En la ciudad de La Plata se llevó a cabo este viernes la primera reunión del Consejo del Partido Justicialista bonaerense bajo la presidencia de Axel Kicillof, en un encuentro que reunió a intendentes, legisladores y dirigentes del espacio para ordenar la estructura partidaria y fijar posicionamientos frente al escenario nacional. A la salida, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, fue una de las voces que sintetizó el clima político de la jornada con definiciones que combinaron diagnóstico, identidad y proyección del peronismo.
A la salida de la reunión en La Plata, Mendoza planteó que “el peronismo siempre es la salida para devolver la dignidad a la vida de las personas”, en una frase que funcionó como síntesis identitaria frente al contexto económico actual. La intendenta de Quilmes remarcó además que el documento leído durante el encuentro expresa una posición colectiva, consensuada, y que incluye el respaldo al reclamo de la Provincia por la “asfixia” financiera que —según señaló— el gobierno nacional ejerce no solo sobre la gestión bonaerense, sino sobre el conjunto de los municipios.
En ese marco, uno de los puntos más enfáticos de sus declaraciones estuvo vinculado a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. Mendoza habló de un “contundente pedido por la libertad de Cristina”, al que definió como un nuevo capítulo de proscripción del peronismo. Lejos de presentarlo como una consigna aislada, lo encuadró como un objetivo político que, según sostuvo, apunta a recuperar una justicia independiente y a restituir condiciones básicas de normalidad institucional en el país.
La lectura de Mendoza también conectó esa demanda con un horizonte programático más amplio. “No es un lema vacío ni un planteo de fanáticos”, aclaró, al tiempo que vinculó la consigna de “Cristina Libre” con la necesidad de reconstruir un proyecto de gobierno capaz de revertir lo que definió como el “desastre” provocado por las políticas de Javier Milei. En esa línea, dejó una definición que sobrevoló todo el encuentro: “Hoy se sobrevive, no se vive”.
Durante la reunión, Kicillof había apuntado en el mismo sentido al afirmar que la crisis “ya es innegable” y que no responde ni a la “pesada herencia” ni al “riesgo kuka”, sino a decisiones del actual gobierno. Además, llamó a ampliar la base política del peronismo y a salir a interpelar a sectores desencantados con el rumbo económico.

