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MÁS LIBROS PARA MÁS | Colecciones en bibliotecas y modos de resistencia

Por Ramiro García Morete

“Más libros para más” fue mucho más que una consigna acuñada por el Centro Editor de América Latina. Con la figura de Boris Spivacow como guía y emblema, no sólo vendió y distribuyó infinidad de títulos y ejemplares, sino que aunó cultura política con política cultural. Tanto sus estrategias como sus contenidos le valieron las persecuciones, desapariciones y quema de libros. Nadie podría decir que fueron fáciles los años sesenta y ochenta. Tampoco es sencilla la situación actual. “Vacío” es la palabra más contundente que surge de la boca de Gabriela Pesclevi al pensar en las políticas culturales y generales donde el libro emerge como un modo de resistencia individual. Y trazar redes, colectiva. Por eso, cuando en el marco del Mes de la Memoria la UNLP le propuso a la Biblioteca Popular La Chicharra –que funciona en La Grieta– exponer, la contrapropuesta fue vincular otros espacios comunes. Así es que desde el lunes pasado y hasta el 26 de abril está abierta la muestra “Colecciones en bibliotecas: modos de resistencia”, integrada principalmente por la colección del Centro Editor de América Latina en tres lugares: La Chicharra (18 y 71), Biblioteca Pública de la UNLP (Plaza Rocha N° 137) y Biblioteca Popular Teatral de La Plata “Alberto Mediza” (10 N° 1076).

Pesclevi, escritora y docente, forma parte de La Chicharra y expresa: “Veníamos haciendo trabajo juntes, apoyándonos en este momento. Nos parecía atractivo fundar algo físico juntos. Los tres espacios. Y sumarle preguntas a toda esta vehemencia coleccionista. ¿Qué es resistencia? ¿Es sólo amortiguar de modo pasivo lo que nos pasa con las políticas públicas? ¿O resistir significa una mirada cuidadosa, metafórica, firme? ¿Qué es resistir y frente a quiénes? Esas preguntas nos motivaron a construir escenas de lectura. Constituirse en sujeto/a lector/a es fundamental. Nos permite vislumbrar el estado patético de la cosas. No como visionaries, sino como personas sensibles”.

Entre tantas preguntas tomaron esa afirmación: más libros para más. “Tomamos esa proposición, porque creemos con fervor que se necesitan políticas del libro que puedan expandirse a un mayor grado de población”, dice Pesclevi, que también se refirió a “las editoriales independientes que se forjaron en estos quince años”, que actualmente se hallan “en un estado de alarma y resistencia por los costos para la producción”. Y volvió a señalar las políticas a nivel cultural y estatal en este momento: “No puedo leerlas sino con ojos críticos. Existe un vacío muy grueso en lo que hace a la política pública a nivel total. Las bibliotecas públicas no tiene espacio de formación y no hay convocatoria que las aglutine como tales”. Y concluyó: “Si había habido una política del libro que llegara a escuelas e instituciones, eso dejó de suceder. ‘Vacío’ es la palabra que me sale. No hay interlocución. Y este gobierno no se pronuncia. Por eso el punto de partida hoy es decir: la resistencia como forma de manifestación pública”.

Hasta el 26 de abril, en la Biblioteca Pública se exhibirá la totalidad de las colecciones del CEAL que posee la Biblioteca Popular “La Chicharra”; en el galpón de La Grieta se encontrarán las colecciones “Los Grandes Poetas” y “Los cuentos del Chiribitil”; en la Biblioteca “Alberto Mediza” se expondrán libros, revistas y fascículos del Centro Editor relacionados al universo del teatro. A su vez, en el espacio de la emisora comunitaria Radio Futura 90.5 se proyectarán capítulos del ciclo “Un libro ocupa mucho espacio”, producido por dicha emisora y que recupera historias de prohibiciones y resistencias a través de dieciséis entrevistas con autores, intelectuales, investigadores y libreros.


 

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