Heroísmo de Cuba, elección en Colombia y asedio a Brasil

Por Miguel Croceri (*)

Donald Trump asumió su segunda presidencia el 20 de enero de 2025, y desde entonces despliega una estrategia de expansionismo imperial que está perpetrando una masacre humanitaria en países atacados por el poderío militar norteamericano, actualmente bajo su mando.

Los pueblos más afectados han sido y son los de Venezuela -nación bombadeada el 3 de enero de este año-, la República Islámica de Irán -atacada por EEUU e Israel a partir del 28 de febrero pasado, en un hecho que dio lugar a una guerra generalizada en Asia Sud-Occidental y la zona del Golfo Pérsico- y Líbano -víctima constante de la agresión israelí-.

El máximo jerarca estadounidense ejerce, en los hechos, una dictadura militar de alcances mundiales. Lo hace de forma explícita, alevosa e impune. Días atrás se jactó burlonamente de que “hemos extraído tanto petróleo de Venezuela (tras bombardear Caracas y zonas vecinas en enero, y de secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores), que hemos pagado unas 25 veces el costo de la guerra” contra Irán. (Crónica y video publicados por Hispan-TV, una plataforma de noticias perteneciente al sistema de medios públicos iraníes y destinada a lectores/audiencias de habla castellana. Nota del 22/05/26).

Además el trumpismo hace gala de sus amenazas contra Cuba, país al cual trata de derrotar mediante los sacrificios más crueles y las privaciones más extremas, saboteando su acceso a alimentos, medicamentos y combustibles indispensables para la vida humana en cualquier sociedad del mundo.

El bloqueo destinado a impedir las relaciones económicas entre la Nación cubana y el resto del mundo para intercambiar libremente bienes y servicios, empezó hace casi 65 años, tiempo después del triunfo de las fuerzas revolucionarias en 1959. Se agravó con una legislación asfixiante dictada en los años ‘90, y llegó al extremo en enero pasado cuando, luego de tomar el control de Venezuela mediante bombas y asesinatos, Trump prohibió venderle petróleo de ese país a la isla del archipiélago de las Antillas, en el mar Caribe.

El bloqueo destinado a impedir las relaciones económicas entre la Nación cubana y el resto del mundo para intercambiar libremente bienes y servicios, empezó hace casi 65 años

(“Las sanciones contra Cuba no son simplemente una restricción al comercio. (…) El efecto es que toda transacción financiera cuesta mucho más que en la normalidad. Hay bancos franceses, alemanes, o compañías mexicanas, argentinas y de todas partes del mundo, que han sido penalizadas por miles de millones de dólares” debido a que realizaban operaciones con Cuba cumpliendo todas las normas internacionales y de sus lugares de origan. Estos conceptos fueron incluidos en un comentario que publicó hace un año y medio el portal de CNN en Español, con el título “En qué consiste el embargo de EEUU a Cuba y cómo ha afectado la economía de la isla”. Nota del 31/10/2024).

(Días después de que Trump bloqueara de forma dictatorial el suministro de petróleo venezolano a la isla, el diario mexicano La Jornada elaboró un informe audiovisual titulado “Cuba, un pueblo en Resistencia”. En la página web del diario se ofrece una breve presentación escrita y el acceso al video completo. Documental publicado el 23/02/26).

“Guerra de Todo el Pueblo”

En el país caribeño, donde la vida de las personas y el funcionamiento general de la sociedad sufren la criminal agresión económica de EEUU, la población se prepara para enfrentar -encima de todo- un probable ataque bélico. Lo hace con un heroísmo obligado, no deseado, que nadie quiere para su propia vida ni para sus seres queridos ni para ningún semejante. La base de la defensa patriótica es una doctrina militar llamada “Guerra de Todo el Pueblo”.

Un texto periodístico explicativo señala que “el enfoque responde a una realidad geopolítica concreta: Cuba no puede competir con una potencia de primer orden como Estados Unidos. Por lo tanto, la doctrina asume una lógica de guerra asimétrica, donde la clave no sería la victoria militar clásica, sino la capacidad de resistencia prolongada”.

“El objetivo principal de la Guerra de Todo el Pueblo no es derrotar al invasor en una batalla decisiva, sino hacer que cualquier intento de ocupación le resulte extremadamente costoso en términos humanos, económicos y políticos. (…) El planteo se inspira en experiencias históricas como Vietnam o Afganistán, donde fuerzas en principio inferiores lograron desgastar” y finalmente obligaron a la retirada de “potencias superiores, mediante guerras prolongadas y descentralizadas”.

Una de las claves de la doctrina cubana son las “Milicias de Tropas Territoriales (MTT), integradas por civiles armados que refuerzan la defensa local (en principio a cargo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) y aseguran la continuidad del combate en caso de ocupación parcial” del territorio.

Otro factor determinante para la respuesta nacional ante una agresión externa es el rol de la “Población Civil”. En Cuba las personas de todas las edades y la ciudadanía en su conjunto “desempeñan un papel activo dentro del esquema doctrinal, desde el apoyo logístico y sanitario hasta la participación directa en tareas de defensa”.

(Los conceptos aquí transcriptos forman parte de un análisis difundido hace dos meses en Diario Socialista, un medio periodístico de izquierda editado en España. Artículo del 22/03/26).

Elección presidencial en Colombia

Al momento de finalizar la elaboración de este comentario -el domingo 31/05- se realizaban las elecciones presidenciales en Colombia. El actual jefe del Estado, Gustavo Petro, es el primer presidente de izquierda -o “de centroizquierda” o “progresista”, etcétera, según distintas formas de interpretar o denominar a los procesos políticos y a sus liderazgos- en más de dos siglos de existencia del país como Estado independiente.

Petro se aproxima al final de su mandato con una considerable aprobación social, pero no pudo postularse nuevamente al cargo porque la Constitución impide la reelección. El espacio político que él fundara años atrás y que lidera, llamado “Pacto Histórico”, presentó como candidato al actual senador Iván Cepeda.

Desde los sectores de derecha conservadora tradicional y/o de variantes extremistas, alineadas con los poderes empresariales, las clases sociales privilegiadas y los intereses de EEUU, llegaron a la elección con chances competitivas Abelardo de la Espriella (del “Movimiento de Salvación Nacional”, de extrema derecha) y Paloma Valencia (del “Centro Democrático”, que a pesar de su nombre engañoso tiene como principal referente al ex mandatario ultraderechista Alvaro Uribe).

En total se postularon 14 aspirantes presidenciales. En caso de que ningún/na candidato/ta consiguiera el 50 % de los votos en primera vuelta, el segundo y definitivo turno de votación sería el domingo 21 de junio, dentro de tres semanas. (Reseña de la cadena alemana de noticias DW-Deutsche Welle, nota del 28/06/26).

La ciudadanía colombiana fue convocada para definir quién será su próximo presidente o presidenta, pero a través de un dispositivo electoral y un contexto institucional contaminados. El propio Petro denunció en marzo pasado posibles irregularidades.

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag-Data), dirigido por Alfredo Serrano Mancilla, explicó que “las denuncias se basaron en una combinación de antecedentes históricos, episodios recientes y cuestionamientos estructurales del sistema electoral, que pueden organizarse en torno a tres ejes”.

Puntualizó que esos factores son “la confiabilidad del software del escrutinio, la posible manipulación de jurados de votación, y la transparencia del proceso de trasmisión de resultados”. (Publicado hace algo menos de tres meses en la página oficial de Celag-Data. Informe del 08/03/26).

Qué pasa en Brasil

Lula Da Silva, el mandatario brasileño en funciones, arriesgará su reelección en la votación prevista para el 4 de octubre, en primera vuelta, y para el 25 del mismo mes si fuera necesario un segundo turno electoral (en caso de que ningún candidato obtenga el 50% de los votos en la ronda inicial).

El desafiante principal, hasta el momento, es el senador ultraderechista Flavio Bolsonaro, de 45 años. Es hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado y está preso por haber participado en un intento de golpe de Estado en enero de 2023. La asonada consistió en el asalto a la sede de los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) por parte de turbas sediciosas en Brasilia, la capital del país, y tuvo el propósito de derrocar y asesinar a Lula, quien apenas una semana antes había asumido nuevamente la presidencia.

Bolsonaro-hijo fue recibido el pasado miércoles (27/05) en Washington por el mandatario norteamericano, a quien le prometió que si gana la elección de octubre, Brasil se sumará al pacto militar pro-estadounidense llamado “Escudo de las Américas”, lanzado por Trump en abril pasado desde Miami con la presencia de los presidentes cómplices, entre ellos Milei. (Un resumen de la visita del brasileño al país norteamericano puede verse en el medio periodístico “La Diaria”, de Uruguay. Nota del 27/05/26).

En simultáneo con el viaje de Bolsonaro-hijo a EEUU, el gobierno trumpista habilitó el pretexto legal para -eventualmente- disponer una intervención armada en territorio brasileño. Lo hizo al declarar como “organizaciones terroristas extranjeras” a los dos principales grupos delictivos de Brasil dedicados al narcotráfico y otros delitos criminales, conocidos como “Primeiro Comando da Capital” (PCC) y “Comando Vermelho” (CV).

Esa clasificación, que constituye un acto de asedio político y además de hostigamiento militar en grado de amenaza, permitiría que la administración estadounidense ponga en marcha “todos los medios a disposición para proteger a nuestra nación y nuestros intereses de seguridad nacional”, según comunicó este viernes (29/05) el peligroso jerarca imperialista Marco Rubio, secretario de Estado (canciller) norteamericano. (Crónica del portal de Telesur, nota del 29/06/26).https://www.telesurtv.net/oposicion-lula-eu-pandillas-brasil-terroristas/

El anuncio estremeció el tablero político brasileño. Lula reaccionó de inmediato y declaró que su Nación “no acepta ser tratada como una ‘republiquita’”. Calificó de “traidor” a Flavio Bolsonaro por pedir una “intervención” extranjera en su propio país, y reafirmó que “la soberanía nacional no es negociable”.

El presidente proclamó que “Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos. Quienes definen cómo se clasifica y se combate a la delincuencia dentro de Brasil, son los propios brasileños, con sus instituciones, sus leyes y sus fuerzas de seguridad”. (Publicado en Infobae, nota del 29/05/26).

Al mismo tiempo, el líder del país suramericano profundiza las políticas de desarrollo económico y transformaciones sociales. Como parte de ese plan impulsa una reforma constitucional para que los/las trabajadores/as disfruten de dos días de descanso semanal, en vez de uno solo como ahora. Sin recorte salarial alguno. Y además reducir la jornada laboral a 40 horas por semana, en lugar de las 44 actuales.

El proyecto acaba de ser aprobado por la Cámara de Diputados y pasó a consideración del Senado. (Tema de repercusión internacional desarrollado por ejemplo en “SwissInfo”, plataforma de noticias originaria de Suiza. Nota del 28/05/26).

Cada país a su modo

De los cuatro países de América Latina con mayor volumen económico, tres de ellos están actualmente gobernados por fuerzas políticas y líderes/lideresa que tratan de resistir la ofensiva imperialista de Estados Unidos. Se trata de México, Brasil y Colombia.

El otro integrante de ese “cuarteto”, es decir Argentina (el tercero en extensión territorial del subcontinente), se encuentra sometido el régimen de ultraderecha y colonialista que encabeza Javier Milei, sostenido por las élites capitalistas locales e internacionales, y por factores de poder foráneos. Nuestro país es hoy un bastión de los intereses estadounidenses e israelíes, en vías de convertirse en una neo-colonia, más de dos siglos después de haber logrado su independencia.

De los cuatro países de América Latina con mayor volumen económico, tres de ellos están actualmente gobernados por fuerzas políticas que tratan de resistir la ofensiva imperialista de Estados Unidos: México, Brasil y Colombia.

En México la presidenta Claudia Sheinbaum tiene mandato hasta septiembre de 2030. Su gobierno, por imperio de la estrategia de acoso y amenazas que ejecuta Trump, se ve obligado a equilibrios extremadamente difíciles, tanto en sus facetas políticas y económicas, como en los aspectos militares, diplomáticos y retórico-comunicacionales.

La autonomía relativa frente a la renovada y agravada ofensiva de EEUU, es lo que se juega ahora en el proceso electoral colombiano. Lo mismo ocurrirá en los comicios presidenciales que tendrán lugar en Brasil dentro de cuatro meses. (Primera vuelta el 4 de octubre y, si ningún candidato alcanza el 50 % de los votos, el segundo turno será tres semanas más tarde, el 25 del mismo mes).

Cuba, como siempre, se defiende de las múltiples agresiones y amenazas externas con un heroísmo inigualable. Y mientras se despeja la incógnita acerca del resultado de la elección en Colombia, Lula reafirma el decoro nacional y la dignidad soberana de su país.

Cada cual a su modo y en sus condiciones específicas trata de hacer frente a la estrategia trumpista basada en el poderío militar, el terrorismo imperial, la extorsión economica y la devastación humanitaria.

(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar

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