La promesa de autonomía y el eslogan de «ser tu propio jefe» que pregona el Gobierno de Javier Milei parecen desmoronarse frente a la realidad estadística. Un estudio titulado “Radiografía del trabajo mediado por plataformas en Argentina”, realizado en conjunto por ocho universidades nacionales y el CONICET, revela que la precariedad y la necesidad económica son los verdaderos motores de este sector.
El informe precisó que el 75% de quienes operan en estas aplicaciones se encuentra en condición de pluriempleo. Esto significa que tres de cada cuatro trabajadores deben alternar las tareas en plataformas con otras ocupaciones para poder subsistir y alcanzar un ingreso que les permita cubrir sus necesidades básicas.
El relevamiento, que analizó 1095 casos en rubros que van desde el transporte de pasajeros y el delivery hasta el trabajo freelance y el servicio doméstico, echa por tierra la idea de que estas aplicaciones funcionan mayoritariamente como una opción de libertad laboral. Por el contrario, solo un escaso 25% de los encuestados se dedica a esta actividad de manera exclusiva.
Los investigadores subrayaron que el recurso a las plataformas se ha convertido en una regla de supervivencia ante el deterioro del poder adquisitivo de los salarios formales, obligando a los trabajadores a sumar horas de sobreocupación que, en muchos casos, superan las 45 horas semanales.
En cuanto a la composición demográfica de este universo laboral, la investigación también desarma prejuicios instalados en el imaginario social respecto a la nacionalidad de los prestadores. A pesar de la visibilidad de la población migrante en ciertos sectores de reparto, el informe destaca que el 80% de los trabajadores de plataformas son argentinos. Este dato sitúa la problemática de la precarización digital como un fenómeno central de la clase trabajadora local, desmitificando la creencia de que se trata de un nicho dominado exclusivamente por extranjeros.
La doctora Cora Arias, una de las especialistas que encabezó el estudio, advirtió que las estadísticas oficiales suelen ocultar el tiempo real que la población dedica al trabajo para compensar la falta de ingresos. La facilidad de ingreso a estas aplicaciones funciona como una trampa de disponibilidad permanente, donde la flexibilidad no es un beneficio, sino una exigencia material.
«El pluriempleo se da principalmente por una razón material, por satisfacer necesidades básicas porque el poder adquisitivo de los salarios es bajo y por la relación con el tiempo que proponen las plataformas. Que se trabaje en más de una cosa se vincula con la necesidad: hay que trabajar más y más horas porque no alcanza”, afirmó Arias, doctora en Ciencias Sociales (UBA), Investigadora Adjunta del CONICET (UNSAM) y docente de la UBA
En sectores como el transporte de pasajeros, la edad promedio ronda los 36 años y existe una creciente preocupación por la organización colectiva, lo que demuestra que, lejos de la satisfacción por la supuesta independencia, existe una conciencia de vulnerabilidad frente a un sistema que exige cada vez más horas para garantizar lo mínimo.
El estudio contó con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Universidad de Buenos Aires (UBA), Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf), Universidad Maimónides, Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Universidad Nacional de de San Martín (UNSAM), Instituto Gino Germani y CONICET, entre otros.
Este relevamiento, financiado por la Agencia de Investigación Científica a fines de 2023, representó un esfuerzo por otorgar visibilidad a un sector ignorado por las estadísticas públicas oficiales.
