El vecino es un oso

Por Guillermina Lopumo

Lo vi. Yo justo llegaba en bicicleta y él se puso medio incómodo, tenía un perrito chiquito, esos perros chiquitos y blancos con pelo corto y enrulado, de esos perros que tienen los cholulos y cholulas. Me lleva un tiempo frenar, bajarme de la bici, sacar la llave, ver del lado que va, embocar, pasar la bici y después yo, así que vi que el oso le agradecía a otro que estaba ahí que ya no me acuerdo si era oso o no y me entra la duda si los osos se relacionan con otros que no son osos. No sé por qué se puso así de incómodo, yo lo miré y dije un “hola” que no sé si me lo escuché sola o ni siquiera. Él no dijo nada, creo. El otro le seguía hablando. Dejé la bici en el pasillo y me quedé mirando las plantitas que, entre paréntesis, tengo que ponerle tierra a la violeta que está medio ahí que necesita un transplante. Cuestión que el perro sólo lo escuchamos cuando llora, que es una vez cada dos o tres días cuando lo saca al patio y lo putea. Calculo que porque llora, o porque es muy fino para un oso, o es un oso no tan fino. El perro llora, al oso no lo veo. Me voy arriba del techo. Chau.

 


¿Queres leer otro?

El flete (de Marina Laura Arias).

 

Abierto 24 | Gala

Por R.G.M. “Hay tantas cosas que ya nos dijimos y ni te conozco”, repite adhesivamente Gabriella Giambelluca en esa oda al amor en tiempos de

Leer más »

SECCIONES