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Temer: repudiado en la calle, protegido en el Parlamento

La Cámara de Diputados de Brasil decidió que la Justicia postergue la investigación contra el mandatario de facto, Michel Temer. El fiscal general, Rodrigo Janot, había presentado una denuncia por “corrupción pasiva” contra el mandatario golpista. La acusación había sido aprobada por el Supremo Tribunal Federal, por lo que quedaba en manos del Congreso brasileño decidir si la investigación podía continuar.

La denuncia de Janot tenía como uno de sus disparadores las escuchas difundidas por la Rede Globo (el multimedia que fue uno de los principales socios de Temer en el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, pero que ahora decidió soltarle la mano).

En los audio difundidos por el grupo mediático se escucha al mandatario de facto avalar el pago de sobornos al entonces presidente de la Cámara de Diputados (hoy preso por corrupción), Eduardo Cunha.

Otro de los elementos de la denuncia contra Temer es una filmación en la que se ve al exdiputado Rodrigo Rocha Loures (quien fue asesor del mandatario de facto) recibiendo un bolso con 500.000 reales (unos 150.000 dólares) como parte del pago de un soborno. Según denunció el empresario Joesley Batista (dueño de la empresa JBS), el dinero estaba destinado a las manos de Temer y Rocha Loures era sólo el intermediario.

Al tratarse de una denuncia contra un mandatario en funciones, para que la Justicia pudiera seguir adelante con la investigación era necesario contar con la aprobación de la Cámara de Diputados. Para ello se necesitaban 342 votos, dos tercios de la Cámara, mientras que el oficialismo solo necesitaba 172 votos para archivar la denuncia.

Temer consiguió el apoyo de 264 diputados y la investigación fue suspendida hasta que el golpista deje el cargo. La oposición denunció la compra de votos, pero las denuncias fueron ignoradas.

Mientras se realizaba la votación en el Congreso, miles de personas protestaban en las calles de las principales ciudades de Brasil. Los manifestantes reclamaban la renuncia del mandatario y elecciones directas.

El pueblo en las calles volvió a gritar “¡Fora Temer! ¡Diretas Ja!”, pero los diputados brasileños (cómplices del golpe) lo desoyeron y, una vez más, le dieron un respiro a quien se ha transformado en uno de los mandatarios con mayor rechazo popular en la historia del gigante sudamericano.


 

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