quién necesita enemigos”. (Aún falta que el tema sea tratado por el Senado).

De un total de cinco diputados/as por Neuquén, votaron a favor de la derogación Soledad Mondaca, Gabriela Luciana Muñoz y Gastón Riesco (los tres de La Libertad Avanza), y Karina Maureira (de La Neuquinidad). Solo se opuso Pablo Todero (Unión por la Patria). Similar fue el voto de los/las cinco representantes de Río Negro. Por la derogación del régimen de “zonas frías” se pronunciaron Sergio Capozzi (elegido por el Pro y actual integrante del bloque Provincias Unidas), Aníbal Tortoriello (antes del Pro, hoy de la Libertad Avanza) y Lorena Villaverde (La Libertad Avanza). En contra lo hicieron Adriana Serquis y Marcelo Mango (Unión por la Patria). (Detalle publicado en el diario Río Negro, nota del 21/05/26).

Aval parlamentario a la corporación judicial

A mediados de mayo, en medio de una indiferencia generalizada que incluye a casi todos los medios de comunicación contrarios al mileísmo -salvo muy pocas excepciones-, el Senado convalidó la casi pepetuación en un altísimo cargo judicial de un implicado en gravísimas irregularidades y presuntos delitos.

Muy conocido en los selectos ámbitos de los poderes políticos o corporativos pero desconocido para la opinión pública, el beneficiado es Carlos “Coco” Mahiques. Durante el macrismo llegó a la Cámara Federal de Casación -que es el órgano más poderoso del fuero penal en todo el país- mediante un mecanismo tramposo al que denominan “traslado”, con el cual se esquiva la obligación constitucional de contar con el acuerdo del Senado para ser juez en una determinada función. Esa vez Mauricio Macri lo “trasladó” allí desde otro tribunal. Ahora tiene 75 años y el Senado aprobó que siga en ese puesto al menos hasta los 80.

Es el padre del actual ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques. También es el padre de Esteban Mahiques, jefe del gabinete de asesores en el ministerio que dirige su hermano Juan Bautista. (En marzo, cuando este último fue nombrado por Milei, el periodista Rodis Recalt analizó detalladamente las trayectorias del progenitor y sus dos hijos. El artículo se tituló “Clan Mahiques: una familiar judicial al poder”. Nota del 10/03/26).

Tanto Carlos -el padre- como su hijo Juan Bautista -actual ministro nacional- formaron parte del grupo que en octubre de 2022 realizó un viaje a Lago Escondido, en la Cordillera rionegrina, para mantener reuniones secretas con otros altísimos jerarcas de poderes estatales y empresariales.

El furtivo encuentro fue organizado por poderosos directivos del conglomerado mediático Clarín, y se realizó en la mansión del oligarca inglés Joe Lewis, quien ocupa más de 12.000 (doce mil) hectáreas en esa zona bendecida por las bellezas naturales.

Participaron además, misteriosamente, otros dos jueces: Julián Ercolini y Pablo Cayssials; en representación de Clarín estuvieron los empresarios Jorge Rendo y Pablo Casey; también formaron parte Tomás Reinke, un especialista en campañas a través de redes y plataformas digitales; el experto en servicios secretos Leonardo Bergroth, ex funcionario de la secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE); y Marcelo D’ Alessandro, quien en ese tiempo era ministro porteño de Justicia y Seguridad en el gabinete de Horacio Rodríguez Larreta.

(Los pormenores de aquel viaje clandestino fueron recapitulados en un texto firmado por Mauricio Caminos y publicado por “elDiarioAr” hace tres meses, con ocasión del nombramiento de uno de los Mahiques como ministro de Justicia de la Nación. Nota del 04/03/26).

Aún con semejantes antecedentes, Carlos “Coco” Mahiques -el padre- recibió semanas atrás el acuerdo de la mayoría de los/las senadores/as para seguir por cinco años más, hasta los 80 de edad, en el más poderoso tribunal federal que revisa los juicios penales. Una especie de “siga, siga” parlamentario en favor de la corporación judicial.

Pero no solo avalaron esa decisión los/las integrantes del mileísmo y sus aliados, sino también la mayoría del interbloque justicialista, conducido por José Mayans. Votaron en contra 11 senadores/as alineados con Cristina Kirchner, pero lo hicieron a favor 14 que provienen de distintos sectores del peronismo. Y asimismo, peronistas frecuentemente llamados “disidentes” o “federales”. Con opositores así, ¿quién necesita oficialistas?

(Entre quienes apoyaron al jefe del Clan Mahiques estuvieron el santafecino Marcelo Lewandowski, el entrerriano Adrián Bahl, el chubutense Carlos Linares, el pampeano Pablo Bensuasán, la fueguina Cándida Cristina López, el tucumano Juan Manzur, el riojano Fernando Rejal, el sanluiseño Fernando Salino, el sanjuanino y aspirante presidencial Sergio Uñac, y los santiagueños Gerardo Zamora, Elia Esther Moreno y José Neder. A ese grupo del PJ y sus aliados se sumó el sector de Carolina Moisés, Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Flavia Royón, que responden a los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca; Osvaldo Jaldo, de Tucumán, y Gustavo Sáenz, de Salta. Información del portal La Política Online, nota del 14/05/26).

Funcionarios/as y gente común

Nuestro país vive una catástrofe social, humanitaria, económica, educativa y en cualquier otra dimensión de la actividad pública y de la vida de las personas en general. En las instituciones políticas del Estado son habituales las acciones y decisiones contrarias a toda noción de ética, decoro y decencia.

Al mismo tiempo existen multitudes ciudadanas que se expresan en las calles y plazas por motivos legítimos. Ese fenómeno masivo puede tener razones de muy diferente tipo (como se ejemplificó en este mismo comentario), incluso el dolor por la desaparición física de uno de los artistas más trascedentes de la historia.

Así, una semana marcada por la enorme movilización federal del miércoles contra la violencia de género, derivó abruptamente en la enorme tristeza de millones de personas a partir de la mañana del viernes. Y allí comenzó el histórico y comovedor tributo para despedir a quien fuera líder de la banda de rock “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”. (O sencillamente “Los Redondos”, o abreviado “Lo’ Redó”).

Argentina necesita que los intereses y sentimientos de la gente común del pueblo sean representados fielmente por los/las funcionarios/as de los tres poderes públicos nacionales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y de todos los niveles de la organización estatal (Nación, provincias y municipios), en especial por parte de quienes ocupan sus cargos como resultado del voto ciudadano.

Esa situación ideal está hoy, tal vez, más lejos que nunca. Pero debiera ser el horizonte para construir una democracia auténtica, soberana, al servicio de la Nación y respetuosa de las necesidades y derechos de las mayorías populares.

(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar

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