A la par con el avance de la motosierra que reduce la inversión pública, el Gobierno de Javier Milei tampoco cesa en su destrucción y achicamiento del aparato productivo. Desde su asunción en diciembre de 2023, cerraron 24.180 empresas, lo que representa un 4,7% del total de las unidades productivas del país. Esta pérdida en poco más de dos años es la peor caída en los primeros 26 meses de un gobierno.

Los datos se desprenden del último informe del monitor mensual de empresas que elabora la consultora Fundar, en base a datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, que contemplan tanto empresas públicas como privadas. Esta fuente considera como empresa a cualquier persona física o jurídica que tenga al menos un empleado registrado en relación de dependencia, con la excepción del personal doméstico y de casas particulares.

A su vez, solo en el último año, entre enero de 2025 y mismo mes de 2026, bajaron las persianas 13.158 empleadores (-2,6%). Este descenso se produjo en un contexto de consecuente pérdida de puestos de trabajo y del poder adquisitivo de los salarios, que no paran de ubicarse por debajo de la creciente inflación.

En el último año la caída fue general aunque afectó con mayor énfasis a Transporte y almacenamiento (-19%), Inmobiliarios (7%) e Industria manufacturera (-4%). En tanto, desde que asumió Milei, a esos sectores también se le sumó Construcción (-8,95%), Servicios profesionales (-7,97%) y Cultura y esparcimiento (-6,12%).

“En los últimos dos años, la industria fue una de las actividades más afectadas: todas las ramas cayeron, pero no de la misma manera. Sectores como cuero y calzado perdieron  19,3% de las empresas, mientras que alimentos se achicó un 1,6%”, precisó el informe de Fundar.

En término de jurisdicciones, 23 de las 24 provincias perdieron empresas desde noviembre de 2023. Las más perjudicadas por el modelo libertario fueron La Rioja (-16,1%), Catamarca (-11,5%) y Chaco (-10,9%). Solo se salvó Neuquén, que en ese periodo aumentó la cantidad de empresas 1,5%. En el caso de Buenos Aires, la provincia que concentra más de un tercio del producto bruto interno, perdió el 3,45% de sus empleadores.

De esta manera, el modelo libertario, centrado en el ajuste fiscal, la importación desenfrenada y la especulación financiera, ha impactado directamente en el mercado laboral con el cierre masivo de empresas, configurando un escenario de desarticulación del aparato productivo nacional.

Algunos de los casos más resonantes y recientes de cierres de empresas y despidos, fueron el de Toyota, que en marzo informó a sus operarios que avanzará con una nueva ola de 500 despidos en su planta de Zárate. Otro ejemplo fue el la marca de calzado John Foos,  que cierra su planta en Beccar y se reconvierte en importadora con la reducción de 400 a 50 empleados. En marzo también cerró definitivamente la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA), la única productora en la Argentina de aisladores eléctricos.