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Con fuerte respaldo del Ejecutivo, la legalización del aborto obtuvo la media sanción en Diputados

Con 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) enviado por el Ejecutivo nacional obtuvo media sanción, en un maratónico debate que superó las veinte horas con miles de personas movilizadas en las inmediaciones del Congreso.

Tras las primeras participaciones de los miembros informantes, diputados y diputadas tomaron la palabra para dar sus puntos de vista, tomando la voz más de cien oradores, seguidos de cerca, desde los palcos del recinto, por autoridades del Ejecutivo. Entre ellos, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra; el ministro de Salud, Ginés González García; la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta.

Si bien en la previa los poroteos mostraban una amplia ventaja para conseguir la media sanción, durante el correr del día se fue conociendo la postura de aquellos diputados y diputadas que no habían tomado una: el sanjuanino Francisco Guevara, que se pronunció a favor; la ex gobernadora catamarqueña Lucía Corpacci, que apareció en el recinto con un pañuelo verde; la revelación de la misionera Flavia Morales, que cambió su voto negativo de 2018; la diputada Alejandra Obeid, quien adelantó su voto positivo; y el pronunciamiento del jujeño Jorge Rizotti. Asimismo se conocieron las abstenciones de Héctor Bárbaro y de José Luis Patiño.

Por la vereda de enfrente, la primera revelación fue la del bloque Córdoba Federal, comandado por Alejandra Vigo, quien en las primeras horas de debate manifestó que su bloque -el cual había presentado un proyecto de despenalización- decidió votar en contra. Misma postura adoptó la correntina Nancy Sand.

Las voces más destacadas a favor del proyecto fueron de diputadas. Por la tarde, una de las que tomó la palabra fue Mabel Caparrós, del Frente de Todos, quien cuestionó a aquellos que acusan a los «verdes» de no estar «a favor de la vida», y pidió que no se intente «confundir» en el debate con «argumentos falaces». «Estoy a favor del aborto y a favor de la vida. ¿Qué significa esto? Que para estar a favor de la vida las mujeres tenemos que tener derecho a la salud, a decidir, a cuidarnos, a no embarazarnos si no queremos embarazarnos», dijo.

«Lo que está pasando ahora, en este momento mientras estamos debatiendo en el recinto, es que se están haciendo abortos en algún lugar de la Argentina y no nos enteramos. Estamos volteando esa premisa de que lo que no vemos no existe», cuestionó.

La macrista Adriana Cáceres se mostró a favor y reveló que se encuentra embarazada. «Es un embarazo sumamente deseado, buscado por años, donde con mi marido tuvimos que transitar momentos difíciles, incluidos abortos naturales», reveló, y agregó: «La maternidad será deseada o no será».

La entrerriana Blanco Osuna, internada por covid-19, desde la clínica no se perdió el debate. «Tengo el orgullo de pertenecer a un gobierno popular. Vamos dejando marca en esta historia, que de ningún modo es en contra de la vida; por el contrario: es una apuesta al amor, a la justicia», sostuvo.

La diputada señaló que «la potencia que da la conjunción entre los feminismos y un gobierno que escucha, que atiende, que conjuga en esta ley una respuesta hacia adelante». Con el pañuelo verde levantado, justificó su votación en un emotivo cierre: «Este voto es para que sea ley, por las jóvenes, por las pibas, por mis nietos, por mis hijas, por las miles de chicas que no están y por las que van a venir y nos van a recordar por haber cumplido con nuestra palabra».

Otro de los momentos emotivos fue la intervención de la diputada bonaerense Alicia Aparicio, quien recordó a su abuela fallecida por un aborto clandestino. «Quiero reivindicar la vida de mi abuelita Eufemia Rosa, que falleció tan solo con veintidós años producto de un aborto clandestino, dejando solos a dos pequeños niños, uno de dos años y uno de cinco. Ellos no pudieron disfrutar a su mamá, con todo lo que eso significa», sostuvo.

Aparicio afirmó que «hay un sistema patriarcal que condiciona y criminaliza a la mujer por el solo hecho de decidir sobre su cuerpo, sus deseos y su futuro». «Por mi abuela, por todas las que perdieron su vida, por las mamás, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, y así hasta el fin de los tiempos, pido educación para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir», concluyó.

La bonaerense Daniela Vilar también se pronunció a favor. «Las vidas se salvan conquistando derechos, las vidas se salvan con políticas públicas, se salvan y se defienden garantizando y ampliando derechos, no negando la realidad. Hoy vamos a dar un paso más para conquistar derechos y tenemos la responsabilidad de seguir trabajando para construir la unidad de las mujeres argentinas, porque no podemos permitirnos estar divididas. Para una mujer no hay nada mejor que otra mujer», manifestó la diputada camporista.

El diputado del Movimiento Evita Leonardo Grosso consideró que los argumentos «ya son sobrados» y que el debate «ya está dado en la sociedad, las mujeres y los feminismos» que contribuyeron a «construir consenso social»; «sin embargo, volvemos a repetir aborto sí o aborto no. Los abortos se hacen y muchas veces con resultados trágicos. No es un problema moral, no es un problema religioso, es un problema de salud pública, mil abortos por día se hacen en la Argentina. Queremos que las mujeres aborten con seguridad y con salud».

En contra, la diputada del PRO Dina Rezinovsky arrancó acusando al oficialismo de «comprar» votos a favor «con la billetera» porque «se están dando vuelta diputados». Respecto del proyecto, destacó que «están hablando de un derecho a decidir y muchas mujeres no tienen derecho a decidir, porque cuando va a la salita le preguntan ‘¿Lo querés tener?’, y la están empujando al aborto».

«El aborto no es un derecho; derecho es tener un trabajo, derecho es que la inflación no te ahogue los sueños», cuestionó. Perteneciente a la Iglesia evangélica, lanzó: «Yo no voy a hablar desde la religión, aunque bien podría hacerlo, pero si tanto les molesta Dios, sáquenlo de la Constitución».

Para la diputada Beatriz Ávila, quien se manifestó en contra del proyecto, «el aborto se está convirtiendo en un moderno genocidio», y cuestionó al ministro de Salud, quien utilizó esa palabra en comisiones. «Hablar así genera mucha más violencia», manifestó. «No nos engañamos, el aborto, por más que salga la ley, no significa que vamos a encontrar una solución mágica a la problemática de la mujer. Si esta ley sale, no significa que vamos a ser un país del primer mundo, o que vamos a combatir la pobreza», agregó.

La diputada del PRO Victoria Morales Gorleri consideró: «Nos encontramos ante la crueldad de un sistema que quiere definir por ley quiénes tienen derecho a vivir y quiénes deben ser eliminados. Es el retroceso de la humanidad. Es el fracaso del Estado. Es el fomento de la cultura del descarte».

La diputada del Frente de Todos Vanesa Massetani cargó duro contra el Ejecutivo ante la presencia de sus representantes. «Ningún funcionario va a decirme lo que tengo que hacer hoy aquí en esta banca. Fueron elegidos a dedo. A mí me eligió el pueblo», apuntó. «Muchos festejamos que este presidente haya puesto un Ministerio de Mujeres, pero a la vez no comprendo de ninguna manera que esta sea la prioridad», dijo.

Cierres

Los cierres a favor estuvieron a cargo de las diputadas Brenda Austin (UCR), Silvia Lospennato (PRO), Gabriela Estevez (FdT). En contra, en tanto, se pronunciaron Graciela Camaño (CF) y Soher El Sukaria (PRO).

«Este es un problema social y del Estado, no de las mujeres. El Estado debió llegar a tiempo, prevenir y no curar, para evitar erradicar. Y ahora estamos haciendo la solución más simple. En lugar de eso, los efectores de salud deberían estar en los barrios dando capacitaciones a las mujeres para no quedar embarazadas o pastillas anticonceptivas que no estén vencidas, como hacen hoy en la Argentina», cuestionó la diputada cordobesa El Sukaria.

Austin se manifestó «en favor de la vida. Argentina tiene que dar un paso adelante en el reconocimiento de que los derechos de las mujeres son derechos humanos. Se ha dicho en este debate que este no es el momento. Yo digo ¿cuándo es el momento? Estoy a favor y esta vez será ley».

«¿Qué cambió para que estemos votando el aborto legal? No cambió nada y por eso estamos acá. La igualdad en los derechos que todos disfrutamos le debe mucho a las mujeres que luchan. El aborto existe, los que se oponen a la legalización someten a la clandestinidad a las mujeres y ponen en peligro a la única vida que pueden salvar. Queremos que cualquier mujer, nazca donde nazca, tenga los mismos derechos. Le vamos a devolver a las mujeres el derecho a decidir sobre sus cuerpos», manifestó Lospennato en un encendido discurso.

En contra, Camaño manifestó que con este proyecto «se transforma al feto en lo que los romanos llamaban res, cosa, que la gestante pueda decidir si vive o no. Argentina abandonó ese concepto en 1813, cuando decidió la libertad de vientres, el hijo en el vientre de una esclava dejó de ser cosa. Retrocedemos 187 años con esta ley. ¿En serio creemos que con esta ley estamos ampliando derechos? El aborto es el emergente claro de la falta de educación, oportunidades y violencias contra la mujer. El aborto es aborto, sea legal o ilegal. La solución para la decadencia argentina no puede ser nunca el aborto».

Cerruti fue la encargada del cierre, con un discurso que puso el foco en las viejas y nuevas generaciones, pero fundamentalmente en el deseo. «No discutimos en toda la noche lo que sí deseamos, porque cuando un embarazo es no deseado es porque desea otras cosas y el verdadero conflicto está con esas otras cosas que sí desea», sostuvo.

«En el discurso de 2018 dije que mi generación somos las hijas de las locas del pañuelo blanco y las madres de las locas del pañuelo verde. La verdad es que somos bastante más que eso. Somos la generación que en el 82/83 salió a la calle a pelear por la democracia, y las compañeras radicales van a entender bien lo que digo porque en aquel momento pelear por la democracia y el divorcio iban de la mano, porque, si alguien tenía claro que la democracia era la ampliación de derecho, ese era Raúl Alfonsín», destacó.

«Nos gusta mucho hablar de nuestras ancestras. Sepamos que somos las ancestras de las que vienen. Llevamos en nosotros la memoria del futuro y hoy, esta noche, podemos decidir acá qué memoria de esas pibas queremos ser», señaló la diputada. «Queremos ser la chispa que prenda una antorcha de una piba que en algún futuro, en algún lugar del planeta, se plante a luchar por otro derecho. Por las pibas que están en la calle, por las pioneras, por las ancestras, pido que pongamos en votación este proyecto y que sea ley», concluyó.


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