Sara Mrad: «Nos falta una organización fuerte que pueda plantarse en la calle como corresponde»

En el marco de una nueva visita de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Argentina, Sara Mrad, referente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo en Tucumán, en diálogo con AM530 advirtió sobre el impacto del organismo en la política nacional, llamó a fortalecer la organización popular y reivindicó el legado de Hebe de Bonafini como guía para enfrentar el ajuste y el sometimiento.

Ayer vi que Madres hizo un comunicado recordando las palabras de Hebe, si no recuerdo mal, en 2020. Ahí Madres fijó una posición muy clara en relación con el tema de la deuda. Un poco estamos viendo el futuro de todo eso, ¿no?

Exactamente. Ese audio de Hebe, que por suerte preservamos, era una carta que le dirigía a Kristalina Georgieva por su visita, en ese momento, en octubre de 2020, a la Argentina. Bueno, expresaba el repudio de las Madres y también a esta nueva visita. Las Madres hace mucho tiempo marchábamos con un cartel que decía «No al pago de la deuda externa». Y bueno, es lo que nos obliga el Fondo Monetario, pero lo más terrible de todo es que nos obligan los gobiernos que lo único que piensan es en el sometimiento a los pueblos.

Ahora, en otros momentos, yo no sé si vos tenés esa sensación, cuando Kristalina Georgieva o el Fondo Monetario intentaban tomar control de las cuentas nacionales, de la economía nacional, había mucha, muchísima resistencia. No sé si vos la estás viendo igual, distinta, o ayer, cuando ella estuvo sentada en la Casa de Gobierno y prácticamente manejó una reunión de gabinete. ¿Cómo lo ven eso?

La verdad es que nos parece una aberración. Y creo que es cierto que manifiesta la resistencia en otro momento político e histórico de nuestro país. Pero creo que ahora también hay resistencia. Lo que pasa es que todavía no estamos organizados. Me parece que nos falta un poquito más de organización fuerte que pudiera plantarse en la calle como corresponde.

Yo creo que hace tiempo Hebe, antes de partir, decía que había que hacer una pueblada. Bueno, esa pueblada la debemos todavía.

Hay algo que hoy yo pensaba y por eso te escucho con mucha atención. Yo me acuerdo de una marcha enorme en la 9 de Julio con la consigna «No al FMI». Creo que estaba convocada por la CGT, la memoria puede fallar, pero fue una cosa increíble: 600.000 personas sobre la 9 de Julio. No fue hace tanto tiempo.

Y hoy pareciera que hay un sector de la sociedad que asume que el Fondo llegó para quedarse, o que no asocia el bienestar que teníamos cuando estábamos afuera del Fondo con los perjuicios que genera tenerlo adentro. No sé si eso también tiene que ver con esa falta de organización. Creo que sí, pero ¿no creés que también hay una prédica posibilista, una especie de bajar los brazos, de acatar las cosas como vienen, de cuestionar la rebeldía? Te lo digo porque hay muchos que yo considero grandes compañeros y grandes compañeras que son un poco cautos con esos asuntos.

Mirá, además de las medidas económicas, hay algo que culturalmente instalan en las sociedades los medios hegemónicos: la imposibilidad. Nada está bien porque todo es imposible.

Entonces yo creo que justamente eso es contra lo que las Madres venimos luchando hace tantos años, ya hace 49 años. Nosotras creemos que hay posibilidades con un pueblo organizado, con una comunidad organizada y fuerte. Yo creo que sí hay posibilidades.

Ellos te instalan la quietud, el individualismo, la no participación, porque nada sirve. Y no es así. Entonces, contra eso también tenemos que luchar.

Sara, ¿esa imposibilidad es producto de qué? ¿De la maldad, del miedo? Porque debe tener algún tipo de origen. No es que alguien se levanta un día y dice: «Che, dejemos de pensar que las cosas tienen que cambiar». ¿Qué es lo que prima: el miedo, la falta de voluntad, la autoestima?

Mirá, hay un conjunto de cosas que inciden, pero hay algo que siempre señala Alfredo Grande, el psicoanalista: la instalación de la crueldad. ¿Y qué es la crueldad? La planificación sistemática del sufrimiento.

Eso lo hemos vivido con la dictadura militar y lo estamos viviendo ahora con las medidas económicas. Se planifica el sufrimiento. Entonces, bueno, eso también inmoviliza.

Hay algo que siempre rescatamos, y es el valor que tuvieron las Madres en ese momento oscuro y trágico de marchar. Les decían que no y ellas seguían marchando. Le enseñaron a todo un pueblo cómo debía hacerse. Quizás en un momento estuvieron demasiado solas, hasta que después, obviamente, se convirtieron en una causa popular, sin ninguna duda.

¿Vos creés que hoy eso basta y que el ejemplo de marchar sigue siendo el motor fundamental para salir de la inactividad o del pesimismo?

Estamos convencidas. Por eso nosotras no abandonamos los jueves la Plaza.

¿Qué pasó con la dictadura? Te inmovilizaba por el terror. Tenías que quedarte en tu casa y llorar a tu desaparecido o a tu desaparecida. Y las Madres rompimos con eso.

Salir a la calle fue romper con el silencio, porque nuestros cuerpos fueron las palabras y el grito. Y eso llevó a que años después también se lograran los juicios.

Yo creo que hay que romper con eso, hay que romper con el individualismo y sostener la persistencia de la lucha.

Uno, cuando elige luchar, elige una forma de vida. Y yo creo que hay dirigentes que todavía no han entendido eso.

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