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Denis Moncada: “Almagro se ha convertido en un agente del imperialismo”

Por Stella Calloni

“El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro convocó al Consejo Permanente de este organismo con el fin ilegal e ilegítimo de aplicar el art. 20 de la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, interpretando en forma indebida y a la inversa lo que sostiene este artículo, lo que constituye una injerencia abierta que violenta el derecho a la autodeterminación y otros derechos internacionales”, sostuvo hoy el ministro de Relaciones Exteriores nicaragüense Denis Moncada Colindres en una entrevista telefónica.

Esto sucedió al conocer que la cancillería nicaragüense envió una carta a los diplomáticos, miembros de la OEA, y a otros organismos internacionales para fundamentar las razones por las cuales la Carta Interamericana de ese organismo resulta gravemente violentada por la decisión de Almagro.

Es más grave aún esta situación cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó el proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017) para oponerse a los préstamos de instituciones financieras internacionales al gobierno nicaragüense a menos que «haya mejoras democráticas”, que nadie ignora que signfica nada menos que ceder a los mandatos de Washington.

En las circunstancias que vive Nicaragua, ¿cómo se puede pedir la aplicación de la carta Democrática Interamericana si no corresponde?

De eso se trata lo ilegal e indebido, sobre algo que no dice esta Carta Democrática. No se puede aplicar a Nicaragua, donde hay un gobierno legítimo, elegido democráticamente en 2016, con más del 70% de los votos, en elecciones que estuvieron observadas por la OEA y otra cantidad de observadores internacionales.

¿Cual es el objetivo de esta actitud del secretario general de la OEA, que ha intentado hacer lo mismo con otros países apoyando intentos de golpes de Estado y hasta invasiones militares?

El objetivo, la finalidad de este accionar es que se quiere imponer que se continúen discutiendo asuntos internos de Nicaragua, donde no corresponde hacerlo, con la finalidad de avanzar en la agenda expansionista. Almagro se ha convertido en un agente del imperialismo y con esta acción está aplicando un mecanismo diplomático complementario al intento de golpe de Estado en Nicaragua, para dar continuidad al golpismo por vía diplomática, violentando el principio de no injerencia que figura en la Carta de la OEA respecto a la soberanía de los Estados.

¿Qué fundamentos jurídicos existen?

No existen fundamentos jurídicos. Está impulsando esta disputa en el Consejo Permanente. Creo que es bueno esclarecer que la utilización que hace Almagro del artículo 20 de la Carta Democrática, que surgió precisamente para poner un freno a los golpes militares de la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos que asolaron de dictaduras el continente y en el marco del conflicto este-oeste, de la Guerra Fría, no puede de ninguna manera ser utilizada en un caso como el de Nicaragua hoy.

Dice usted que la Carta democrática está redactada para evitar estos golpes que eran tan comunes en la región.

Sí, el espíritu de la Carta era evitar golpes y ahora es Almagro el que está invirtiendo la aplicación de esa Carta contra golpes de Estado que Estados Unidos promovía. Y con esta maniobra apoya a golpistas financiados por el gobierno estadounidense para dar continuidad a un golpe de Estado que fracasó y legitimar la ilegalidad. Almagro da una interpretación diferente y es inaceptable. Da vuelta totalmente el artículo 20 de la Carta democrática y apoya a los golpistas, cuando incluso la Carta prevé la restitución de un gobierno democráticamente elegido, que solicita esto cuando está sufriendo un golpe de Estado, basado en el respeto al principio de no intervención entre otros. Almagro lo coloca al revés cuando son prácticas muy claras para América Latina.

¿Cómo puede explicarse esto en un secretario general de la OEA? ¿Usted recuerda otro funcionario en ese cargo que haya actuando como lo hace Almagro contra otros países también?

Esto se explica por la mentalidad entre perversa y sádica que está demostrando Almagro, porque al convertir el espíritu de la Carta se convierte en un agente descarado de Estados Unidos. Es tan visible y es posible que una de las tantas razones de esta actitud sea que está esperando una reelección en el cargo de secretario general de la OEA. Espera que lo apoyen en esto.

¿Cómo analiza la reciente expulsión de Almagro del Frente Amplio (FA) de Uruguay, su país?

La expulsión del Frente Amplio evidencia que si su propio partido, sus propios compañeros y el pueblo, su organización política, consideran que su actitud es improcedente, ilegítima, nos habla del personaje cuya actuación es inaceptable e intenta arrastrar a los Estados miembros de la OEA para que asuman la posición de aplicar indebidamente la Carta del organismo. Porque conspirar para derrocar a un gobierno legítimo no figura en la Carta de la OEA. Almagro está violentando la institucionalidad de la OEA. Lo que está de por medio es la intención de derrocar de hecho el orden institucional y contra un gobierno que ha sido ejemplo de inclusión, de llamar al diálogo en momentos muy difíciles, como lo fue durante el intento de golpe frustrado.

Las acciones abiertas de Estados Unidos contra su país en estos momentos parecen definir claramente de qué se trata “el caso Nicaragua”. ¿Cree que esto demuestra que Washington está detrás de la continuidad golpista al enviar recientemente el gobierno de Donald Trump cuatro millones de dólares para las Organizaciones No Gubernamentales que financia?

Por supuesto está ya totalmente definido esto, el golpismo contra el modelo que se había aplicado en Nicaragua, para poder llevar adelante un proyecto de inclusión social, de desarrollo propio, que fue posible por la propuesta del presidente Daniel Ortega de llamar a sectores empresariales y religiosos en su momento para poder salir de las graves condiciones en que se estaba. Es un modelo que permitió a Nicaragua llegar a este momento con una situación muy especial en Centroamérica. Una buena política económica y social para beneficiar a las grandes mayorías. Esto se vio en datos expresados por los organismos internacionales en todos los casos reconociendo el crecimiento en Nicaragua y el hecho de que fuera la república centroamericana que había alcanzado logros visibles. Sólo por recordar algo, un 95% de la población ya tiene luz eléctrica, los miles de títulos de tierras entregadas, la educación gratis, la salud gratis, los grandes avances en lo social, en la búsqueda del bien común. Esto fue reconocido por los organismos, además de que vamos transformando la matriz enérgetica cuidando el medioambiente. Hubo muchos logros y este es el modelo de gobierno que molesta a Estados Unidos, gobiernos incluyentes, que avanzan en temas sociales. Esto no gusta al Imperio y lo estamos viendo en todo el continente.

¿Cómo definiría este modelo?

El modelo que implementa Ortega surge ya desde el Frente Sandinista de Liberación (FSLN), un movimiento político-militar que llegó en julio de 1979 después de una larga lucha derrocando a una dictadura y abriendo un proceso democrático. En el año 1990 hubo elecciones, ganó la oposición y el gobierno fue entregado pacíficamente después de décadas de luchar para librar al país de una dictadura, y de luchar contra la intervención de Estados Unidos. Hay una historia detrás, un modelo que significa una síntesis de experiencias de prácticas sociales de vocación popular.

¿Esta sería la raíz del intento golpista de abril de 2018?

Por supuesto, eso que explicaba de la inclusión y otros logros muy visibles. Es aquí en Nicaragua donde se da un intento de golpe de Estado, con grupos armados como se vio en los enfrentamientos, imponiendo tranques (cortes de calles), impidiendo el intercambio comercial internacional, secuestrando camiones de países hermanos. Gran parte de la población nica fue secuestrada por los grupos de una oposición vinculada a Estados Unidos. Este golpe fue sobredimensionado por los medios masivos de comunicación, por la guerra psicológica. Se ocultó la verdadera raíz del golpismo mediante los medios hegemónicos y la verdad de lo sucedido y los daños que han podido ser registrados, y hay suficiente documentación no sólo en Nicaragua, sino en otros países sobre este nuevo golpismo disfrazado de “democrático“ y “humanitario”.

Estas acciones se están dando como se está viendo cuando el país intenta recuperarse de la tragedia de las víctimas del golpismo, de los daños ocasionados en un país que de acuerdo con los datos de distintos organismos que estamos constatando había logrado en 2016 reducir la pobreza, que era en 2006 de 42,5%, a 29,6% y la pobreza extrema del 14,6% al 8,3%, imponiendo una serie de programas que la destacaban en toda Centroamérica. ¿Qué pide Nicaragua ante esta situación?

Precisamente es por eso que explicamos de qué se trata este intento de imponer indebidamente la Carta democrática. Por eso hay que poner freno al intervencionismo de la OEA. El golpe fracasado que comenzaron en abril pasado, sobredimensionado como dije y con la presencia de algunos organismos internacionales que llegaron no con el fin de relatar la verdad sino para justificar “el golpe blando”, este tipo de acciones que también están diseñadas contra países como Cuba, Venezuela. Estamos viendo las acciones contra Bolivia, contra cualquier gobierno incluyente, más justo con los pueblos. Pero el daño ha sido muy fuerte para el pueblo nicaragüense. Han golpeado en todos los avances logrados.

Desde su punto de vista, ¿cuál sería el objetivo real de Luis Almagro contra Nicaragua en esta posición tomada coincidentemente con el envío de cuatro millones de dólares para sus ONG nicaragüenses?

El objetivo de Almagro es asfixiar a Nicaragua en momentos en que se habla de intentos de invasiones militares en América Latina. El objetivo es continuar el golpe de Estado que comenzaron en abril, este golpe de Estado blando irrumpiendo en el país, irrumpiendo en la constitucionalidad de Nicaragua. Esto significa dar su apoyo para intervenir en los asuntos internos del país, violentar la Carta de la OEA en todos sus aspectos.

¿Cuál es la respuesta del gobierno de Nicaragua antes esta situación?

Se trata de detener la acción de los grupos golpistas a los que Almagro está aliado y advertir a América Latina y el Caribe sobre este accionar del secretario general de la OEA para tratar de evitar que se intente arrastrar a gobiernos y Estados a violentar la institucionalidad de la OEA, haciendo creer que se defiende la democracia cuando intentan destruir la democracia, las políticas sociales reconocidas en el país. Además, se trata de violentar el derecho de autodeterminación de los pueblos. La Carta de la OEA no manda que el secretario general de la OEA desplace o sustituya la soberanía de los Estados, el espíritu de diálogo, los Estados de derecho, irrespetando la institucionalidad, las prácticas que rigen el derecho internacional.

Es mucho lo que se violentaría con esta actividad de Almagro. 

Sí, como también hay que agregar otro elemento que Almagro pretende desconocer y que existe en la Carta de la OEA y es que para cualquier acción de este tipo se debe hacer una consulta a los Estados, en este caso a Nicaragua, pedir un consentimiento que la misma Carta establece previo a cualquier acción de este tipo. Nosotros hemos enfrentado el intento de golpe de Estado en que el Estado y el pueblo lograron vencer a los golpistas. Hemos pedido ahora a los cancilleres que no apoyen la convocatoria a una nueva reunión y explicamos las consecuencias para Nicaragua, que quedaría impedida de su derecho a defenderse, pero también por esta vía se bloquea la ayuda, el apoyo o las ayudas de organismos internacionales, lo que perjudicará, como una de las más graves consecuencias de esa acción malévola de Almagro, al pueblo nicaragüense al que se ha golpeado duramente con el intento de golpe, es decir, en momentos en que necesita ayuda. Llamamos por esto a oponerse o a abstenerse para que no logre el secretario general de la OEA el objetivo de asfixiar el país económicamente afectando a un pueblo que tanto ha sufrido por las intervenciones externas a lo largo de su historia. Además, es un precedente peligroso y negativo, no sólo grave para Nicaragua, sino para Centroamérica y para toda América Latina. No podemos permitir la violación de los derechos que han sido ganados con tantos sacrificios.


 

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