El modelo económico implementado por la administración de Javier Milei ha impactado de lleno en el corazón de la producción nacional, consolidando un escenario recesivo que desmantela el entramado manufacturero. Según datos de la Unión Industrial Argentina, el 53,3% de las fábricas del país ya registran una caída neta en su producción, mientras que el 54,7% de las empresas reporta una baja sostenida en sus ventas internas; en tanto, solo el 13,3% registró aumentos, lo que marca uno de los valores más altos de caída de la serie histórica.

Estas cifras, que surgen del último Monitor de Desempeño Industrial de la UIA, marcan uno de los puntos más críticos de la serie histórica y exponen la fragilidad de un sistema que prioriza el ajuste fiscal sobre la capacidad de agregar valor y generar divisas.

El deterioro queda en evidencia al observar el índice MDI, que funciona como un termómetro anticipado de la actividad. En enero de 2026 se ubicó en apenas 36,5 puntos, un descenso de 7,5 puntos respecto al relevamiento previo y, en términos interanuales, la variación fue negativa en 5,6 puntos. 

La política antiindustrial se manifiesta con especial crudeza a través de la apertura comercial y la apreciación cambiaria. Al interior de las variables analizadas, mientras que a fines de 2024 la competencia con productos extranjeros no figuraba entre las preocupaciones del sector, hoy la dificultad para competir con bienes importados afecta al 19,4% de las industrias locales. 

Esta presión externa se suma a una demanda interna que se ha desplomado por la pérdida del poder adquisitivo, dejando a casi la mitad de las empresas (45,6%) con serias dificultades para cumplir con el pago de salarios, proveedores e impuestos. El resultado inmediato de este modelo es la destrucción de puestos de trabajo: el 22,2% de las firmas ya redujo su plantilla de personal, aplicando despidos, recortes de turnos y suspensiones.

Los datos exponen una caída generalizada en la producción y las ventas, que afectan tanto a grandes empresas como a PyMEs, y dejan claro las dificultades en el sector manufacturero.

El ataque de Milei contra los empresarios

La avanzada del modelo libertario sobre el entramado productivo ha trascendido lo económico para instalarse en una retórica de confrontación directa. El presidente Javier Milei había disparado de forma hostil contra los referentes de las principales cámaras del país, utilizando calificativos como «Don chatarrín» o «Don Gomita Alumínica» para señalar a figuras de la talla de Paolo Rocca o Javier Madanes Quintanilla. 

Sin embargo, esta disputa oculta una realidad estructural: mientras el Ejecutivo los responsabiliza por los precios internos, omite que el propio modelo de apertura indiscriminada y apreciación cambiaria es el que asfixia la competitividad de las plantas locales.

La UIA respondió a esos ataques con un comunicado donde reclamó al Presidente “respeto” ante los agravios y, a su vez, expresó su “preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias”.