La crisis económica reconfiguró la forma en que vacacionan las familias argentinas, con escapadas más cortas y decididas con menor antelación, un gasto más prudente y selectivo a promociones. En territorio bonaerense, durante la primera quince de enero los registros oficiales marcaron una “señal de alerta” por la caída del 21% en el gasto de los turistas en comparación con el mismo periodo del año pasado, con mayor intensidad en la Costa Atlántica (-26%).

Así lo señaló un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que analizó el balance del turismo nacional durante los primeros días de enero. Para graficar la caída del consumo en la provincia de Buenos Aires, la entidad indicó que los gastos turísticos realizados con Cuenta DNI bajaron un 40% interanual. “En la Costa Atlántica, aunque algunos balnearios muestran buenos niveles de ocupación, el gasto también responde a una lógica de escapadas breves, promociones puntuales y consumo condicionado por clima y agenda cultural”, describió la CAME.

El estudio apuntó que el verano 2026 “muestra un arranque heterogéneo” en función las zonas del país, y enfatizó que existen “señales de dinamismo” en aquellos destinos que combinan naturaleza y eventos porque logran mejores niveles de ocupación y empuje de demanda”. Aunque aclaró que, a la vez, “en varias plazas se consolida un turista más prudente, con estadías moderadas y decisiones de compra de último minuto”.

Por caso, además de la Costa Atlántica, otro destino que grafica a ese turista más moderado en sus gastos es Tandil, donde “se observa una estrategia de precios contenidos, tarifas similares a la temporada anterior, que permite sostener la demanda, mientras el visitante se muestra más prudente en compras y gastronomía fuera de los consumos esenciales”.

Las reservas anticipadas y las estadías largas ya no son moneda corriente en las vacaciones, en un contexto de bolsillos alicaídos. Vale recordar que en diciembre persistió la caída del consumo, con una merma del 5,2% en las ventas minoristas que reporta la CAME, luego del descenso de noviembre, que había sido del 4,1%. En ese marco, los relevamientos del informe turístico señalaron que la temporada se caracteriza por “picos de ocupación asociados a fines de semana, eventos y agendas puntuales, más que por reservas anticipadas o estadías largas planificadas con antelación”.

Y agregó que “la dinámica dominante es la del viaje conveniente: cuando se combinan evento, clima favorable y propuesta clara, la ocupación sube rápidamente, incluso en destinos que arrancaron con registros moderados”.

Vale remarcar que el gobierno de la provincia de Buenos Aires había advertido por un crítico panorama del estado de situación del turismo en tierras bonaerenses, con 90 mil turistas menos que en el mismo periodo del año anterior, pero además con una fuerte baja en el nivel de consumo de esos viajeros.

Según datos oficiales de la Provincia, en los destinos bonaerenses el flujo turístico está 2,4% por debajo de la temporada anterior, y 8,3% menos respecto a la temporada 2023/24. Además, la crisis se manifiesta fuertemente en el consumo, con una caída interanual del 21%.