Milei envía al Congreso el proyecto tramposamente llamado “de Defensa de la Soberanía Nacional”, que incluye el peligroso “Consejo de Seguridad Nacional”. Alerta para la ciudadanía y las fuerzas populares: ahora Trump se ofrece como “mediador” por Malvinas y un ministro irsaelí -un genocida- dice que apoya a nuestro país.
Por Miguel Croceri (*)
En lo inmediato el gobierno de Javier Milei está concentrado, además del Presupuesto Nacional 2027 (que por una cláusula constitucional debe presentarse ante el Parlamento el 15 de septiembre como máximo), en el envío al Congreso y posterior tratamiento del proyecto llamado “de Defensa de la Soberanía Nacional”. (Crónica del portal “elDiarioAr”, nota del 10/09/26).
Dicho proyecto fue anunciado por cadena nacional (el jueves 3 de septiembre) en el discurso durante el cual Milei se puso -políticamente- la careta de malvinero. Ese hecho comunicacional fue el primer paso para retomar la delantera política en pleno derrumbe económico y social del país, situación que a su vez tiene efectos políticos adversos para la fortaleza del oficialismo.
Muy probablemente en los próximos días y semanas las islas Malvinas ocuparán el centro del temario de asuntos públicos más destacados en los medios de comunicación y redes socio-digitales, pero escondido bajo esa excusa están los planes de militarización de Argentina como parte del sometimiento del país a la dominación de Estados Unidos y al expansionismo cada vez más veloz de Israel en América Latina.
El jefe de la ultraderecha gobernante utilizará el sentimiento nacional a favor de la recuperación de las Malvinas para establecer las bases jurídicas que le otorguen legitimidad a la intromisión militar foránea en el territorio nacional y la vigilancia cibernética extranjera sobre el conjunto de la sociedad, y que a su vez le habiliten mayores poderes a su gobierno para desplegar la violencia represiva contra las organizaciones populares y movilizaciones ciudadanas que expresen rechazo y repudio a sus políticas.
La trampa de la estrategia mileísta consiste en crear un denominado “Consejo de Seguridad Nacional”, que según el anticipo presidencial en su discurso de comienzos de este mes, deberá tener “las facultades necesarias para que el Estado pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales y no estatales que amenacen nuestra seguridad nacional”.
Incluso, aún antes de todo el trámite parlamentario pendiente para aprobar el engendro legal que llevará el envoltorio de la “defensa de la soberanía nacional”, apenas hizo el anuncio Milei le subió por decreto el presupuesto al aparato secreto de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) por otros $ 30.000.000.000 (treinta mil millones de pesos). Poco antes, durante el Mundial, ya había decretado otro aumento presupuestario para dicha área por una cifra, mayor todavía, de $ 49.000.000.000 (cuarenta y nueve mil millones de pesos).
(Las implicancias y riesgos potenciales del proyectado “Consejo” fueron analizadas en un informe de la periodista Luciana Bertoia, con el aporte de especialistas y de dirigentes de la oposición, publicado por Página 12 y titulado “Con Malvinas como pretexto, Milei reflota un viejo proyecto para congraciarse con EEUU”. La presentación del texto indica que el presidente “quiere crear un consejo de seguridad nacional”, y agrega que “expertos advierten que, en caso de aprobarse la nueva estructura, podría usarse para la represión de la conflictividad social alrededor de recursos que el gobierno defina como estratégicos”. Nota del 06/09/26).
“Coalición militar” con Estados Unidos
Aunque poco y nada se hable públicamente del tema, desde hace seis meses Argentina forma parte de una “coalición militar” inventada por Donald Trump con el nombre de “Escudo de las Américas”. Fue lanzada desde Miami a inicios de marzo, una semana después de que Estados Unidos e Israel bombardearan a la República Islámica de Irán y con ese ataque desataran la guerra que sigue perpetrándose en el Golfo Pérsico.
En el acto de lanzamiento estuvieron presentes doces presidentes de derecha y/o ultraderecha de países latinoamericanos, entre ellos el argentino. Y como es propio de este tipo de acciones militares-propagandísticas, en la presentación se utilizó una retórica estudiada y muy planificada que busca impactar favorablemente en la opinión pública de las diferentes naciones y de esa forma obtener los mayores consensos sociales posibles.
Así, la información oficial dijo que “esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera (NdR: referencia al Grupo Brics+, China, Rusia y cualquier otro actor internacional que le dispute hegemonía a EEUU) en nuestro hemisferio, a las pandillas y carteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva”.
En una proclama firmada por Trump y los presidentes serviles allí presentes más los delegados de otros, se afirma que el “Escudo de las Américas” (o, en inglés, “Shield of de Americas”) es “un compromiso de líderes militares y representantes de 17 países que demuestra que la región está lista para emplear poder duro para derrotar estas amenazas contra nuestra seguridad y civilización”.
(Acerca de aquel acto formal de lanzamiento y de los anuncios realizados entonces, puede verse una reseña publicada por BBC-News, portal de noticias de la tradicional cadena pública informativa británica. Nota del 07/03/26).
Dominio estadounidense sobre América Latina
El plan norteamericano para dominar completamente a América Latina dio un paso decisivo con el bombardeo a Venezuela el 3 de enero, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. De inmediato continuó con la prohibición de que cualquier país le venda petróleo a Cuba, una medida criminal y genocida que somete a la población cubana a sacrificios cotidianos extremos para sostener la propia supervivencia humana.
Además, entre fines de 2025 y lo que va de 2026, los/las candidatos/as sometidos/as bajo el dominio estadounidense ganaron todas las elecciones presidenciales realizadas en el centro y sur continental. De ese modo el poder trumpista, que ya controlaba mediante gobiernos cómplices a Argentina, Paraguay, El Salvador y casi toda Centroamérica -excepto Nicaragua-, consiguió ubicar nuevos gobernantes serviles en Ecuador, Bolivia, Chile, Honduras y Colombia.
Hasta ahora, sometida Venezuela y con Cuba en estado de máxima vulnerabilidad socio-económica y humanitaria, solo México y Brasil mantienen el decoro soberanista y la dignidad nacional. Pero en el caso brasileño, con vistas a la elección del próximo 4 de octubre (y con casi seguro balotaje el 25 del mismo mes), la ultraderecha trasnacional comandada por Trump lleva a cabo un plan integral destinado a impedir la reelección de Lula Da Silva.
La estrategia imperialista y antidemocrática tiene como recurso clave la manipulación algorítmica de la campaña a través de las redes y de los sistemas de mensajes por telefonía celular, y del posterior conteo de votos. Además, incluye la opción de desconocer el resultado electoral en caso de que Lula ganara por un margen ínfimo, y luego desatar un caos en el más importante país suramericano.
El control por parte de EEUU de la escena geopolítica en el sur del continente se puso de manifiesto en la reciente presencia en la región de uno de sus más altos jerarcas, y uno de los máximos responsables de los actos de terrorismo imperial contra Venezuela y Cuba. Se trata del secretario de Estado (cargo equivalente al de ministro de relaciones exteriores o canciller), Marco Rubio, quien realizó una gira de una semana por Colombia, Ecuador y Perú.
(Según el portal de CNN en Español, el funcionario recorrió países “del bloque andino dentro de la alianza de seguridad que su gobierno trata de afianzar en la región para la lucha contra el crimen organizado, pero que incluye en la agenda el tema más importante para Washington: buscar nuevas formas de impedir la influencia de China en el continente”. Análisis de Gonzalo Segarra, nota del 10/09/26).
Disputas ajenas al interés argentino
Los movimientos de piezas en el ajedrez internacional contribuyen a llamar la atención sobre las maniobras que pretende ejecutar Milei mientras trata de engañar al país con las nobles banderas de las Malvinas, la “defensa de la soberanía” y la “seguridad nacional”.
El modelo colonialista, ahora disfrazado de “malvinero”, exige una respuesta nacional colectiva para reafirmar que las islas del Atlántico Sur son argentinas por pertenencia territorial, por origen histórico y por los principios del derecho internacional, y que su recuperación como objetivo permanente de la Nación excluye no solo el dominio inglés sino también el de EEUU, de Israel, y de cualquier otro poder extranjero.
La pirueta discursiva lanzada por las usinas propagandísticas del imperio estadounidense semanas atrás, según la cual Trump podría “revisar” la posición de su país en el conflicto por Malvinas, es parte de disputas entre potencias occidentales que son ajenas al interés argentino.
En las últimas décadas Estados Unidos se ha declarado oficialmente “neutral” en la controversia entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía en las islas, pero en la guerra de 1982 apoyó militarmente a la potencia usurpadora, que a su vez ha sido su principal aliado histórico en Europa.
Sin embargo, desde que Trump inició en enero de 2025 su segundo periodo presidencial y rompió los equilibrios geopolíticos internacionales previos, ahora también fomenta conflictos con el gobierno británico, al cual le exige -así como a todo el bloque europeo occidental- que aumenten sus gastos militares.
Este sábado (12/09), el presidente norteamericano estuvo en la República de Irlanda, país vecino al Reino Unido (de Gran Bretaña e Irlanda del Norte) que mantiene su condición de Estado independiente, a diferencia de (precisamente) Irlanda del Norte, que desde hace un siglo sufre la dominación británica y por eso está oficialmente incorporada al reino.
Durante esa visita Trump, un sociópata violento experto en manipular a la opinión pública y caotizar las relaciones internacionales, fue consultado sobre la disputa por las Malvinas. Contestó que allí se ha generado “un desastre potencial”. Y enseguida agregó que “probablemente podré resolverlo”, con lo cual se plantó como un potencial mediador en el conflicto. (Crónica publicada en el diario Clarín y elaborada por su corresponsal en Europa, la periodista argentina María Laura Avignolo. Nota del 12/09/26).
Alianzas repugnantes y criminales
No solo el gobierno estadounidense pretende tomar decisiones sobre la soberanía en Malvinas, sino que también desde el gobierno de Israel realizan gestos públicos de intromisión en el tema. En ambos casos se trata de países que, en Naciones Unidas, siempre se negaron a respaldar los reclamos argentinos por nuestros derechos soberanos sobre las islas.
Pero impulsados por el desquiciado fanatismo pro-estadounidense y pro-israelí de Milei, desde el gobierno con sede en la ciudad de Tel Aviv también hay altísimos funcionarios que se ponen la careta malvinera. Así lo hizo días atrás el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, quien hace menos de un mes dijo que muchos palestinos “ni siquiera son personas” y que había que matar “a 30 o 40 de ellos cada noche”. (Publicado por la agencia de noticias Euro-News, editada en España. Nota del 17/08/26).
Ese mismo jerarca genocida, aliado de Milei, publicó el pasado martes (08/09) un posteo referido a las islas usurpadas en el Atlántico Sur. “Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”, escribió Ben Gvir. También pidió al primer ministro de su país -y principal responsable del genocidio en Gaza y de las matanzas actuales en Líbano-, Benjamin Netanyahu, “que reconozca la soberanía de Argentina en Malvinas” y “que imponga sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”. (Reporte de la cadena pública de noticias de Alemania “DW-Deutsche Welle”, nota del 08/09/26).
El mileísmo arrastra a nuestro país hasta las más repugnantes, criminales y peligrosas alianzas internacionales. Y tanto el gobernante nacional como sus altos mandos en Estados Unidos e Israel, han tomado a las islas usurpadas por los británicos desde hace casi dos siglos como parte de la estrategia norteamericana y de la potencia sionista de Medio Oriente, para expandir su poderío geopolítico y económico en Argentina y en América Latina en general.
Además Milei visitó Israel en abril pasado y firmó con Netanyahu un misterioso pacto llamado “Acuerdos de Isaac”. Esa vez el gobernante argentino dijo que el objetivo era profundizar las relaciones en asuntos diplomáticos, comerciales, culturales y estratégicos. Precisó que uno de los ejes centrales era la coordinación en materia de seguridad y sumar esfuerzos contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico. (Información del diario Ámbito, nota del 19/004/26).
Con semejantes antecedentes, el inminente tratamiento en el Congreso del proyecto tramposamente llamado “de Defensa de la Soberanía Nacional”, que incluye la siniestra creación de un supuesto “Consejo de Seguridad Nacional”, genera un renovado desafío para el conjunto de la ciudadanía democrática y las fuerzas políticas u organizaciones populares de cualquier tipo que aspiran a representar los intereses nacionales.
Hoy la consigna patriótica “Las Malvinas son Argentinas”, revivida para la conciencia colectiva y las nuevas generaciones gracias al gesto de jugadores de la selección nacional de fútbol luego de ganarle a Inglaterra en la semifinal del Mundial, se constituye en la guía para una lucha histórica que debe estar alerta frente a amenazas múltiples. Ni usurpación inglesa de las islas, ni intromisión -o invasión disimulada- de EEUU, Israel o cualquier otra potencia extranjera, sobre territorios, riquezas y derechos soberanos acerca de los cuales solo debe decidir la voluntad del pueblo de la Nación argentin
(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar
