Denuncian la “entrega total” del sector nuclear a Estados Unidos

Científicos y legisladores denuncian la entrega de soberanía y activan proyectos para frenar el desguace.

El gobierno de Javier Milei ha puesto en marcha un profundo proceso de desguace del plan nuclear argentino, cuya última novedad fue el polémico anuncio sobre un acuerdo con la empresa estadounidense Meitner Energy para construir un reactor 100% privado en Atucha. Previamente, a esto se suma casi 100 despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el desfinanciamiento de proyectos estratégicos como el reactor CAREM.

De esta manera la gestión libertaria avanza decididamente hacia la privatización de activos esenciales y la cesión de soberanía tecnológica a intereses extranjeros. Así lo denunciaron especialistas y legisladores. Una de las voces en este sentido fue la diputada nacional (UxP) y extitular de la CNEA, Adriana Serquis, quien alertó sobre el alcance de las medidas oficiales. 

Para la legisladora, las acciones de la administración libertaria constituyen un programa sistemático de “entrega total” de las capacidades del país en materia energética, tecnológica e industrial. “Dejan sin trabajo a profesionales formados por el Estado argentino, los echan o los empujan a irse al sector privado”, advirtió, y señaló que “muchos trabajadores del CAREM ya fueron invitados a trabajar en la propia Meitner”. 

La física agregó que el Gobierno “regala nuestra competitividad y el conocimiento estratégico en el sector nuclear a una empresa extranjera”. Y remató: “El plan es clarísimo: destruir nuestra soberanía científica y energética, privatizar los bienes comunes y el valor estratégico de la Argentina”.

Por su parte, Diego Hurtado, exvicepresidente de la CNEA, se refirió puntualmente a los despidos masivos y su vinculación con la política geopolítica de Milei de subordinación a los Estados Unidos. «Los despidos en el sector nuclear argentino son una señal para papá Trump. Se quiere generar un negocio financiero», dijo el también expresidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear. «Quién puede pensar que a Toto Caputo le interesa generar un reactor nuclear argentino. Milei se comprometió a comprar reactores pequeños a Estados Unidos», apuntó en diálogo con la radio AM530.

Desde el ámbito legislativo, el senador nacional Eduardo «Wado» de Pedro afirmó que desde el interbloque Popular están coordinando acciones directas en defensa del sistema científico nacional. Fue al recibir a científicos, investigadores y trabajadores del sector en la cámara alta.

“Ante los despidos masivos, junto al bloque de Unión por la Patria presentaremos un proyecto para exigir la inmediata reincorporación de las y los trabajadores de la CNEA y defender las capacidades científicas, tecnológicas y estratégicas que la Argentina construyó durante décadas”, sostuvo en sus redes sociales. 

Ayer, el nuevo vocero presidencial, Adrian Ravier, fue el encargado de presentar el convenio con la firma estadounidense Meitner Energy para construir un reactor nuclear modular en Atucha bajo financiamiento extranjero. Ravier catalogó el anuncio en sus redes sociales como “la noticia más importante del sector nuclear en 20 años”, argumentando que la iniciativa contempla una inversión de más de USD 1.200 millones. 

El funcionario de Milei celebró que, “gracias a la confianza generada por el Presidente, por primera vez en nuestra historia, será un privado el que expanda la matriz energética argentina y la frontera tecnológica de nuestro país”.

El desguace de un sector estratégico

Serquis, senadores y gremios coincidieron en que el proyecto de inversión estadounidense no es más que una maniobra para apropiarse de los saberes y el esfuerzo acumulados durante décadas por investigadores y especialistas del sector nuclear. 

Advirtieron que, bajo el ropaje de un desarrollo «innovador», la firma extranjera se apoderará de capacidades estatales y del conocimiento generado en el país, usufructuando el avance tecnológico de la propia CNEA.

El Gobierno también había avanzado sobre el sector nuclear estatal en septiembre del año pasado, mediante la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A., que había sido habilitada por la Ley Bases. La operación, por ahora trunca, buscó recaudar unos mil millones de dólares mediante la venta de una empresa absolutamente estratégica para el país. Por entonces, la compañía era presidida por Demian Reidel, un estrecho amigo del Presidente que lejos estaba de ser un especialista en el tema, lo que evidencia que los criterios de designación y entrega del sector priorizaron los negocios y el amiguismo por sobre la idoneidad técnica.

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