Este viernes se desarrolló la audiencia N° 28 en el marco de causa que investiga la red criminal atrás de la desaparición de Johana Ramallo en una jornada donde participaron tres policías que poco aportaron ante su reiterados olvidos. Uno de ellos, el exjefe de la Policía Federal de La Plata, afirmó recordar el caso sólo «mediáticamente», lo que despertó el enojo de la querella que pidió a la Justicia que lo investigue.
Como es costumbre, la audiencia estuvo encabezada por el juez Germán Castelli, quien nuevamente participó de manera remota, al igual que sus pares Andrés Basso y Néstor Jarazo. También estuvieron conectados los imputados Carlos «El Cabezón» Rodríguez, Federico Hernán «El Ruso» D’Uva Razzari, Hernán Rubén García, Carlos Alberto Espinoza Linares, Mirko Alejandro Galarza Senio, Celia Benítez, Celia Giménez y Paola Erika Barraza. Todos están acusados de integrar una banda criminal, con cargos que van desde comercio de estupefacientes y explotación sexual hasta encubrimiento agravado y falso testimonio.
El primer testigo fue Julio Cesar Paez, quien trabajó en la Unidad de Inteligencia Criminal en La Plata en 2019, quien realizó diferentes tareas en el marco de causas vinculadas a la zona roja. «No recuerdo las tareas especificas que realice en ese momento», comenzó diciendo.
Ante la falta de memoria, se le leyó un fragmento el 2019. En ese oficio, relataba una charla con una trabajadora sexual que le preguntó si conocía a un hombre apodado «El Ruso», a lo que le respondió que sí, que estaba en la esquina de 2 y 67 “con las chicas que él cuida”. «Es mi firma. Pero sinceramente no lo recuerdo», reconoció.
En otro tramo de la declaración, se leyó un nuevo extracto de uno de sus informes, en el que dejaba constancia de haber observado a un hombre en la esquina señalada, donde había cinco mujeres. Según consignó en ese oficio, el sujeto parecía «estar vigilando o esperando a alguien». Consultado al respecto, volvió a responder: «Si está escrito, está firmado. Lo he hecho, pero no lo tengo presente».
Sobre el funcionamiento de la zona roja, el efectivo sostuvo que le daba la sensación de que existía una organización. «Siempre hablamos de lo que uno va observando y presuponiendo en función de lo que va desarrollando en la investigación. Esa es la sensación que yo tengo: no cualquiera va y se para en una esquina. Pareciera ser que las esquinas están medianamente organizadas u ordenadas de tal o cual forma como para que determinadas chicas estén en determinados lugares. Yo eso lo noté», manifestó.
«Pareciera ser que las esquinas están medianamente organizadas u ordenadas de tal o cual forma como para que determinadas chicas estén en determinados lugares»
Al ser consultado sobre si «El Ruso» formaba parte de esa organización, volvió a decir que no lo recordaba, aunque aclaró que ello no significaba que no hubiera trabajado sobre esa hipótesis, según dieron cuenta las lecturas realizadas previamente. «He estado investigando por lo menos la línea de investigación de ese momento según el oficio judicial. Iba hacia las chicas que se manejaban en esa esquina», sostuvo.
Luego se incorporó un oficio de diciembre de 2019, en el que el policía dejó asentado que había dialogado con N., una mujer mencionada en reiteradas oportunidades durante el juicio. Según ese informe, la joven le manifestó que ella «no trabajaba para nadie», por lo que permanecía en la zona roja durante el día, mientras que «El Ruso se mueve con chicas que trabajan de tarde-noche». Frente a esa lectura, el testigo volvió a responder: «No lo recuerdo, pero si está escrito es así».
El segundo testigo por su parte, fue un efectivo de la policía de Ensenada, quien asistió al vecino que encontró los restos en 2018 en las costas de Palo Blanco (Berisso). Según indicó caminaron entre el barro hasta el lugar señalado, donde observaron lo que en un primer momento parecía parte de un maniquí, aunque el hombre que realizó el hallazgo ya sospechaba que podía tratarse del cuerpo de una mujer. El policía indicó que preservaron la escena sin tocar los restos y esperaron la llegada del personal especializado.
«Yo solamente elevaba informes», la declaración que causó el enojo de la querella
Finalmente declaró Lionel Damián Julita, quien estuvo al frente de la Delegación de la Unidad Operativa Federal (DUOF) La Plata entre 2017 y 2020, años claves en el marco de la causa. Sin embargo, poco pudo aportar y recordó el caso solo «mediáticamente».
Primero manifestó tener tareas meramente administrativas. “Yo solamente elevaba informes”. No participó de ratrillajes ni allanamientos. Tampoco daba ordenes, sino que elevaba lo que ordenaba la Justicia a la Unidad de Inteligencia Criminal a la Brigada. “Ellos salían a hacer las tareas de campo de acuerdo a lo que lo ordenaban”. “Cuando finalizaban sus tareas para elevar a las causas, me lo traían y yo se lo firmaba y después se remitía a la justicia”, manifestó.
Consultado sobre que recordaba de Johana Ramallo, respondió: «Mediáticamente me acuerdo. Me acuerdo de la cuestión mediática que fue acá en la ciudad», respondió. Ante la pregunta de si lo recordaba por su función como jefe de la dependencia, contestó: «No».
«Mediáticamente me acuerdo»
Tras su declaración, el abogado querellante Ignacio Fernández Camillo pidió la extracción de copias del testimonio para que se investigue un posible incumplimiento de los deberes de funcionario público. «Fue cuatro años comisario y no conocía las investigaciones, no intervenía, no cumplía la función como comisario adecuadamente», cuestionó. Sin embargo, el Tribunal rechazó el planteo en esta instancia.
La próxima audiencia será el 17 de julio, previo a la feria judicial, donde se espera la declaración de una testigo de relevancia para la causa.
