Mientras el Gobierno busca avanzar con el proyecto de reforma laboral, las principales organizaciones sindicales profundizan su rechazo. La CGT despliega una estrategia de presión sobre gobernadores y senadores para bloquear su tratamiento en sesiones extraordinarias, las CTA refuerzan un plan de lucha conjunto y ATE convocó a un paro nacional de estatales con movilización para el día en que la iniciativa llegue al Senado.

El 11 de febrero es la fecha que tiene prevista el oficialismo para que, en el marco de las Sesiones Extraordinarias, la Cámara Alta trate el proyecto impulsado por el Gobierno nacional, por lo que la primer quincena de febrero se profundizará el debate en comisiones que tiene al frente a Patricia Bullrich, quien preside la comisión de Trabajo y Previsión Social.

En este escenario, los sindicatos se encuentran en alerta y rechazan de lleno el proyecto. Por el lado de la Central General de Trabajadores (CGT), se encuentra de lleno organizando reuniones con gobernadores y senadores en busca de frenar la maniobra.

Al respecto, Jorge Sola, cosecretario general de la central, calificó la iniciativa como “un proyecto pobre técnicamente en cuanto a lo que se ofrece para el mundo de la relación laboral y el mundo del trabajo”, y aseguró que “no persigue el objetivo principal que es modernizar las relaciones del trabajo y que además va en la búsqueda de una gran cantidad de transferencia de riquezas por parte del sector trabajador al sector empleador”.

En diálogo con Futurock, el triunviro que los encuentros con gobernadores y senadores persiguen el objetivo de “decirles que este proyecto está lejos del objetivo que se pretende que es la modernización, está muy lejos de ayudar a las pymes a que puedan tener una inversión productiva y generación de empleo estable y está muy lejos, por supuesto, de mantener los derechos de los trabajadores”.

En la misma línea, Octavio Argüello, de Camioneros, “va a discutir lo que sea necesario en todos los ámbitos para frenar la reforma laboral”, incluyendo la Justicia o la calle.

Asimismo, la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA-T) y la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA-A) realizarán el próximo martes 3 de febrero un plenario conjunto de sus mesas nacionales para definir las medidas de fuerza a seguir. “Hay que hablarle claro a los trabajadores y proponer reformas que amplíen derechos: regular plataformas, reducir la jornada, garantizar igualdad de género y participación en las ganancias”, señaló al respecto el diputado nacional y referente de la CTA-T, Hugo Yasky. “En un mundo que discute cómo avanzar, este gobierno propone retroceder. La respuesta tiene que ser unidad en el parlamento y movilización en las calles”, concluyó.

Por su parte, los empleados públicos también activaron su ofensiva. Este martes, el Frente de Sindicatos Estatales y Gremios de Empresas Públicas, definieron que el día que se trate la normativa realizaran un paro con movilización, al tiempo que no descartan otras manifestaciones en aquellas provincias donde los gobernadores apoyen la iniciativa. “Ir al paro, a una huelga general el día que se trate la reforma laboral es absolutamente necesario y obligatorio para el movimiento obrero, pero no puede ser una medida aislada. Tenemos que pensar en un plan de lucha que comience con anterioridad. Tenemos que salir a la calle antes de que el proyecto comience a ser tratado en el Senado. Tenemos que pensar en que debemos hacerles sentir todo nuestro rigor a los gobernadores. Nos tenemos que esforzar para evaluar la posibilidad de establecer un cronograma de protestas y movilizaciones en algunas provincias que decidieron ser funcionales a Milei y que nos quieren vender por dos pesos a todos los trabajadores”, señaló Adolfo Aguiar, referente de ATE.