Fundada en 1938, la empresa SanCor pidió ante la Justicia de Rafaela que se declare su propia quiebra tras considerar inviable el concurso preventivo de crisis. La histórica láctea no paga salarios ni aguinaldos hace ocho meses a sus trabajadores, mantiene la reducción de la producción y acarrea una deuda de 120 millones de dólares.

SanCor Cooperativas Unidas Limitada había ingresado a concurso de acreedores en 2025, un camino que no logró revertir la crisis que acarreaba. Lejos que este proceso normalice su funcionamiento, la empresa se quedó sin financiamiento, siguió endeudándose y dejó de pagar sueldos y otras obligaciones esenciales. Sin retorno, ahora busca la quiebra para poder liquidar sus bienes y saldar lo que debe.

En sus mejores tiempos, la empresa supo procesar más de 4 millones de litros de leche y tener 14 plantas productivas. Desde 2017 a la fecha, el gigante lácteo de Santa Fé achicó profundamente su producción y hoy no llega a los 500.000 litros con las 6 plantas que le quedan.

En este escenario es que las deudas laborales incrementaron notoriamente. La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) denunció que SanCor debe más de ocho meses de salarios, aguinaldos y cargas sociales, por lo que la quiebra no resulta ninguna novedad. «No agrega ni quita nada», manifestaron en un comunicado.

«Esta realidad que algunos de sus directivos nos supieron reconocer en forma privada y que ahora oficializan, demuestra que SANCOR CUL se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores a quienes les deben OCHO meses de sueldos más aguinaldos, con la asistencia material de ATILRA desde el fondo solidario y la continuidad de las prestaciones de servicios de salud a los trabajadores y sus familias de parte de OSPIL, a pesar de que la empresa no le realiza los aportes», detallaron.

«Tanto para los trabajadores como para nuestra entidad que los representa, el dictado de quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca SANCOR, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a ATILRA elaboran», concluyeron en el comunicado

La industria láctea en crisis

Esta situación no es aislada. Según números difundidos por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina los primeros días de abril, las ventas de productos lácteos registraron una nueva contracción en febrero y profundizaron la tendencia negativa del consumo masivo. Estos datos, que ponen el foco en el primer bimestre, dan cuenta de que el volumen comercializado cayó 5% respecto a enero, mientras que medido en litros de leche equivalente la baja fue del 5,3%. En la comparación interanual, el retroceso también fue marcado: descendieron 4,2% en volumen y 7,7% en litros de leche equivalente frente a febrero de 2025, reflejando un deterioro sostenido en el consumo de lácteos.

Esto también impactó de lleno en otras empresas del sector. Esta semana se oficializó la quiebra de La Suipachense, empresa con más de 70 años de historia, que dejó a 140 trabajadores en la calle. En tanto, la empresa Verónica hace maniobras para subsistir con las plantas paralizadas y deudas en los salarios de los 700 trabajadores que emplea.