Por Carlos Ciappina
“El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sur le será entregado al General de la República Argentina , Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las pretensiones de los extranjeros que tentaban humillarla”. José de San Martín.
Desde que el general San Martín dejó escrito en su testamento esta frase laudatoria “al tirano Rosas” el país liberal –sus historiadores, ensayistas, periodistas y referentes de la cultura – se han dedicado durante décadas a minimizar o mejor, dejar en el olvido la famosa frase del destino del sable corvo del libertador.
La paciente construcción de la historia argentina desde la óptica mitrista-liberal se afirmaba en la dicotomía civilización (los unitarios porteños) y la barbarie (los federales y sus líderes y caudillos).
En esta construcción histórica había dos sujetos claves para entender la historia nacional: José de San Martín –el “padre de la Patria” y Libertador de América – y Juan Manuel de Rosas –el “dictador” sangriento y brutal cuyo legado era la tiranía.
Cuando San Martín dona y elogia a Rosas rompe –discursivamente- con esta dicotomía pacientemente construida por el mitrismo y sus continuadores: el viejo general coloca a Rosas a su altura como un libertador frente a las “pretensiones de los extranjeros”. San Martín reconoce en Rosas a un continuador de su obra libertadora inaugurando la línea histórica San Martín-Rosas.
No podía ser de otra manera , habida cuenta que –al revés que en el relato históricomitrista – San Martín tuvo como enemigo de toda su carrera política-militar al “partido de los tenderos del puerto” (en propias palabras del gran capitán) o sea al grupo liberal , unitario, rivadaviano que lejos, muy lejos de una política nacionalista propugnaban – y llevaban a cabo- una política de sumisión y entrega a las grandes potencias de aquella época : Gran Bretaña y Francia, llegando incluso a alentar la invasión extranjera a su propia tierra.
El sable corvo de San Martín se constituyó de este modo en un símbolo intragable para la elite liberal: era – y es – la prueba física y simbólica de la admiración del “Padre de la Patria” por la obra nacionalista de Juan Manuel de Rosas cuando se enfrenta en absoluta desigualdad de fuerzas contra los dos grandes imperios de mediados del siglo XIX.
Clío – la musa griega – es representada con la cara mirando hacia atrás. No podía ser de otra manera , porque es la musa de la historia. Pero no nos confundamos: mira hacia atrás desde el presente , desde el hoy. La Historia como disciplina contiene esa paradoja : reconstruye el pasado pero lo hace desde los intereses y búsquedas de cada presente. La Historia es , por esta razón , un producto de la construcción de sentido de cada presente histórico. Como construcción de sentido colectivo la historia recoge las preguntas y plantea las respuestas a las demandas del presente.
¿Es una acción inocente “meterse” con el sable corvo de San Martín? ¿Porqué le interesa al presidente – que recorta todo lo que sea educación y cultura – enfrascarse en un debate sobre el sable corvo de San Martín? ¿Es el “fin de la historia o su resignificación y reescritura?, ¿Es simplemente un capricho de los tantos que esta sociedad viene tolerando?
Durante toda su campaña presidencial y lo que va de su período de gobierno, el presidente y sus funcionarios y referentes políticos han sostenido una y mil veces la idea –tan trillada y a la vez tan útil – de estar librando una “batalla cultural” que es, para los libertarios tan o mas importante que la batalla político-económica.
En esta batalla cultural apremia la resignificación de nombres e ideas. Apremia la necesidad de construir una nueva historia que se ajuste a los principios y prácticas libertarias. Apremia demoler la verdad y forzarla hasta la exasperación y el ridículo.
Durante días , el presidente de la república se apropió del sable corvo del general San Martín , los medios genuflexos lo acompañaron en la tarea. El sable corvo fue , por estos días , mas de Mileli que de San Martín o Rosas.
Y he allí el objetivo: transformar el sable corvo con su enorme significado histórico y popular en un “objeto de Milei”. Resignifcar de sentido hasta el punto de la exasperación o el ridículo: el presidente que entrega la Patria a la potencia hegemónica norteamericana , que entrega los minerales, el petróleo, los cielos, las aduanas, que sigue ciegamente las votaciones y posturas imperialistas de la potencia de turno , que manda reprimir una y decenas de veces a su propio pueblo …..ese presidente entrega con sus manos el sable que representa la dignidad de las luchas por la liberación de la Patria.
Misión cumplida: el sable corvo entra en la vorágine de la destrucción y reconstrucción de la historia según Milei. Ahora es un objetivo libertario: sacarlo del Museo Histórico Nacional y entregárselo al Regimiento de Granaderos a caballo ( pese a la voluntad del propio San Martín).
Ya no se trata del fin de la historia neoliberal sino de la construcción de una historia “del mundo del revés”. La historia necesaria para que la Nación Argentina no se reconozca a sí misma y en esa confusión y sorpresa caótica elija a los depredadores de su propio país.
Pdt: ¿Lo lograrán? ¿Lograrán transformar a San Martín en lo opuesto de lo que realmente fue? La respuesta, una vez mas , descansa en cada uno/a de nosotros y nuestra disposición a batallar por una historia nacional, popular, federal, feminista y antiimperialista.
