Por Miguel Croceri (*)
Hasta ahora, durante el corriente 2026, la única derrota de Estados Unidos en el continente americano ha sido la de su selección de fútbol: quedó eliminada del Mundial que se realiza esencialmente en sus ciudades, además de otras de México y Canadá en las primeras etapas.
Exceptuado ese espectáculo deportivo planetario, el país que es epicentro y símbolo del imperio más grande de la historia de la humanidad, tanto este año y también en el anterior ha ganado todo lo que se propuso en términos de disputas por el poder internacional. Ya fuere a través de la violencia, los bombardeos, los crímenes y el terrorismo económico-social -especialmente contra Cuba-, y en otras ocasiones mediante procesos electorales.
El máximo responsable institucional de esa aplanadora destructiva es el jerarca imperialista Donald Trump, presidente de EEUU y dictador militar con alcances globales que, debido al poderío armado y la tecnología bélica bajo su mando, impone su estrategia de dominación a prácticamente toda América Latina y a gran parte de Occidente.
La maquinaria trumpista para consolidar y expandir los intereses estadonidenses quedó en evidencia desde fines de 2024, poco después de ganar -en noviembre de ese año- la elección que lo llevó por segunda vez a la presidencia.
(Desde aquel momento, como síntoma de grandes rupturas en los equilibrios geopolíticos previos, hasta cadenas mediáticas norteamericanas como la CNN empezaron a mencionar conceptos como “imperialismo”, antes solo utilizados desde posicionamientos político-ideológicos muy específicos. Vale como ejemplo un artículo publicado en los primeros días del año pasado por el portal de CNN en Español, en el cual se analizan “las amenazas de Trump a Groenlandia, Canadá y Panamá”. Nota del 08/01/2025).
Casi exactamente un año después de iniciar su segundo periodo presidencial, y ante la sorpresa incluso de agudos expertos en política internacional que no creían en sus amenazas, el 3 de enero pasado Trump ordenó el bombardeo sobre Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
En cierto sentido, y al menos como una afirmación provisoria en medio de acontecimientos mundiales de profundidad histórica, podría decirse que allí empezó de modo abierto y explícito una nueva fase del dominio imperialista de EEUU.
Apenas comenzado 2026, Trump/EEUU tomaron el control sobre el territorio, la sociedad y los recursos venezolanos. Como paso posterior inmediato, el poder invasor prohibió que desde allí se vendiera petróleo a Cuba. Así, el purblo cubano empezó a sufrir sacrificios y privaciones aún mucho peores de los que padece hace más de 65 años por el -mismo, pero en otros contextos- sabotaje y bloqueo criminal norteamericanos.
Pasados los meses y en pleno desarrollo del Mundial de Fútbol en América del Norte, recientemente el trumpismo dejó en evidencia su poderío e impunidad en un acto de violencia deportiva, absolutamente insignificante si se lo compara con los sufrimientos de Venezuela, Cuba -o, en otras latitudes, Palestina, Irán o Líbano-, pero igualmente demostrativo de su carácter dictatorial con alcances globales: fue cuando Trump ordenó a la FIFA que anulara la expulsión de un jugador de su selección. (Comentario de la cadena de noticias británica BBC-News, nota del 07/07/26).
El episodio no se debió solo al entramado mafioso planetario que encabeza la dirigencia futbolística trasnacional, sino ante todo a la descomunal fortaleza imperialista en este preciso momento de la historia de la humanidad.
Brasil, que por ahora escapa al control de EEUU
Los/las especialistas en política internacional generalmente coinciden en interpretar que EEUU se encuentra en un periodo de irreversible declinación económica comparado con el ascenso de China. Pero independientemente de ese aspecto -que quizás sea el más importante en el largo plazo-, el control estadounidense sobre América Latina se encuentra hoy en una etapa de máximo apogeo.
Eventualmente podría tratarse de un proceso definible por la metáfora “gigante con pies de barro”. Esa quizás sea una hipótesis o conjetura válida, que los acontecimientos futuros confirmarán o descartarán de forma total o parcial.
Mientras tanto, hasta estas fechas de julio de 2026 solo puede comprobarse que las dos principales naciones latinoamericanas, Brasil y México, escapan por el momento del dominio absoluto de EEUU. Aunque no de sus amenazas y presiones.
Mientras tanto, hasta estas fechas de julio de 2026 solo puede comprobarse que las dos principales naciones latinoamericanas, Brasil y México, escapan por el momento del dominio absoluto de EEUU. Aunque no de sus amenazas y presiones.
Tal situación -y sin considerar los imprevistos históricos que nadie está en condiciones de adivinar o anticipar- se pondrá a prueba durante la elección presidencial brasileña de octubre próximo, en la que Lula Da Silva intentará conseguir otra vez el voto mayoritario de la ciudadanía.
El primer turno de la votación en el país vecino tendrá lugar el 4 de octubre. Para el caso de que ningún candidato alcanzara el 50 por ciento de los votos, la segunda y definitiva ronda electoral está prevista para cuatro semanas más tarde, el domingo 25 del mismo mes.
Como se sabe, el principal competidor de Lula será el actual senador Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, hoy condenado y detenido por su participación en el intento de golpe de Estado perpetrado el 8 de enero de 2023.
Flavio Bolsonaro es un extremista de derecha partidario de un férreo sometimiento de Brasil bajo el dominio de Estados Unidos. Ese fanatismo pro-norteamericano le ha generado cierto rechazo en una parte del electorado.
En ese aspecto, presumiblemente estaría pagando un costo ante la sociedad brasileña. La situación al respecto es diferente a la de Javier Milei, quien en principio no recibe rechazos sociales significativos, y ni siquiera reproches de las dirigencias y los medios opositores, por su servilismo a favor de los intereses estadounidenses.
(En Brasil, la mayoría de las últimas encuestas le atribuían a Lula una ventaja superior a los 5 puntos porcentuales sobre Bolsonaro-hijo. La plataforma informativa estadounidense “Bloomberg Línea” publicó un reporte basado en siete relevamientos de intención de voto realizados desde finales de mayo. Nota del 06/07/26).
(El viernes reciente, 10/07, Milei anunció que el 25 de este mes viajará a Brasil para apoyar al Bolsonaro candidato y visitar a su padre Jair, el golpista ahora detenido. Información de La Política Online, nota del 10/07/26).
(El jefe del régimen de ultraderecha argentino, como parte de su renovado vigor político una vez superado -metido bajo la alfombra por las corporaciones empresariales, judiciales y mediáticas- el escándalo de corrupción de Manuel Adorni, entre fines de julio y hasta el 21 de agosto viajará a Brasil, Colombia, Perú y Ecuador. Tema detallado por el portal M1-Minuto Uno, nota del 10/07/26).
Trump, América Latina, el mundo
La votación brasileña prevista para dentro de tres meses, que con alta probabilidad se definirá en segunda vuelta el domingo 25 de octubre, precederá por apenas diez días a la elección legislativa de EEUU en la mitad del mandato de Trump, la cual se realizará el martes 3 de noviembre.
A nivel mundial existe coincidencia en señalar que el proceso electoral determinará cuánto poder tendrá el mandatario norteamericano en sus últimos dos años de gestión. Esta vez su cargo no estará en disputa pero sí la composición de las dos ramas del Congreso -la Cámara de Representantes y el Senado-, en las cuales tiene mayoría el Partido Republicano, al que pertenece Trump.
(Días atrás, una evaluación de la cadena informativa pública de Alemania “DW-Deutsche Welle”, consideró que las proyecciones del resultado “son bastante pesimistas” para el trumpismo. El análisis se centró particularmente en el “voto latino”, que le fue muy favorable en la elección presidencial de casi dos años atrás. Nota del 03/07/26).
Los comicios norteamericanos tendrán seguro impacto en nuestro país, ya fuere para afianzar al gobierno mileísta o tal vez para disminuir su fortaleza. Habrá que esperar para saber.
El actual oficialismo argentino fue salvado por Trump, tanto financiera como políticamente, en dos ocasiones. Primero en abril del ‘25, mediante la orden al Fondo Monetario Internacional (FMI) de otorgarle un préstamo a Milei, y la segunda en septiembre, directamente con respaldo del Tesoro estadounidense. En ambos casos, a través de un mayor endeudamiento del Estado nacional. Las deudas serán pagadas por las actuales y futuras generaciones de argentinas y argentinas.
En América Latina, entre el año pasado y este, las derechas y/o ulraderechas favorables al dominio de Estados Unidos vencieron en las seis elecciones presidenciales realizadas: Ecuador, Honduras, Chile, Bolivia, Perú y Colombia.
En América Latina, entre el año pasado y este, las derechas y/o ulraderechas favorables al dominio de Estados Unidos vencieron en las seis elecciones presidenciales realizadas: Ecuador, Honduras, Chile, Bolivia, Perú y Colombia.
Las continuas transformaciones de la vida humana como consecuencia de la evolución de las tecnologías digitales, cuya expresión más visible es el vertiginoso impacto de la Intelilgencia Artificial (IA), tienen directa intervención en los procesos electorales. Tanto por su influencia en la forma de pensar y sentir de las personas, como por las posibilidades de manipular y distorsionar el conteo de votos, los escrutinios y, en definitiva, los resultados.
Con el trasfondo de realidades nuevas en términos históricos, desconocidas hasta hace pocos años -e inclusive pocos meses- hasta para estudiosos y especialistas que permanentemente realizan el seguimiento de estos asuntos, dentro de semanas nomás habrá votaciones decisivas, primero en Brasil y poco después en Estados Unidos.
El país más grande y poblado de América Latina elegirá presidente en octubre -primera vuelta el domingo 4 y probable balotaje el 25-, mientras que el primer martes de noviembre se definirá la conformación del Congreso en el país más poderoso del mundo.
(Apunte final). El próximo domingo, 19 de julio, terminará la competencia futbolística por la Copa del Mundo. Si bien de allí surgirá un solo ganador, el ánimo colectvo en la mayoría de las naciones se mantendrá durante cierto tiempo bajo el influjo de un fenómeno inigualable en las sociedades contemporáneas.
El Mundial de Fútbol 2026 finaliza. Pero la vida colectiva continuará y como parte inseparable de ella habrá permanentes disputas por espacios de poder que, de manera circular, determinarán la vida colectiva de los pueblos. Aún cuando muchas personas no le presten atención y no se den cuenta.
(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar
