A días de que el Senado de la Nación convierta en Ley la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, un informe de la Fundación Écoro puso el foco en el sistema previosonal, estimando una perdida de 4.000 millones de dólares anuales ante la baja de contribuciones y pensiones que acarrea la normativa.
Desde el Observatorio de Control Público de la Fundación Éforo indicaron que “en un escenario de mayor informalidad y rotación laboral, la reducción drástica de estos aportes podría profundizar el déficit fiscal y comprometer la financiación de programas de seguridad social, jubilaciones y asignaciones”.
“La caída en la recaudación de los aportes y contribuciones colocaría al sistema jubilatorio y de pensiones contributivas en una situación crítica, agudizando la fragilidad actual. El incremento del déficit eleva la dependencia del Estado nacional de financiamiento mediante la emisión de deuda”, agregaron.
De esta manera, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) se contraería un 5% cada año. Este Fondo fue creado en 2008, tras el fin de las AFJP con dos tareas centrales: ser un respaldo para el sistema previsional y contribuir al desarrollo del país invirtiendo en activos nacionales que a su vez generen empleos, produciendo un círculo virtuoso donde ese trabajo vuelve al sistema en forma de aportes. En este marco, no sólo su caíada tendría un impacto en las jubilaciones y pensiones, sino también en los activos que tiene el Estado.
«Los cambios laborales propuestos en el proyecto de ley no solo no abordan los problemas estructurales de Argentina, sino que incluso pueden agravar situaciones críticas ya existentes. La reducción de aportes previsionales y la mayor rotación laboral implican una menor recaudación directa, un aumento de la presión sobre impuestos generales y una mayor dependencia de financiamiento vía deuda pública», indicó Carla Pitiot, vicepresidenta de Éforo.
«Además, incrementa la vulnerabilidad de los futuros jubilados y aumenta el riesgo de un ciclo fiscal y previsional adverso. Básicamente, la flexibilización laboral genera ahorro privado para las empresas, pero a costa de un mayor desequilibrio de las cuentas públicas y de desigualdad social», agregó.
