Desde las primeras horas de la mañana, militantes, dirigentes políticos y organizaciones sociales comenzaron a concentrarse frente al domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la calle San José 1111 del barrio porteño de Constitución, en la previa de su presentación judicial en los tribunales federales de Comodoro Py.
La convocatoria fue difundida en redes sociales por agrupaciones políticas y espacios militantes vinculados al peronismo bajo la consigna “Argentina con Cristina”. Según informaron distintos medios, la concentración comenzó alrededor de las 7 de la mañana, con la intención de acompañar a la exmandataria cuando salga de su domicilio rumbo a los tribunales y permanecer en el lugar hasta su regreso.
La expresidenta deberá presentarse a las 9 ante el Tribunal Oral Federal N.º 7 para prestar declaración indagatoria en el marco del juicio por la llamada “causa Cuadernos”. La audiencia se realizará en el auditorio principal de los tribunales federales, mientras que en las inmediaciones se desplegó un importante operativo de seguridad con presencia de fuerzas federales y de la Policía de la Ciudad.
Organizaciones políticas, militantes y organismos de derechos humanos que participan de la vigilia en medio de un proceso de persecución política contra la principal referente del personismo. La movilización, según indicaron los organizadores, tiene un carácter simbólico: despedir a la exmandataria cuando parta hacia los tribunales y esperar su regreso en el mismo lugar, evitando trasladar la concentración hacia la zona de Retiro donde se ubica el edificio judicial.
Mientras tanto, dentro de los tribunales se espera la presencia de dirigentes del peronismo que buscarán asistir a la audiencia, aunque el acceso a la sala dependerá de la capacidad y de las autorizaciones del tribunal.
La jornada, atravesada por la tensión entre el proceso judicial y la movilización política, vuelve a ubicar a la figura de Cristina Fernández de Kirchner en el centro de la escena pública, en un contexto donde sus seguidores denuncian una ofensiva judicial que —afirman— busca condicionar el liderazgo político de la expresidenta.
