La audiencia 17 del juicio contra la presunta red de trata y explotación sexual que operaba en 2017 en la denominada zona roja contó con la participación de tres antropólogos forenses, un bioquímico y una mujer que también se encontraba en situación de prostitución al momento de la desaparición de Johana Ramallo.
Pasadas las 10 de este viernes se dio inicio a una nueva jornada del debate oral, que juzga a Carlos Rodríguez, conocido como “El Cabezón”; Hernán D’Uva Razzari; Hernán Rubén García; Carlos Alberto Espinoza Linares; Mirko Alejandro Galarza Senio; Celia Benítez; Celia Giménez y Paola Erika Barraza. Todos están acusados de integrar una banda criminal, con cargos que van desde comercio de estupefacientes y explotación sexual hasta encubrimiento agravado y falso testimonio. Como ocurre habitualmente, los imputados no estuvieron presentes en la sala: siguieron la audiencia de manera virtual desde sus lugares de detención. Lo mismo ocurrió con el tribunal.
La primera en declarar fue una mujer que estuvo en situación de prostitución durante dos años y que coincidió con Johana Ramallo en 2017. En su testimonio afirmó conocerla de ese ámbito. Dijo no recordar detalles sobre la dinámica de funcionamiento de la zona roja, aunque ubicó allí al “Cabezón” y a “las dos Celias”.
En una declaración previa, la mujer había señalado que Johana tenía problemas con otras chicas en situación de prostitución. “La echaban, la amenazaban”, indicó. Según explicó, esto podría haber ocurrido porque el Cabezón solía publicar en sus redes sociales que mantenía una relación con Johana, algo que la joven negaba públicamente pero que, según la testigo, generaba conflictos con otras mujeres que tenían vínculos con el imputado.
Los antropólogos forenses, en tanto, pusieron el foco en los restos hallados de la joven. Cabe recordar que en 2018 se encontraron dos extremidades en la zona de Palo Blanco, en Berisso. Un año después se confirmó que pertenecían a Johana Ramallo.
La primera antropóloga —perteneciente a la PROTEX y con años de trayectoria en el Equipo Argentino de Antropología Forense— relató que en 2019 participó de los rastrillajes realizados en Palo Blanco en busca de nuevos restos, aunque los resultados fueron negativos. “Era el resultado esperado, por el tiempo transcurrido y las características del terreno”, explicó.
La especialista también realizó un análisis sobre este tipo de femicidios y los contextos de exclusión que suelen entrecruzarse con situaciones de prostitución y consumo problemático.
“No se pudo establecer ninguna información sobre la causa de muerte”, agregó en relación a los restos encontrados.
En la misma línea declararon otros especialistas. Uno de los antropólogos que intervino desde el Ministerio de Seguridad explicó que se trataba de restos semiesqueletizados y desmembrados, lo que limitaba considerablemente las posibilidades de determinar circunstancias precisas de la muerte. El tercer antropólogo prosiguió con el análisis, pero la audiencia se vio suspendida cuando la madre de la joven se descompenso al escuchar los detalles. La próxima audiencia será el viernes 20 de abril con otra ronda de testigos.
