Trump amenazó con descargar “el poderío militar sin igual” de EEUU contra “cualquier lugar” de América. Hasta 1945 no había armas atómicas, y faltaban décadas para que existieran internet y la Inteligencia Artificial. Qué países tienen hoy armamento nuclear. Utilización de las IA para guerras y genocidios.
Por Miguel Croceri (*)
Si en Argentina se observan los contenidos que producen los principales medios de comunicación audiovisuales, plataformas de info-entretenimiento y usuarios/as más influyentes en las redes socio-digitales, casi no han mención a la ofensiva militar de Estados Unidos para someter a América Latina mediante la violencia o la amenaza de utilizarla, que quedó a la vista de todo el mundo (literalmente) a partir del 3 de enero de este año.
Ese día, por orden de Donald Trump, EEUU bombardeó Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. De inmediato, habiendo tomado el control de facto del Estado venezolano -a pesar de mantener en sus cargos a la mayor parte del gobierno y las demás instituciones públicas-, el trumpismo prohibió venderle petróleo a Cuba, con lo cual obliga a la población cubana a sacrificios extremos para lograr las condiciones indispensables que exige la vida humana en las sociedades contemporáneas.
Una década antes, y durante un periodo que puede situarse entre los años 2000 y 2015 -desde poco después de la asunción de Hugo Chávez en Venezuela hasta la derrota electoral del peronismo en Argentina-, el Sur de América era una región absolutamente diferente de la actual en cuanto a los gobiernos y liderazgos predominantes.
Debido a las políticas públicas que entonces se desarrollaban y de los modelos de sociedad que a través de ellas se construían, hubo cambios extraordinariamente favorables en las condiciones de vida de las mayorías sociales. El acceso a derechos básicos y a mayores niveles de bienestar habían mejorado sustancialmente, como resultado de procesos políticos soberanistas y populares.
Mientras tales procesos transcurrían, el capitalismo trasnacional saqueador que tiene epicentro y mando central en EEUU, desplegó distintas pero convergentes estrategias para recuperar la hegemonía perdida. Paulatinamente lo consiguió, y hoy en Suramérica no queda prácticamente nada de la etapa anterior. Con excepción de Brasil, cuyo destino se definirá en la inminente elección presidencial (primera vuelta el domingo 4 de octubre, y probable balotaje el domingo 25 del mismo mes).
A la par del renovado dominio norteamericano sobre el centro y sur del continente, en el espacio territorial y geopolítico más amplio de América Latina se produjo un proceso inverso en México, que es el segundo país en importancia de la región -superado solo por Brasil tanto en extensión geográfica como en cantidad de población y también en el tamaño de su economía-. Allí logró consolidar una continuidad de casi ocho años la fuerza nacionalista y popular “Morena” (Movimiento de Regeneración Nacional), primero mediante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y hoy con la presidencia de Claudia Sheinbaum (quien asumió en octubre de 2024).
Contra “cualquier lugar del continente americano”
Al menos en Argentina, los discursos públicos -incluso de las dirigencias y espacios de comunicación opositores al gobierno ultraderechista de Javier Milei- son ajenos a la actual ofensiva estadounidense sobre América Latina mediante la violencia explícita o en grado de amenaza. Poco o nada se habla del bombardeo contra Venezuela, y menos aún del genocidio silencioso sobre el pueblo de Cuba.
Y ese ocultamiento apenas se resquebraja -apenas, muy débilmente- cuando el presidente de EEUU realiza intimidaciones manifiestas, alevosas e impunes, tal como acaba de hacerlo en el más significativo escenario institucional del planeta: la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que delibera una vez por año en su sede de la ciudad de Nueva York.
Al hablar en ese ámbito el pasado martes (22/09), Trump afirmó que “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses” estadounidenses.
(El discurso está resumido en un breve reporte de la agencia española de noticias EFE, nota del 22/09/26).Por otra parte, pueden leerse “Las 12 claves del mensaje de Trump en la ONU” en el análisis de la periodista mexicana Daniela Pastrana, una de las responsables de la edición latinoamericana del portal Diario Red. Nota del 23/09/26).
Inmediatamente antes que el estadounidense había hablado Lula, el único mandatario de un país suramericano relevante que aún mantiene el decoro y la dignidad nacional frente al avasallamiento imperial. El brasileño defendió los derechos soberanos de los pueblos, la convivencia pacífica entre las naciones y la autodeterminación de su propio país.
“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, fue una de sus frases más trascendentes. Además, denunció las “tentaciones hegemónicas” de “la mayor potencia del mundo”, y advirtió contra la “injerencia externa en procesos electorales”, como consecuencia de lo cual “la democracia está nuevamente en jaque”.
Lula también afirmó que Naciones Unidas atraviesa su “momento más crítico”, y apuntó contra la “insensatez” de las grandes potencias y el “inmovilismo” del Consejo de Seguridad de la ONU frente a las guerras y genocidios. Planteó la necesidad de una salida negociada para la guerra en Ucrania y reclamó la intervención de dicho Consejo para poner fin tanto a ese conflicto como al que tiene lugar en Irán y el Golfo Pérsico.
(Para recuperar los conceptos principales del presidente de Brasil se puede acceder a un artículo de la plataforma pública francesa de noticias “France-24”. Nota del 22/09/26).
En otro momento de las deliberaciones (el jueves 24/09), habló ante la Asamblea General el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para justificar el accionar de su gobierno contra la población palestina en Gaza.
El gobernante del país de Medio Oriente, quien tiene pedido de captura solicitado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) bajo acusación de “genocidio”, “crímenes de guerra” y “crímenes contra la humanidad”, recibió la reprobación de las/los delegadas/os de una gran cantidad de naciones, que se retiraron de la sala en señal de repudio a Netanyahu y de solidaridad con Palestina. (Información del portal Euro-News, editado en España. Nota del 24/07/26).
Países que poseen armas nucleares
Al observar algunos datos fundamentales de la política internacional de estos días, se comprueba que el actual gobierno de EEUU y asimismo el gobierno de Israel, constituyen la mayor amenaza contra la paz en el planeta entero.
Trump ejerce en los hechos la función de un dictador con pretensiones de dominar al mundo mediante el terror y/o la intimidación. Y para hacerlo dispone de un arsenal militar y de tecnologías para la guerra que jamás habían existido hasta el momento en ninguna época de la historia humana.
Cabe comparar que cuando el ejército alemán bajo el mando de Adolf Hitler ocupó gran parte del territorio europeo desde 1939 y en la primera mitad de la década de 1940, no existía el armamento atómico. Dicha tecnología para el asesinato masivo de personas y la destrucción completa de ciudades y de cualquier tipo de bienes materiales, fue desarrollada clandestinamente mientras transcurría la segunda guerra mundial, y luego descargada por primera vez por EEUU en agosto de 1945, provocando sendos genocidios en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
Desde entonces y con el tiempo, las potencias nucleares consiguieron arsenales de guerra capaces de arrasar con toda forma de vida en la Tierra. Por lo tanto, la única manera de que el exterminio de la humanidad no ocurra -al menos por causa del uso de estas armas-, es la plena vigencia del Derecho Internacional y el apego de los gobernantes a las normas establecidas para la convivencia entre las naciones.
(Como información aproximativa al tema del armamento atómico, solo como una referencia orientativa, pueden tomarse los datos y el análisis publicado hace un año en la página de noticias de la plataforma británica BBC. Allí se indica que “Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte conforman el exclusivo grupo de nueve países que poseen armas nucleares. De todos ellos, Israel es el único que nunca lo ha confirmado de modo oficial”. Nota del 06/08/2025).
Guerras con Inteligencia Artificial
Cuando la Alemania nazi y sus cómplices desataron guerras generalizadas y genocidios -fundamentalmente, pero no solo, contra el pueblo judío- en Europa, tampoco existían las tecnologías digitales y aun faltaban varias décadas para que se descubriera internet. En cambio, hoy las maquinarias de guerra extienden su peligrosidad al infinito debido al uso bélico de la informática y últimamente, en particular, de la Inteligencia Artificial (IA).
En los primeros meses de este año se conoció públicamente que las siete principales empresas de IA de Occidente habían cedido su tecnología al ejército de EEUU, a través de convenios con el llamado “Departamento de Guerra” (que equivale a un ministerio y que antes se llamaba “de Defensa”, hasta que el gobierno trumpista le cambió la denominación en una señal explícita de su ideología y sus prioridades en el ejercicio del poder. El edificio-sede, delimitado por cinco muros laterales y cinco ángulos, le otorga simbólicamente el nombre a dicho departamento-ministerio: se lo llama frecuentemente “el Pentágono”).
Un primer grupo de empresas que suscribieron los convenios estuvo conformada por Google, Open IA (creadora del Chat GPT) y Space X (la compañía del jerarca ultraderechista Elon Musk). Posteriormente se sumaron Nvidia, Reflection AI, Microsoft y Amazon Web Services.
(Al difundir esta información en mayo pasado, el diario español y catalán “El Periódico” citó a una fuente del Pentágono para explicar que “los acuerdos firmados aceleran la transformación para convertir al ejército de los EEUU en una fuerza de combate centrada en la IA, y reforzarán la capacidad de nuestros combatientes para mantener la superioridad en la toma de decisiones en todos los ámbitos de la guerra”. Artículo del 04/05/26).
Por otra parte, distintos medios informativos revelaron a fines de 2025 que las empresas Palantir y Dataminr “controlan el complejo militar estadounidense en Israel, a unos 20 kilómetros al norte de la Franja de Gaza”. En esa ubicación funciona un Centro de Coordinación Civil-Militar” (CMCC, por su sigla en inglés), a cuyas reuniones ha asistido al menos “un representante de la firma Maven Field Service”, creada a su vez por Palantir.
El portal español CTXT publicó en diciembre que “Maven recopila y analiza datos de vigilancia obtenidos en zonas de guerra para acelerar las operaciones militares estadounidenses, incluidos los ataques aéreos letales. La plataforma extrae información de satélites, aviones espía, drones, telecomunicaciones interceptadas e internet, ‘y la empaqueta en una aplicación común y con capacidad de búsqueda para los comandantes y los grupos de apoyo’, según los medios de comunicación estadounidenses especializados en defensa’”. (Publicado por “CTXT-Periodismo y acción”, un medio con perspectiva feminista que se define como “periodismo de servicio público; periodismo sin ánimo de lucro; contra el bulo y el fascismo”. Nota del 05/12/2025).
Fingir demencia ante la violencia imperialista
Una observación mínima de estas noticias, mencionadas aquí solo a modo de ejemplo, permiten inferir que las tecnologías para la guerra y los genocidios que manejan Estados Unidos e Israel, como potencias militares aliadas, le otorgan una peligrosidad que exige al menos formar parte de la conversación pública en Argentina y en todos los países.
En los hechos y en la retórica, Trump es un dictador global que maneja una maquinaria destructiva mil veces -infinitas veces- mayor a la de Hitler, y que es capaz de utilizarla contra cualquier pueblo del mundo como lo viene haciendo en Palestina, Irán y Líbano junto con sus cómplices israelíes, y como también lo hizo en Venezuela y amenaza con repetirlo “en cualquier lugar del continente americano”, según exclamó impunemente días atrás en la Asamblea General de la ONU.
En enero, apenas después de bombardear territorio venezolano, el gobernante estadounidense fue preguntado por el diario The New York Times acerca de cuáles factores podrían “detener” su poder como comandante en jefe de las fuerzas armadas norteamericanas.
“Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es la único que puede detenerme”, respondió ante la consulta periodística, y luego agregó: “No necesito del derecho internacional”. (En la edición digital del diario puede leerse una reseña de las declaraciones, y acceder al video completo de la entrevista que duró más de una hora. Nota del 08/01/26).
Las dirigencias argentinas que aspiran a representar al pueblo, así como todas las personalidades que defienden los intereses populares y son influyentes en los medios, redes y plataformas de comunicación, no deberían dedicarse solo a criticar a Milei pero al mismo tiempo “fingir demencia” ante las amenazas violentas del jerarca imperialista más poderoso de la historia de la humanidad.
(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar
